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 Tomares, mi pueblo En esta sección de mi Blog pretendo mostrar imágenes de mi pueblo y porque no, contar cosas curiosas de él si surgen. Yo soy de Tomares, no nací aquí, yo que siempre viví en él, salí de él para nacer, ya que impaciente como soy, decidí nacer antes de tiempo y presentarme a la vida a los ocho meses de gestación, por lo tanto mi madre para evitar males mayores tuvo que ser trasladada a la capital (Sevilla) para dar a luz en un centro hospitalario, cosa que por aquel entonces hace cuarenta y cinco años no se estilaba, los bebés de mi pueblo tenían por costumbre nacer en las camas donde habían sido engendrados nueves meses antes, y las mamás parturientas eran asistidas por viejas vecinas y en el mejor de los casos por una matrona que para colmo no residía en el pueblo y a la que había que buscar al primer síntoma de parto. Pero desde que a los ocho días de ver la luz me trajeron a mi pueblo no he salido prácticamente de él. Si exceptuamos alguna semana de vacaciones a otros puntos peninsulares. Por lo tanto Tomares es mi pueblo y os lo quiero presentar poco a poco en esta Blog. Espero y deseo que si alguna vez pasáis por Sevilla os lleguéis a verlo ya que distan pocos kilómetros del centro de la capital, y si decidís venir espero y deseo que os guste el pueblo de Tomares y seréis bien recibidos por sus habitantes de eso estoy totalmente segura. T.R.R.R.R 10/10/2004 17:51. #.
Autor: Corazón... Pués me dará muchísimo gusto conocer tu pueblo de origen... Será un placer visitarte virtualmente... Un beso!
;o) Fecha: 11/10/2004 08:20.
Autor: Anónimo Sus adoquines eran anchos, irregulares, toscos pero entrañables. Seguramente porque las correntías de agua durante el invierno, que venían desde las Cuatro Esquinas, los levantaban. En frente del Conde, el almacén de aceitunas de Currillo el Portugués. Siguiendo el olivar, en la cumbre del cerro, el depósito, aquel castillo encantado para los niños tristes de los sesenta. La fuente era oscura y verdinosa en invierno. Alegre y vocinglera en verano. Más allá, la huerta de Alonso, con el Patero, sentado en la puerta de la choza, escuchando las ranas, y lindando la carretera de la Mascareta, la gavia. Ancha gavia, que seguíamos, las tardes de primavera, buscando sapos, y nos llevaba hasta cerca de la estación del tren de Cala. Antes…, el pilar de la otra fuente y las hembras cetrinas mascareteñas, parloteando haciendo aspavientos con la mano libre. La otra, rodeaba el húmedo cántaro. A lo lejos, entre los olivos, rodeado de vetustos castaños de indias, el Carmen, en cuya era, en los sudosos veranos de junio, con los picores de las briznas de paja que te comían el cuerpo, se trillaba el grano, mientras los panderos alegraban el cielo de la Cruz. Aquello era Tomares. Ya solo queda el nombre…. Si la patria del hombre es su niñez. Yo no tengo patria. Mi niñez/patria murió cuando murió Tomares. Fecha: 07/04/2005 18:44.
Autor: Trini Eso no se hace, quiero que te des a conocer, por favor. Mi e-mail es SHANNA2222@HOTMAIL.COM Espero que al menos te identifiques allí. Y la patria está en el corazón, dentro de nosotros, tú la llevas sólo que no te das cuenta. Si no dime¿ Como habrías recordado tantas cosas si ne verdad estuvieses alejado de tu "patria" Fecha: 07/04/2005 18:53.
Autor: Anónimo Las moscas aleteaban alrededor del viscoso hocico de la bestia, que resignada, bajaba su cabeza, con la esperanza de toparse con alguna brizna de hierba que por accidente solían crecer entre los intersticios de las piedras de la calle. ¡Ar pan de Arcalá, Niña! ¡Ar pan de Arcalá! Pregonaba ronca la voz del panadero, bajo aquella gorra sudada y desteñida que le cubría la calva. El Tete, municipal del pueblo, extendía sobre la carpetilla descolorida, el recibo de alcabalas, que debía pagar el alcareño, si quería continuar con su negocio. Las mujeres, acudían diligentes a comprar los bollos y regañás. A lo lejos, se veía la burra del Violeta, que bajaba desde las Cuatro Esquinas, con su carga de albures frescos de Coria. Un pillo del Camino Viejo, la arreaba con una vara fina de olivo. La burra, venía al trote. El pescadero daba tantas voces, que sus gritos llegaban al Cerrillo. Algunos pescados caían al suelo, y prestos los perros del Caena, se abalanzaron sobre sus víctimas. Un griterío ensordecedor llegaba desde las escuelas. Los niños, salían al recreo. Fecha: 12/04/2005 16:33.
Autor: Trini El recreo… El patio de las niñas…el patio de los niños…Separados. Recuerdo como, con más curiosidad que miedo, a través del pasillo que servía de separación, de reojo, miraba hacía aquel recinto vedado a las féminas. Siempre tuve predilección por lo que me era prohibido, si mi pequeña mente no asimilaba el por qué, aún ahora, tras tantos años, me sigue ocurriendo y también ahora tan valiente para muchas cosas, sigo tan cobarde como entonces para cruzar el limite.
En el centro del femenino recreo la chabola, alta y redonda…se me pierde entre los harapos de la edad. Y las moreras lindantes con el muro que daba a la Barriada. Por allí baja el Violeta con su burro, las angarillas a rebosar de pescado, sentada en el murete de la escalera lo escucho pregonar, el Violetaaa, el Violetaaa… Nunca fui muy dada a los juegos, ni tenía demasiados amigos, en mi memoria, en aquel tiempo, me veo sola, una solitaria y tímida niña. Así que observaba y oía atentamente todo, lástima que no lo grabara. ¿O es qué tal vez preferí olvidar muchas cosas? Fecha: 12/04/2005 18:29.
Autor: Trini Todo lo que cuentas lo he vivido, quizá algo olvidado, lo confieso. Pero tengo una imagen nítida de un recreo, tendría yo seis o siete años. Por aquel entonces apareció la moda en Tomares de que las niñas llevasen pantalones, mi madre me compró uno. Al tejido de que estaba fabricado lo llamaban Foan Dugan, no sé si está correctamente escrito, una mañana me obligó a ponérmelo para ir al colegio… Doña Antonia, Doña Emilia, Doña Victorina, no atisbo cual de ellas estaba en la puerta, todas, a mis ojos, imponentes. La alumnas en fila india esperando la orden para entrar y yo… yo escondida tras las demás niñas para que ellas no me viesen el pantalón y me enviasen con una reprimenda a casa, a cambiarme. Creo que aquel día odié a mi madre por involuntariamente, hacerme pasar tanto miedo, tanto temor…que inocencia. Y tú pretendes que Tomares no cambie. Cuánto más no hemos cambiado nosotros…
Recuerdo perfectamente al Tete y a Tejerinas, te acuerdas tú de Manolito el Sereno. Era mi abuelo… Fecha: 12/04/2005 18:32.
Autor: Anónimo Los cangilones devorados por el orín, vomitaban el agua fresca de la poza, al compás del paso cansino del borrico, que daba vueltas sin fin, atado al palo de la noria. El sonoro discurso de las chicharras, se dejaba oír de fondo. Anastasio, bajo la sombra del algarrobo, aprestaba las cañas recién cortadas, para colocarlas de tutores a los guisantes. Desde la parte de los Bodegones asomaron dos civiles, con el naranjero al hombro. El barrigón del bigote finito, se quitó el tricornio de visera, forrado de tela, sudando cansancio y alcohol. Tras los cumplidos, el hortelano bajó a la poza, tiró de la maroma y extrajo una damajuana de media arroba, con el mimbre descuajaringado. Con otra soga sacó un cubo de cinc en cuyo interior flotaban tres tomates gigantescos. Orgullo del mato. Los abrió con su navaja marinera, la del ancla en las cachas, y los aliñó con sal gruesa. De la choza trajo tres vasos de caña, los llenó de rico mosto del Aljarafe, y se los dio a probar a los guardias. Es el vino del último bocoy del Nini, dijo Anastasio, y sacó del bolsillo de la chaquetilla, el paquete blanco de los Ideales. A lo lejos doblaban a muerto las campanas de la iglesia de Tomares Fecha: 13/04/2005 09:02.
Autor: Trini En el Zurraque, la cancela trasera de Montefuerte. Siempre cerrada. - Tras esa cancela se llega al mato de mi abuelo decía la nieta de Anastasio y en mi mente infantil no existían imágenes para esas letras.
Con el tiempo en la cancela prohibida hicieron un hueco y por allí nos colábamos a jugar, tras salir del colegio, muchas tardes. -Vamos a coger Vinagrillos y allá que íbamos a cortar las flores y masticar su tallo. Los niños más mayores y algunas niñas más valientes que yo(todas) cortaban alcachofas silvestres y comían los corazones, nunca entendí como no se pinchaban con las espinas de la planta. A mí, mientras las otras jugaban a subirse en los árboles, cosa que no me atreví a hacer nunca, no se me ocurrió otra cosa que tocar una hoja de Ortiga... de nuevo lo vedado y yo, metiendo mi nariz, en este caso mis dedos, donde no debía. -Por esa senda, cerca del Zahudin está el mato de mi abuelo repetía la nieta, algún día iremos a visitarlo, jamás cumplió su promesa... Están tocando las campanas,una mujer ha muerto, las entendidas adivinaban el sexo de los finados por la manera que la “Chipi” de Serafina, repicando, mueve las cuerdas, cambiando el vaivén del badajo... Fecha: 13/04/2005 13:53.
Autor: Trini La iglesia con su reloj eternamente parado y su pequeña espadaña... y a ambos lados de la puerta de alto arco los titulares en azulejos grabados... Comienza a recogerse el sol y de nuevo en cuclillas, cruzar la cancela de Montefuerte, ojalá que nuestros padres no se enteren donde hemos pasado la tarde... Fecha: 13/04/2005 13:55.
Autor: Anónimo Subiendo por la calle del Cuartel, a la derecha surgía el camino de Santa Eufemia. Siguiendo el sendero, se divisaba solemne el pino. Ni la torre del Conde, ni la del Zurraque le ganaban en altura. Nos preguntábamos: cuántas generaciones había contemplado amándose bajo su copa. Debajo, la alberca seca. Especie de placita de toros, donde algunas tardes jugábamos a ser toreros. A su lado, dos enormes algarrobos. La hembra y el macho, decíamos. En verano subíamos a sus ramas buscando las pardas vainas, para extraer su deliciosa pulpa amarilla. A lo lejos, el Monumento. En frente, todo el pueblo. Vigía perenne, el pino de Sant’Ufemia, testigo mudo de Tomares. Fecha: 13/04/2005 18:42.
Autor: Trini Una vez fui a la alberca, próxima ya su demolición, justo antes de la explosión urbanística… Era Domingo de Resurrección y calentaba la primavera. Ya llevaba yo a la zaga algún pretendiente, siempre fui por delante de la edad…quizá por eso mismo, no saboreé en su totalidad mi niñez. Tal vez por eso, la añore menos que tú… Estábamos flirteando en la alberca, escondidos de la vigilancia de la gente del pueblo, estrenando adolescencia. Tonteando. No recuerdo las caras de quienes allí estábamos. Sólo recuerdo aquel vestido... Rojo, con lunares blancos y los brazos al aire y el escote… Cuando llegué a casa, el sol me había quemado la piel expuesta, y mi madre averiguó de donde venía yo, pues nunca he sabido mentir… El pino fue testigo del hecho y quizás las torres vigías que nos cuidaban en la lejanía…
PD: ME GUSTARÍA PUBLICAR ESTO EN MI PÁGINA, PERO NECESITO TU PERMISO, DESDE LUEGO SIEMPRE CITANDOTE, SI NO QUIERES CON TU NOMBRE, PUEDES INVENTAR UN APODO. Fecha: 13/04/2005 18:58.
Autor: Anónimo Sentados en la piedra agujereada de la esquina, contemplábamos al anochecer, los panderos que se alzaban juguetones, con su larga cola serpenteante mecida por la brisa que arribaba del mar lejano. Bajo las borrosas cometas, negros monstruos deformes destacaban en el cerro, sobre el cielo encendido del crepúsculo, como si amenazadores, avanzaran sobre el castillo. Una piara de cabras marchaba perezosa, ahíta de los últimos pastos de la Vega, dejando sobre el asfalto, un reguero de negras pelotitas bruñidas. El cabrerillo, montado en una vieja mula cana, llevando sobre la cruz, un saco repleto de yerbas nuevas cogidas en la ribera de la charca cercana al río, increpaba al rebaño para que acelerase el paso, azuzando al turco, que nervioso mordisqueaba a las rezagadas. Una humilde bombilla se encendió en el farol de lo alto. Se baldeaba la calle, antes de colocar en el portal, las sillas de eneas. De la ventana vecina, llegaba desvanecida la sintonía del "parte". Fecha: 14/04/2005 09:06.
Autor: Trini Bajaba a carrera abierta Juan XXIII. Frenazo en seco al llegar a la esquina. Al frente, la oxidada cancela falsa de Montefuerte. A la derecha, la casa de mi abuela. Entraba desde la calle y lo primero que veía era a mi misma reflejada en el enorme espejo de la trinchadora; apulgarado de viejo en los laterales. En las paredes fotos enmarcadas de un novillero toreando, mi tío. Capote, muleta, estoque, verónica, pase de pecho... Fotos en blanco y negro, suspendida por una cinta, colgados de una alcayata clavada en la pared encalada. A la derecha de la estancia el hueco sin puerta de la cocina. El ventanuco cuadrado iluminaba el poyete de ladrillos con la encimera de losas rojas y verdes. Allí, las dos bocas del hornillo. Mi abuela en una mano el aventador avivando el fuego, en la otra el cucharón removiendo el guiso. A fuego lento, despacio, no hay prisas... todo era sosiego. Una imagen impresa en la memoria.
En el comedor, en su sillón arrimado a la mesa, mi abuelo “el sereno”semeja un patriarca. De espaldas al espejo, de cara a la calle. En una repisa, al alcance de su mano, a la altura de su oído, la vieja radio... - Niña, calla, que van a dar el “parte”...
Mi abuela, con su mala oreja, canturrea en la cocina pulseando el aventador a derecha e izquierda, manteniendo al fuego, cocinando como si la hora de la comida no fuese a llegar nunca... En la acera opuesta, a la sombra, la perra Canela dormitaba... Fecha: 14/04/2005 13:23.
Autor: Trini El portalón era alto y cuadrado, de madera pintada de marrón, se adornaba con clavos gruesos a manera de campánulas, por el enorme hueco de la cerradura, si guiñabas el ojo, podías divisar el interior de la casa, el aldabón semejaba una mano con puño cerrado... La casa vieja de Peón.
En los poyetes que daban acceso a la vivienda, en los anocheceres cálidos de septiembre y octubre, se sentaban un grupo de hombres, nunca supe de qué localidad, aún más rural que la nuestra eran nativos, sí recuerdo que eran jornaleros y estaban aquí, en Tomares, para el verdeo. Trabajan de sol a sol pero tras la cena, salían a la calle principal a descansar un rato al fresco, tomaban asiento en los escalones de la enorme casa mientras fumaban, Celtas, Ideales, Goya... Allí reposaban, charlando y riendo en camaradería. También, si se daba la ocasión, piropeaban a las chicas que por allí pasaban y así disfrutaban de ese nimio asueto antes de ir a dormir. Al amanecer les esperaba otra dura jornada de trabajo en los olivares... Fecha: 18/04/2005 13:23.
Autor: Anónimo Al lado de la puerta de Montefuerte, Santito colocaba todos los años, por la Velá, la humilde tómbola de la hermandad. Las papeletas se fabricaban con la mitad de una cuartilla, enrolladas desde un pico, y atadas luego con fino alambrito. En las estanterías se ubicaba un mundo variopinto de objetos. Macetas, toallas, búcaros, botellas de vino, cuadros, jarrones, una radio Iberia. ¡¡Otro premio, niña!! ¡¡Otro premio!! Gritaba Costales, ronco, al altavoz cascado. En la acera, en la puerta de la casa de Casero, colocaba todos los días su mercancía, dentro de unas angarillas, un serrano con gorrilla ajada. Los niños, nos colocábamos alrededor, viendo cómo pelaba higos chumbos de todas las tonalidades: verdes, pardos, rojizos, pajizos, dorados. La gente, sentada en los veladores que Virgilio había colocado en las Cuatro Esquinas, tomaban tapas de pavías de bacalao y tinto con sifón. Un olor a aceitunas zapateras, se esparcía por toda la calle Larga. Fecha: 03/05/2005 13:43.
Autor: Trini LAS PAPELETAS
En los atardeceres de julio y mitad de agosto, cuando el sol perdía su poder, y la brisa de poniente acudía a refrescar las achicharrantes calles, Salvadora, la mujer de Santito y, su hermana Dolorida, sacaban las sillas a la puerta y allí se sentaban a tomar el fresco mientras charlaban con todo aquel que pasaba por la calle. En aquel tiempo todos nos conocíamos… Los niños del barrio jugábamos cuesta arriba, cuesta abajo correteando, y ellas, las dos hermanas, formaban parte del paisaje. Aquel verano me sentí importante, pues Salvadora me eligió a mí, entre otras amigas, para elaborar las papeletas de la tómbola; trabajo que hasta entonces sólo realizaban las zagalonas… Con el taco de papel blanco, suave, perfectamente cuadrado y una especie de rejilla de alambre finísimo del que tirando de un extremo tenía que extraer los hilos de metal, yo corría eufórica hasta mi casa, con la sensación de ser adulta… A mediodía a la hora de la siesta sentada en el suelo comenzaba la faena: humedecía el índice y el pulgar con la lengua y frotando el papelillo entre los dos dedos construía una especie de delgadísimo pitillo. Luego lo ataba con el alambrillo. Esas eran las papeletas sin premio para la tómbola. Las impresas con los números de los regalos las preparaba la Hermandad. Aquel fue el último año que se usaron ese tipo de boletos, ya en la siguiente Velá llegaron totalmente sellados desde una imprenta. Fecha: 03/05/2005 15:21.
Autor: Trini LA CASONA DE PEÓN
En otra estación llegaba llamando al portón, mi mano pequeña casi no podía con el llamador de hierro, el del puño cerrado. De puntillas pues apenas alcanzaba, con la punta de los dedos, lo levantaba y soltaba de golpe; desde dentro una voz lejana como si viniese de muchos metros de distancia respondía, -Ya voy, ya voy… Se abría esa enorme y vieja puerta y una señora morena, de pelo renegrido y moño bajo, preguntaba, - ¿Qué quieres niña? - Una docena de gusanos de seda, respondía yo… en mis manos una caja vacía de zapatos “Gorila” esos zapatos marrones y férreos que nos habían de durar toda la temporada y aún así, si resistían, que siempre resistían, pasaban al hermano menor. La señora me dejaba pasar y uno de sus hijos me despachaba los gusanos de seda y me regalaba algunas hojas de Morera para alimentarlos…
En la vera de frente, la iglesia; en la espadaña, las verdes campanas repicaban a misa vespertina. Fecha: 03/05/2005 15:23.
Autor: Anónimo En un cuartucho, al lado del despacho del director, justo en la entrada del edificio, se encontraba la fábrica de los prodigios. Por la mañana, durante el recreo, los mayores se afanaban subidos a las moreras, cortando las hojas verdes recién brotadas. Había que calmar urgentemente las terribles ansias del oscuro cuchitril. Habitualmente, la escena se producía, hasta bien avanzada la primavera. Un determinado día, de un año concreto, nos tocó a nosotros, a los de la clase, esa oscura labor. Nerviosos, como sacerdotes de un culto secreto, celebramos la liturgia de la recogida de la hoja en ofrenda a ese dios insaciable. Como si se tratase de un oscuro sortilegio, la puerta de la gruta maravillosa se abrió, mostrando las tripas del enorme monstruo. Miles de pequeños gusanos, blancos, suaves, delicados, recibían impávidos el follaje ritual. Un determinado día, de un año concreto, la covachuela reveló su milagro. Miles de copos de seda blancos, dorados, anaranjados, rubios germinaban de todos los ángulos. Aquel determinado día, de aquel año concreto, ese desván fascinante devoraba definitivamente nuestra infancia. Fecha: 04/05/2005 16:17.
Autor: Trini ¿No me vas a dar el permiso para publicar esto?¿Verdad? No es justo hacerme rememorar tantas historias perdidas en mi memoria para que quede aquí en la oscuridad, dónde sólo lo leemos nosotros... Sin embargo tú comenzaste, yo acepto los términos; pero, es una lástima no crees?Está resultando un trabajo muy bonito... Fecha: 04/05/2005 18:33.
Autor: Trini CUADERNOS Cuando terminaban las clases de la mañana, todos los niños en tropel tomábamos la calle larga. Unos corrían hacía el Camino viejo y La Mascareta, otros, hacía el Zurraque e incluso una minoría había de llegar hasta La Venta Reyes. Yo en el camino pasaba por casa de mi abuelo “Catailla” y él siempre me daba una o dos pesetas. En mi memoria lo veo a esa hora, la una del mediodía, mientras esperaba que mi tía le sirviese el almuerzo, siempre leyendo una novela del Oeste…
Luego cruzaba la calle y paraba en la droguería de Rafalito. Antes de entrar a la tienda me paraba admirar las carteleras del cine a ver que película ponían ese fin de semana. Después entraba a comprar. La tienda rebosaba de niños pidiendo chucherias… A mí se me iban los ojos tras unas chocolatinas rellenas de crema de frutas que me encantaban… Pero, mis monedas eran para comprar cuadernos. Siempre ambicione coleccionar montones de ellos. Impolutos. Cuartillas de papel blanco donde escribir algún día… en cambio nunca lo conseguí, cuando no llegaba a su final el de Matemáticas era el de Geografía o Lenguaje y había de tirar de las reservas. Esos entrañables cuadernos, con tapas de papel, verde o azul y en la contraportada las tablas de multiplicar... eran mi delirio… Fecha: 04/05/2005 19:07.
Autor: Yo misma me ha emocionado el recuerdo de tu abuelo "el catailla", yo tambien lo quería, era amigo de mi padre Fecha: 08/05/2005 21:19.
Autor: rescue
He llegado de casualidad a tu blog y estoy encantada, con tu sensibilidad. Leí la descripción de tu lugar natal y me pareció entrañable que lo hicieras. Un abrazo. Fecha: 22/06/2005 23:34.
Autor: Una mirada... Impresionante, Trini, tu anónimo/anónima comunicante. Ya quisiera mi cerebro tener la capacidad descriptiva de esa persona que no da su nombre. Cariñosos saludos.
P.S.- Si acaso pensaste que podía ser yo, siento decir que no; y lo siento porque no me importaría ser autor de tan hermosos textos. Fecha: 03/11/2005 19:34.
Autor: amadiro
Por casualidad he llegado hoy a esta pagina, y he recordado muschas cosas olvidadas, gracias por este rato y por estos recuerdos, yo tambien soy del Zurraque, y muchas veces he pasado por la cancela de Navarro, he comido bizcocha de Manolita, y tambien he jugado en la Barriada y en el Cerrillo. Fecha: 17/02/2006 21:43.
Autor: Anónimo Y llegó Antonia Hierro y se lo cargó! Bloques, casas y una Torre de 14 plantas, to pa forrarse ella y la Manoli. Fecha: 16/05/2006 20:02.
Autor: Catalina me ha gustado muchos todos los comentarios q haces sobre tomares, soy de la mascareta y por mi "nombre" sabras de q familia; q entrañable todo lo q escribes, lastima no haberlo conocido, ya q naci en el 83, pero aun hoy me sorprendo de lo cambiado e irreconocible q esta tomares....culpa o no de la alcaldesa, pienso q ha echo mucho bien, (no es un tema q se deba discutir aqui) pero lo q si q no tolero es q se nombre a manuela trujillo pues la gente q opina realmente no tiene ni idea de lo q dice. besos y sigue asi. Fecha: 01/10/2006 04:28.
Autor: Maria
gracias a tus escritos he vuelto a ver Tomares de mi niñez......he recordado la ponderosa,situada en donde ahora está el cine de verano....alli jugabamos Mely Amparo,Jesus y yo...jajajaja...no he podido aguantar la risa...recordando imagenes de mi infancia....gracias Triny...wapa.por eso te quiero....porque eres capaz de hacerme sonreir con solo una de tus miradas.besos. Fecha: 21/03/2007 00:20.
Autor: Juan
Por mi edad he conocido todo lo que cuentan. Tengo ya sesenta y seis años. Fui a ese colegio, Tomás de Ybarra, construido en el año 1944. D. Julio, D. Antonio, D.Feliciano, Dª Lucrecia, Dª Antonia... son nombres que evocan mi pasado. Fui muy feliz, lo sigo siendo. Son tantos los recuerdos que serían imposibles dejarlos aquí... Sólo caben en mi corazón. Tuve la suerte de tener unos padres adelantados a la mentalidad de aquellos momentos, y ellos quisieron que estudiase una carrera. Hice Magisterio, quizás por el recuerdo de aquel viejo Maestro que tanto influyó en mi niñez, D. Julio, del que luego entré a formar parte de su familia. Al terminar la carrera, estuve unos años vagando de pueblo en pueblo. Al fín, en el año 77 del pasado siglo, se hizo realidad mi ilusión. Llegué de Maestro al colegio donde estuve de niño. Creo que todos pueden adivinar quien soy. La verdad es que el progreso es necesario. No se puede vivir anclado en el pasado, pero son muchas cosas las que echo de menos... Aquella calle larga... El cine de verano de Baldomero, la panadería de Rafael, D. Rafael, el médico y su Seat, cobrando dos duros por visita realizada en casa... Aquel Tomares se fue, ya no existe, o sí... ¿quién sabe? en mi mente sí continúa existiendo, y no sólo en mí, sino en todos aquellos que continuamos amando y viviendo en Tomares, donde, desde ya, os puedo decir que viviré eternamente... Os conozco a todos y todas, y estoy a vuestra disposición para lo que queráis... Al fin y al cabo, también sois como yo, TOMAREÑOS... Un error de alguien es que no era Antonia Hierro quien regía el municipio cuando se levantaron aquellas torres de Santa Eufemia, rompiendo la virginidad de un Aljarafe, que por degracia, ya no tenemos... Os puedo decir, y no miento, que os quiero a todas y a todos, os he conocido de niños... Os recuerdo algo más, el algarrobo, aquel que hoy aún existe en el Colegio Menéndez Pelayo... Trini, gracias por haber tenido esta gran idea. Creo que puedo mandarte besos. Juan Fecha: 27/06/2008 11:09.
Autor: Juan
Bueno, he leído algo por ahí, con lo que no estoy muy de acuerdo. Aunque en ese error suelen caer hasta ilustres escritores. La hacienda de Santa Ana, conocida por El Conde, efectivamente, fue construída por D. Gaspar de Guzmán y Pimentel, pero este hombre jamás pudo ser el Conde Duque de Olivares. Él era Conde de Olivares y Duque de Sanlúcar la Mayor. Jamás fue duque de Olivares, luego al juntar los dos títulos en un mismo nombre se comete un error histórico. Sí se puede decir Conde Duque a secas, sin nombrar los títulos de su marquesado o ducado. Lo he consultado con amigos Profesores de Historia de la Facultad y me han dado la razón. Con esto no quiero corregir a nadie, y mucho menos a Trini, sólo me limito a exponer las conclusiones de lo estudiado por mí. Saludos cordiales a todos y todas los tomareños y tomareñas de corazón. Juan Fecha: 14/07/2008 23:00.
Autor: alex
Hola Trini ! No tengo el gusto de conocerte personalmente, pero buscando la historia de Tomares he dado con tu blog y me ha interesado mucho, pues intento obtener datos de la historia de Tomares y una cosa que me sorprende es la carencia de fotos antiguas. Soy tomareño desde hace cuatro años, pero he vivido muy cerca de aquí y tambien he disfrutado de la sombra de los algarrobos hembra y macho. He obtenido muchos recuerdos de mi infancia leyendote a ti y a esas personas que han colaborado haciendo sus comentarios. Estoy intentando recordar ese Tomares de mi infancia. Me cuesta trabajo, y espero que leyendo tu blog se me vaya refrescando la memoria.Me gustaria obtener fotos antiguas de Tomares. Quiero intentar recordar la entrada de Tomares por Santa Eufemia, creo que habia una especie de monolito con un gran caño de agua cerca de donde ahora está "la rotonda del torero". Estoy muy confuso. Recuerdo el cortijo de los Ybarra (Santa Eufemia, a Pepe el Capatáz subido a su caballo. El camino terrizo que iba desde el cortijo de los Ybarra hasta la Barriada Coca de la piñera, el cual desembocaba en una gran cancela siempre abierta pero marcando los límites. Justo donde en la actualidad se encuentra el puente sobre la autovía, existían cuatro álamos y bajo su sombra un pequeño riachuelo de agua cristalina, donde los pequeños cogiamos renacuajos que guardabamos en botes de cristal para ver como poco a poco sufrían la metamorfosis para convertirse en ranas adultas. Recuerdo que la abuela de un amigo tenía uno de los primeros televisores y permitia verlo a sus vecinos a cambio de una moneda de dos reales. Recuerdo a Pepe el electricista que vivía en el camino viejo, era grueso y siempre iba con su escalera al hombro para poder alcanzar los plomos de las viviendas.Era muy bromista y contaba muchas anécdotas y chistes y la coletilla era "es que yo soy muy cachondo"; Naturalmente le pusimos "el cachondo". Contaba que su esposa era muy bajita y que un dia de lluvia la subió en brazos para mejor poder cobijarla bajo el unico paraguas que llevaban y que ella le metio un pié en el bolsillo de la chaqueta. Cosas así contaba, creo que exageraba.En otra ocasión seguiré contando cosas que poco a poco iré intentando recordar. Mientras tanto si alquien me pude orientar sobre como conseguir ver fotos antiguas de Tomares, lo agradeceré. Saludos. Fecha: 16/09/2008 03:08.
Autor: Anonimo
Las rancias maderas repintadas – azul, amarillo, añil – crujían a nuestro impulso. Las barquillas de las cunitas, revoloteaban jubilosas en aquel anochecer bochornoso de verano. Los goznes, ayunos de grasa, chirriando, mezclaban su quejido con el sonido metálico del altavoz de cinc. A la Rosa – ay! dónde estará la Rosa – le gustaba la canción. Y al cunitero le gustaba la Rosa.
En un bote de vela A la mar me tiro, Que me lleve el viento Muy lejos contigo
Tres bombillas de brillo mortecino, acababan de encenderse, permitiendo al menos vislumbrar, a la chiquillería que se arremolinaba alrededor de las cunitas.
En un bote de vela Sin ancla y compás Rumbo a no sé dónde Quiero naufragar…
La madre del cunitero, con la faltriquera a la cintura, de reojo, se miraba presumida, en aquellas cristaleras de la puerta de entrada del cine de Rafalito.
En una de esas islas Muy lejos de aquí, Donde tú y yo solos Podamos vivir.
La Rosa y el cunitero, cogidos de la mano, echados sobre el balaustrillo, bogaban en su bote de vela, y tú y yo, en la cunita, en nuestro bote de vela, subidos al viento, nos quedamos allí.
Fecha: 05/03/2009 00:10.
Autor: Trini
Son las 7 de la mañana y el sueño hace una hora que me abandonó. El viento rejonea mis persianas y el café resopla en la cafetera, esos son los sonidos que me acompañan. Abro el PC y entro a comentarios y leo el que has dejado. Reconozco que estoy muy sensible en estos días, demasiadas cosas me pueden, y me he puesto a llorar y, créeme, no es algo habitual en mi... Gracias por dejar este maravilloso comentario en mi blog. Gracias por asaetar mi memoria y transportarme a mis nueve, diez años? Gracias por llevarme a mecerme en esa barquita que tantas risas, rebosadas en inocencia, me provocó y que tan libre me hacía sentir cuando en ella montaba y soñaba. Gracias por devolverme un pellizco de mi niñez. Un abrazo
PD: Quién, como nosotros, vio a la Rosa y quién la ve... Fecha: 05/03/2009 07:32.
Autor: ACLARACION
El periódico “La voz de Tomares” en su última edición, ha editado un texto, tomado de Vehemencias, que cómo ya subrayo en el Blog, es propiedad de un LECTOR ANÓNIMO que tuvo a bien, en su día, dejarlo en mi espacio a manera de precioso comentario, concretamente, en el apartado “Tomares mi pueblo” .
Dicho periódico, como digo, ha editado el relato y me ha atribuido a mí la autoría, cosa que no es cierta y quiero aclarar. Lejos de mi intención está el agenciarme de textos ajenos y quiero dar constancia aquí del hecho y de que, como me han hecho saber desde el periódico, va a ser corregido y aclarado en el próximo número; cosa que en verdad agradezco.
Esta nota la dejo aquí para ti, paisano anónimo, por si entras y lo lees.
Fecha: 18/09/2009 13:14.
Autor: Jose Manuel Hidalgo
Trini que tal? queria comentarme que soi un enamorado de las fotos antiguas de tomares.Me gustaria saber alguna web o alguna persona que me pasara fotos para tenerlas,estoi loco buscando un sitio asi.Espero que me contestes,te dejo mi mesenger y me agregas para poder hablar por favor hidalgo_tomare@hotmail.com Fecha: 02/01/2010 01:05.
Autor: psoe
en tomares hay mas tomareños con un coeficiente superior al tuyo y no escriben tantas tonterias para salir de protagonista hay que ser mas modesta y hacer mas obras sociales
Fecha: 26/12/2011 22:12.

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