De par en par descubiertas las miradas.
Semejan aspas de molino los brazos expuestos.
Abierta el alma, sin ambages entregada,
suplicando y donando; sembrando y recibiendo.
Aceptó con gozo el calor de amadas manos,
percibió en distintas pupilas, idénticos anhelos.
Palpó en silencio un corazón, atronando en pecho ajeno.
Dos en la misma partida, similar pulsar del tiempo.
Una vida en dos mitades, culminando a medias un sueño.