|
Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.
 La bandeja en la mano derecha. Llegó a la mesa y nos sirvió el desayuno. Las tazas de café, la jarra con leche,el azúcar, las tostadas... olvidando dejar los dos vasos de agua que traía en la bandeja tambien para nosotras, y se encaminó con ellos hacía la barra . Bueno, dije a mi madre, que necesita un cubo de agua para tragarse la ingente cantidad de pastillas contra todo; que toma cada mañana, ahora lo volveré a llamar. Protestas maternales, su tostada aparecía quemada en los bordes, pero sabedora de la poca paciencia que tengo para oír quejas, hizo de tripas corazón y se comió la tostada mientras refunfuñaba a medio gas. La mía por su parte, he de decir que estaba cruda, pero si no permito lamentos de nadie aún menos de mi misma, así que me la tragué, intimamente dando la razón a mi madre, pero que ella no lo sepa... Alzo la mirada y el camarero en medio del salón, oteando el horizonte como un capitán de navío. En la mano una pequeñísima bandejita con la cuenta, en la mente el vacío, no dilucidaba a que mesa había de llevar la minuta. Continuo desayunando, levanto la mirada y lo veo caminar hacia mi, en una mano dos vasos de agua, largamente esperados, sin bandeja, a pulso, yo que me quedo con la mirada clavada en él temiendo me la vuelque encima. ¡Uf! allí se queda, a mi altura, pasmarote, con los vasos en alto hasta que yo sin mediar palabra adivino que es lo que quiere claro, que le quite los vasos de la mano que se le han pegado. ¡ Ay! Dios mío. Paf, el golpe cercena de un soplo la conversación que manteníamos mi prima, que se añadió al desayuno a última hora, mi madre y yo, hablábamos de las orejas extraterrestres de Ibarreche. Al bisoño camarero se le había caído la bandeja al suelo, gracias que estaba vacía. A mi comenzó a parecérseme a alguien, una remota imagen me picoteaba en la testa. Mi madre tocándome el brazo me llama la atención, mira, mira. El camarero, esta vez mirando hacia lontananza espera que en un rapto la inspiración lo ilumine y le sople al oído de quién son los 10 euros que hace volar entre sus dedos, dinero que no es de otra que de mi impaciente madre. Y ahí fue, en ese preciso instante cuando recordé a quién se parecía el nuevo camarero ¡Ah! Pero si es la viva imagen de Steve Urkle. Pero si hasta tiene el pantalón sujeto a la altura de la axila, como el torpe personaje de “Cosas de casa”. Al final terminamos las tres riendo a costa del despistado camarero y es que las empresas de ahora al menos deberían de tener la deferencia de enseñar el oficio. Sucede que algunas criaturas salen al ruedo sin la más mínima noción del trabajo que han de realizar. Debemos dar las "gracias" a los contratos basura tan de moda últimamente. 02/02/2005 19:08. #. Hay 7 comentarios.
 Ocupas el hueco entre las aristas del alma. Un espectro sellando carencias; mas, engendrando nuevos vacíos. En una orgía de olas el corazón naufraga y moribundo queda en un océano de vacilaciones. ¿Qué hará más fuerza en la balanza, la acuciante necesidad de ser amados o la oquedad del desafecto que, flagela al espíritu y lo deja turbado? La mente no atina a dilucidarlo y las lágrimas no vertidas, crean un venero en el pecho. Mas la esperanza, diligente y audaz sube otro peldaño en esta escalera espiral, desde la que no se vislumbra cúspide alguna. Cada curva conquistada deja al descubierto nuevas series de escalones y algo etéreo, una sensación sublime, jala del ser hacia la meta; conmoviendo los cimientos de un cuerpo al completo que, curioso, se eleva buscando; sin tener certeza de qué hallará, pero sabedor de que si no lo intenta, el peso de la incertidumbre será letal y la desidia extenderá sus garras avasallando a la vida; dejándola eternamente en helor sumergida.Porque es menos lacerante perder, que nunca haber tenido. 03/02/2005 09:26. #. Hay 10 comentarios.
 Entre los laberintos del sueño escucho tu risa clarificada. Musicalidad de amor tejida que, la brisa por mis caminos entona. En mi semblante, aún en sueño sumergido un pincel carmesí, tatúa una sonrisa que, por la comisura de la boca se derrama enredándose con la tuya. Labios en ardores perfilados exigiendo y aportando querencias. Deseo suspendido entre sábanas y piel; pasión escalando, del vientre a la mirada. Cuerpos ungidos de gozos. Almas de promesas colmadas. Húmedo el despertar, entre brumas de plomo; las manos repletas de nada. 05/02/2005 11:26. #. Hay 7 comentarios.
 Desde el frío alcor donde me subieron los años, preocupada te observo. Estas sentada en esta vasta playa que es el mundo y tus ojos ausentes mantienes clavados en el mar que te rodea. Hoy luce esplendoroso. Mas creo que miras sin ver lo bello que por tus alrededores se derrama, obnubilada como estás en un solo paisaje. Llevas algunos meses cavando con tus delgados dedos, un hoyo en arena, y te mantienes ahí, en ascuas, esperando ver asomar al fin el sólido suelo que de seguridad a tus jóvenes pies. Lo estas edificando lentamente, paleando con tu mano hecha caricia el esquivo terreno. Te detienes y ves que has profundizado suficiente. Durante ese tiempo has tenido la mente en rosa; ocupada sólo, en cimentar ese pozo, con el deseo de que un día te brinde toda la felicidad que siempre has soñado y que merece tu dedicación. Cejas en la empresa de seguir ahondando, piensas que ya es bastante grande y entonces tomas tu botella de agua y echas un chorro en el hoyo. Al instante la tierra se la bebe, desapareciendo en el fondo tu regalo. Decides echar más agua, pero baldía es tu obra, cuanto más añades, más traga esa boca insaciable y apenas devuelve nada, ni siquiera malgasta su eco en loar gracias. Quizá alguna vez aprovechando la humedad de tus altruistas gotas, calme por unos segundos el ardor de tu bisoño corazón que, sigue empeñado en añadir más agua de vida al ingrato pozo; esperanzado en que al fin se sacie tamaña sed. Pero este jamás se sentirá enteramente atiborrado. Proseguirá pidiendo más y más hasta que tu botella se agote. Y luego exigirá tu sangre, porque nunca se dará por satisfecho; muy al contrario, se mostrará cada vez más ávido y egoísta y acabará de cerrarse por entero a tus brazos, que ya de puro agotamiento dejaron de aportarle la vigilia que reclamaba. Aquí continúo en mi impotente papel, presintiendo el hundimiento que bosqueja el horizonte, sutilmente te advierto, sabedora de tu naufragio. Mas tus oídos están perdidamente sordos y tus ojos encumbrados en la mayor ceguera; la del amor naciente que en sus garras te acuna. 06/02/2005 12:58. #. Hay 18 comentarios.
 Tuve miedo de encontrarte. Sufriste recelo a tenerme. Razón no existía para un amor de temores forjado. Consagrándose sin fe, reclamando sin ofrendas. Mi estela quedó en tu mente con ceniza esbozada. Tu imagen en mi memoria enmarcada en espuma. Dos almas acobardadas. Un par de corazones sin flujo de vida. 08/02/2005 13:43. #. Hay 3 comentarios.
 El sábado como teníamos previsto nos reunimos varios amigos para almorzar. En principio seriamos cinco parejas, pero a última hora se unieron dos matrimonios más a la comida. A uno de ellos lo había visto varias veces, eran a su vez amigos de mis amigos; pero a la otra pareja no la había visto jamás. Suele pasar en las reuniones de muchos años que al conocer cada uno la personalidad y el sentido del humor de los otros las conversaciones sean casi calcadas, desenfadas y en nuestro caso algo pícaras. Se admiten y se dan bromas como parte de la confianza que el conocerse proporciona. Pero este sábado, la verdad es, que tardamos en aclimatarnos a los nuevos miembros, hablando educadamente de asuntos variados, sin entrar en la risa fácil ni en la charla disparatada y entrañable. Ya mediada la comida salió a relucir el tema “cáncer”. La señora que yo no conocía, es de Cádiz y lo había sufrido, curado y desgraciadamente reproducido en lugar diferente del cuerpo. Yo para animarla le quité candela al asunto. Comentando que no se preocupase que el cáncer se cura, quizás, demasiado alegremente, lo que chocó, con el por otro lado normal, pánico de la otra. Los que nos creemos sanados de este mal nos sentimos algo culpables de que otros no hayan tenido esa inmensa fortuna. La señora no tomó mis palabras en el sentido en que mi corazón las había fabricado. Tal vez, el nerviosismo nos traicionó. A mi al hablar y a ella al oír… porque ella, veladamente, me reprochó la trivialidad con que yo me había tomado sus cuitas. Me sentí más culpable si cabe, porque en eso, ella tenia razón, no en las formas, pero si en el contenido. Yo al minimizar el tema quise aliviar el dolor de la mujer, eso es cierto, pero a la vez expulsar de mi mente la idea de una recaída. Idea que jamás se evapora del todo, pero que aparcamos con un gran esfuerzo, hasta que nos sentamos a la mesa con la palpable realidad de que podemos enfermar de nuevo. Nunca mejor ilustrado en este caso lo de la mesa. Más tarde, calmado los ánimos con conversaciones más alegres y buen vino, se prendió de nuevo el tema, algo inevitable cuando dos personas que lo padecen o han padecido se sientan frente a frente, pero esta vez con un estilo diferente, más pacifico y reflexivo. Entonces dije lo que he pensado muchas veces pero pocas, he comentado públicamente, confesé ante todos y ante mi misma que en mi caso yo, solamente yo, he salido fortalecida, renovada, redimida, bendecida… de esta odiosa enfermedad que parece ser está en boga; lamentablemente. Porque si lo desmenuzo con detención todas las personas que están cerca de mí y me quieren, han salido perjudicadas infinitamente más que yo por mi mal. Son detalles que la gente desde fuera no atisba, pero que yo que, los conozco bien y los amo si he observado con dolorosa preocupación. Aquí tengo otra cosa por la que sentirme culpable. 08/02/2005 18:49. #. Hay 17 comentarios.
 Un día, hace justo ahora cuatro años, mi hermana, en su afán de que yo me modernizase y saliese de mi mundo de cuatro paredes, dos hijos y un esposo, me convenció para que realizase un curso de informática básica. El nombre de dicho cursillo era “El ama de casa y las nuevas tecnologías”.Tras mucho pensármelo y por aquel entonces, pedir el beneplácito marital, me apunté y lo hice. Ni que decir tiene que me encantó, ante mi se abrió un nuevo panorama. Nos enseñaron algo de Word y a navegar por Internet, con unas páginas previamente seleccionadas, de lo que a priori se piensa debe interesar a un ama de casa. Compras, modas, hogar, vacaciones, hijos… Las dos últimas lecciones eran Correo electrónico y Chat. Terminó el curso y como en casa teníamos ordenador, mi hija acabó de enseñarme la manera y el mejor canal para chatear. Llevaba ya varios meses chateando y había entablado amistad con un reducido número de personas, de aquel tiempo aún mantengo aunque ya a través de e-mail, tres o cuatros buenas relaciones,cuando enfermé. El ordenador entonces fue mi refugio, tengo que agradecer a una gran cantidad de personas a la que conocía un día y jamás volvía a ver, la paciencia que tuvieron de escucharme (leerme) y contestarme. De consolarme o darme una visión nueva y positiva del asunto que tanto me preocupaba. Mi estado de salud y si saldría ganadora de la guerra que se me avecinaba. Yo entraba cada tarde, abría el canal y el “desgraciado” que atinase a abrirme un privado se tenía que tragar todas mis cuitas. Eso a mi me aliviaba, y descargaba el problema y el miedo. Así evité recargar a mi familia. Por eso jamás los agobié. He de decir como curiosidad que en los peores días del tratamiento, mientras chateaba, no tenia nauseas; pero en cuanto apagaba el ordenador iba directamente al baño sumida en espasmos a vomitar, debería ser sugestión. Ahora le he perdido el placer a chatear, de todo se cansa una, no le veo el sentido, quizá por que mi medio de comunicarme ha cambiado desde que empecé a escribir y sobre todo desde que descubrí el mundo de las Blogs. Ahora sólo hablo por Messenger, con personas, amig@s, que por una razón u otra han congeniado conmigo y yo con ellos; guardamos amistad en la distancia y no me gustaría perder el contacto con ninguno de ellos. Este mundo virtual, donde hay personas que llegan dejando huella y desaparecen sin dejar rastro. Donde se magnifica todo hasta unos puntos inverosímiles. Donde se confiesan cosas que a nadie has dicho; ni siquiera a ti mismo. Donde se establecen invisibles lazos de amistad. Donde la distancia no es óbice y el olvido es tan fácil como que aparezca alguien más interesante. Donde la gente se enamora y se desenamora, es incomprensible para los ajenos a él. Ninguna persona que no conozca los entresijos, comprenderá jamás los mil matices de sentimientos que por la red se cuecen. La mayoría efímeros no voy a negarlo, pero mejor quedarse con los buenos y profundos, que también existen. Yo pienso que como todo, el quid está en establecer los límites, en saber que se busca y hasta dónde se puede y debe llegar. Porque eso si es cierto, todos los que entran en canales de Chat buscan algo, tienen necesidades, algunas tan escondidas que ni uno mismo atisba. Hay mucha soledad, timidez, rechazo, maldad, engaño, sexo, stress... picaresca, etc, etc. La cuestión es saber discernir. Parar o continuar, sin obsesiones y enganches, porque algo que puede ser precioso a veces desemboca en un pantano de arenas movedizas de la que es difícil y traumático salir. 12/02/2005 18:09. #. Hay 13 comentarios.
 Reconozco que eres joven y te duelas de que el amor contigo, tornadizo se muestre. Pero quizá no sea así. Tal vez topes siempre en el mismo muro porque eres tú quien tiene un concepto erróneo del amor. A mi entender, desde mi madura perspectiva no es culpable el amor, en absoluto. No, él es inocente. Sois tú y las ilusas visiones que de él tienes lo que te hace malinterpretarlo. No te entiendo, te lamentas reiterativamente de tu mala ventura en los asuntos del corazón; de tus fracasos sucesivos… Pienso que, en tu mente romántica has idealizado el amor como lo pintaron los antiguos poetas. Lo soñaste como una nube etérea que te envuelve, lo imaginaste siempre latente, emotivo, vibrante… Creías que a todas horas, todos los días, sempiternemente había de mantener el mismo grado de pasión, la misma postura de romanticismo que tu corazón y tu sangre habían fraguado a fuego en tu alma. Esa es la clase de amor que siempre añoraste para ti mismo. Pero el amor es cosa de dos y has de contar con los gustos y las preferencias de otro ser, tan importante y valioso como tú. Pensaste que, cuando se tiñera de abandono y tristeza, lo tomarías en tus brazos y lo envolverías en un halo de azúcar y así, de ese modo, atesorarlo en el rincón diestro de tus recuerdos. Pero no suele suceder así, cuando te desairan, te cantan las verdades, te encaran tus fallos, o de ti se desenamoran, no atinas a comprender por qué, la pena es tan amarga como acíbar y permanece hiriendo tu pecho durante eternos periodos. Incluso si encuentras un nuevo sueño, un floreciente enamoramiento, el viejo continúa supurando, porque no te duele el desamor. No, te hiere el desencanto. Tu castillo de naipes arrasado por la ventisca de la duda y la desconfianza. Tienes que aprender que hoy el amor tiene otras maneras de manifestarse. Si Bécquer volviera a nacer empalidecería del cambio. O sensible como era adaptaría sus Rimas al momento, al ahora… El amor sigue siendo inmensamente sabio. No se empeña en repisar caminos obsoletos, ni tradiciones arcaicas. No, el amor posee unos enormes ojos dorados y nunca los cierra, siempre está ojo avizor. Y dependiendo del año o de la época, muta. Así, siempre está presente pero actualizado, nunca se duerme y jamás deja agotadas sus reservas de rojas flechas. Pero no esperes idilios, promesas, compromisos, sumisiones… a la antigua usanza. No, porque en el amor actual de nada valen las cadenas. Ni las visibles; ni las transparentes. El amor de hoy es dar a la vez que recibir. Es compartirse, comprenderse… Lo demás: el avasallar, el exigir, el manipular, los celos negros, la venganza, el querer ser dueño y amo…no es amar, eso tiene otro nombre; se llama egoísmo. Así que no caigas en él. Si te olvidaron, procura olvidar; pero con estilo, con donaire… con la cabeza en alto, mirando al cielo que, se torna de otro matiz distinto de azul, pero igual de brillante. 13/02/2005 17:35. #. Hay 15 comentarios.
 A los que aman y son amados A los que son amados y no aman A los que aman y no son correspondidos A los que aman por duplicado A los que aman por multiplicado A los que no aman, pero no cejan en el empeño A los que aman sin importarles que no los amen A los que luchan por el amor A los que aman con creces A los que aman lo necesario A los desamados A los hiper amados A los viejos amantes A los florecientes enamorados A los que tienen ideas equivocas sobre amar A los que lo entienden A los que no les importa entenderlo, con tal de tenerlo A los escépticos A los crédulos A los que esperan A los soñadores A ustedes, a vosotros, a ti, a mi... FELIZ DÍA DE SAN VALENTIN 14/02/2005 13:40. #. sin tema Hay 17 comentarios.
 Has dejado de ser feliz el amor huyó de tus manos. Ya no divisas el claror del día con los ojos de ilusión pintados. Ya no trae aroma de flores la brisa, se angostaron de desamor tus nardos. Sentirás la noche alargarse. Estirarse a través de las ventanas. No habrá soles que derritan la escarcha de tu sangre helada. Vestido de penitente el corazón consuela al alma. Todo tu orbe tomó color de ocaso, matices de sueños rotos; tonalidad de esperanza hueca. En tu espejo nada se divisa, ni tan siquiera el dolor se refleja. No eres feliz. El amor se diluyó en la sal de tus lágrimas. En las caricias que nadie quiso, los besos repudiados... la pasión desesperada. Ya sólo te acompaña la tristeza con su dulzona remembranza. Una corriente que sin piedad al mar del olvido te arrastra. 15/02/2005 14:52. #. Hay 22 comentarios.
 Amar es sellar los labios por temor a no ser correspondidos. Llevar las palabras grabadas a fuego, entre la nuca y las sienes; punzando por ser dichas, enmudecidas de repente. Amar es abrir los ojos y ver tu imagen derramarse en mi retina. Que el abanico de mis pestañas la acune en las pupilas. Amar es oír en el pecho el galopar del corazón presintiendo tu arribada. La paz que me avasalla el cuerpo cuando cruzas mis estancias; el milagro de tus besos fertilizando las llanuras de mi alma. Amar es aspirar contigo el aroma de este querer ebrio y oscuro. El cansancio que nos invade, cuando al hacerlo gozamos juntos. Amar es aguardarte incluso antes de haberte ido. Viajar metida en ti donde me arrastre tu camino. Amar es vivir rememorando el sonido de tu risa y delinear con la huella de mis dedos la mueca que en tu semblante habita. Amar es tenerte presente aunque me devore la ausencia. Amar es amanecer fundidos y anochecer con las ganas puestas. Amar es volar con la sensibilidad desnuda al refugio de tus brazos; consolarnos la piel con el bálsamo de mutuas manos. Amar es estar ungidos por el agua del mismo llanto. Amar es darse todo… amar es entregarnos. 16/02/2005 18:26. #. Hay 24 comentarios.
 Cada vez que me pongo los guantes para salir, me acuerdo de él. Curiosamente he olvidado su nombre de pila mas no su apellido. Pineda. Señor Pineda le llamábamos. Durante un tiempo fue director de la bodega donde trabajé de joven. Quince años contaba yo por aquel entonces. El era joven para ser un alto cargo. Digamos que era un adelanto a lo que más tarde llegó a llamarse yuppi. Era muy delgado y a mi me parecía alto. Claro que para mi estatura todo el mundo lo es. Ahora cuando lo recuerdo pienso que su delgadez extrema lo hacía parecer más esbelto de lo que realmente era. Tenía la cara llena de pecas marrones. Recuerdo que en un viaje que hicimos toda la plantilla a Jerez, invitados por Rumasa, uno de los chicos en broma dijo. -A Pineda parece que le hubiese bronceado el sol a través de un colador. Y Pineda que estaba justo detrás, no movió ni una peca de su semblante. Ni que decir tiene que el compañero se puso rojo como la grana y los demás, jóvenes e insensatos como éramos lo coreamos con carcajadas. Desde luego nadie se reía de Pineda sino del chico locuaz y su cara de sandía. Lo de los guantes viene a que yo jamás los he usado para trabajar, ni entonces en la bodega, ni en casa para las labores domesticas, ni en los más de ocho años que he trabajado de empleada de hogar. Nunca he podido con ellos, se me cae todo de las manos y se me ponen los dientes largos, con el fru- fru de la goma. Un día en que formábamos y grapábamos cajas de cartón para embalar botellas en la fábrica, mi compañera los estaba usando y, él que durante el tiempo que pasaba en la zona de trabajo se paraba mucho tiempo a mi lado (no se por qué) me miró las manos y me dijo. - Trinidad ¿A que gato con guantes no caza? Y yo que le tenía un respeto fuera de lo común casi me atraganto al tragar saliva y le respondí una imbecilidad que ahora no recuerdo textualmente, pero que seguro que fue una idiotez, porque a esa edad yo era la timidez personificada. A veces cuando he visto en televisión programas donde se buscaba a gente desaparecida, siempre he pensado que me gustaría saber que rumbo tomó al irse de la fábrica. Algún día por esas casualidades del destino me encantaría encontrarlo y saber de él. Esta mañana al ponerme los guantes de vestir para paliar el frío de la mañana me vino su imagen a la mente y esta tarde al entrar en la Blog de mi amiga Mercedes, he leído su post de hoy, dedicado a un amigo suyo con el mismo apellido. Y me he dado cuenta que tras haber pasado treinta años de aquello, nunca se ha borrado de mi memoria la imagen del señor Pineda, su cara llena de pecas, sus trajes sastre azules, las camisas claras, las corbatas de colores, el reloj, tan grande en proporción a su delgada muñeca, el perfume que usaba. Y sobre todo el alboroto de las niñas en la nave, cuando lo divisaban cruzar el patio que separaba la oficina de la zona de embasado. Qué viene Pineda, que viene Pineda… 17/02/2005 19:50. #. Hay 19 comentarios.
 Me voy a ir de ti, me marcharé sin equipaje. No se cargan valijas en la huída. Partiré con el alma descubierta y expuesto el corazón sangrante. Me voy a ir de ti, tomaré la senda más umbría ni la sombra celará mi sentencia. Entornaré la mirada para que la luz no hiera mi llanto ni la retina ilustre la ausencia. Me voy a ir de ti, hollando la tierra, los pies, resecaran cada metro desahuciado. Permutando cada rastro en polvo; cada huella en ceniza. Dejando el camino sumido en pantanos de arenas. Sin senderos de retornos, ni vestigios de cadenas. Me voy a ir de ti, a la mente omnipotente entregaré las llaves de mi delirio. Arrastrando tras de mi al desamor me desprenderé de su martirio. Como de una piel que ya no vibra o una sangre sin latidos. Me voy a ir de ti, custodiaré los sentires en otro templo. Lejos de tu nulo amor; a lontananza de tu silencio. 19/02/2005 23:31. #. Hay 17 comentarios.
 El abrazo perduró sólo un segundo. ¡Qué poco basta para suplir ausencias! Una fugaz caricia, un oculto beso, una mirada discreta, logran ocupar siderales agujeros y calman tormentas caribeñas. En ese minuto asoma el corazón a las afueras, por los poros rebosa el alma y la indiferencia huye rastrera. Mas el tiempo inexorable tañe punzante, reclama su espacio sin tregua, se desanudan los brazos y se recobran las mentes cuerdas; con las manos tras la espalda y la inocencia en la sonrisa puesta. La brisa recogió el furtivo encuentro, voló con él a la montaña secreta donde reposan los sigilosos abrazos de la gente que se ama sin estridencias. Adiós mi bien, que te acompañe la aurora, no olvides la mañana perfecta en que mis brazos perdieron el freno y robaron un trago de tu añorada esencia. 21/02/2005 18:59. #. Hay 12 comentarios.
 Casi no veo televisión. Alguna serie de humor. Informativos (excepto política). Noticias de deportes, cuando mi equipo gana, cuando pierde ni eso. Los repetido y reiterativos, Simpsons y eso porque los niños lo ponen a la hora de comer, en fin resumiendo que, la tele no es lo mío. Por lo general las tardes las dedico a escribir pero algunas veces, cuando me quedo en blanco suelo poner durante unos minutos el programa que Juan y Medio hace para Canal Sur. A dicho espacio acuden personas mayores y no tan mayores a buscar una pareja que, palie de alguna manera la soledad en la que viven. A mí me encanta oír hablar a Juan, me hace reír siempre con sus golpes de humor, más desternillantes si cabe porque él suelta las gracias sin sonreír, en un estado de seriedad absoluta que, hace que tú desde casa te partas a carcajadas. A esa hora siempre estoy sola y no me extraña que algún vecino piense que he perdido la chaveta, porque yo cuando me río lo hago a viva voz, nada de risitas pacatas. A mí me gusta la actitud y las formas de Juan. y del programa en si, las historias que cuentan estas personas hartas de soledad. Al meollo, que me voy por los cerros de Úbeda, y hablando de esta bella ciudad jiennense la otra tarde un señor de ochenta y tantos años acudió al susodicho programa, venía desde La Guardia, localidad que dista unos 9km, de la capital, Jaén. Me embelesó las vivencias que el anciano narró, el relato de su vida, todo en un orden, con la mente viva y lúcida. Tristezas, soledad, hijos... Biografías de una riqueza humana considerable. Personas anónimas dignas de ser protagonistas en esta a veces, absurda e injusta vida. Este señor con el pelo blanco de canas, consiguió emocionarme mientras veía sus gestos y le oía describir su historia. Me hizo sentir feliz por su superación, su amor a la vida, la manera tan nítida de ver la realidad, la forma de contarla… Ojalá todos alcanzásemos esa edad con la mente así de íntegra. Y sobre todo con esas ganas de vivir, sin amargar a los demás, buscando soluciones con la cara alta y el amor hacia todo al descubierto... Y ayer una señora, esta bastante más joven, cincuenta y siete años, obró la misma reacción en mi. Esta vez por dos temas distintos. Esta señora tuvo el valor de reconocer ante las cámaras que se había equivocado al elegir al que fue su esposo durante muchos años. Pero también dijo y muy orgullosa de ella misma, que lo había cuidado, a pesar de la inexistencia de amor durante los quince años que estuvo enfermo, hasta que falleció. Lo dijo con tanta carga de naturalidad que me hizo pensar en esas mujeres de la que todo el mundo sabe sus angustias y van contando por ahí las excelencias de un matrimonio caduco, idealizándolo ante los ojos de los demás por hipocresía. Como si no atisbásemos su mísera problemática... Esta señora ya se había ganado mi completa atención con sus palabras tajantes, valientes y sinceras, cuando Juan dijo. - Además esta mujer es una luchadora, ha padecido y vencido unos de los peores tumores que existen: el linfoma de Hopkins. La señora, Elvira se llama, contó someramente su enfermedad y Juan le preguntó si alguna vez había pensado en morir, a lo que ella segura de sí y de lo que sentía por dentro, contestó que no, que eso jamás había pasado por su imaginación. Y en ese momento me sentí tan cerca de ella, tan identificada que, las lágrimas que en mi caso han de estar solidificadas, ya que soy bastante dura para las lloreras, corrieron por mi cara y yo las dejé bajar libremente. Como siga oyendo el programa de Juan me voy a convertir en una “Magdalena”. Sigo sin ser amante de la televisión, sin estar completamente en acuerdo con lo que ofrecen los entes televisivos, pero no dejo de reconocer que para muchos es la única manera de calmar la soledad en la que viven. Este programa en concreto del que he hablado: entre los ancianos que lo adoran, los que lo vituperan, los que lo ven pero si les preguntas se indignan y lo niegan, los que lo recomiendan a los cuatro vientos, los que lo aplauden, los que viven esperando la hora de su comienzo, los que acuden o llaman en busca de amistad, compañía o de una pareja que les devuelva la ilusión de vivir, o a los que como a mi nos arrancan una sonrisa, una lágrima o nos enternecen el alma, cumple su cometido. Entretener y animar a mucha gente. Quizás a esas personas valientes sin temor al que dirán tan común en los pueblos; el que la gente busque relación, compañía, amistad o pareja amparados en el anonimato de Internet, les parezca una bobada. Lo que prueba que cada uno tiene sus prioridades, sus preferencias, su manera de vivir y de sobrevivir y que todos deberíamos de ser menos críticos, por que en todos lados cuecen habas. 22/02/2005 18:14. #. Hay 14 comentarios.
 Tocó la puerta y él abrió como siempre sucedía. Sin importar que la ausencia fuese de horas o llevase quemando mil días. Ella cruzó el umbral y por ensalmo se prendieron las estrellas. Completa la estancia refulgió con amarillos de luna llena. Y volvieron a ser la tierra donde apoyar el peso de los días. El solaz para el dolor tatuado entre las sienes y el alma. Sin velas ni agua navegaron por ambos cuerpos a la deriva; pulsando con las manos cada marca y cada arista. Deshelando soledades, sembrando latidos de vida. Hacía un cielo de doble añil despegaron, con la piel y los sentidos fundidos. Obviando a la conciencia y su molesto ruido; desprendidos de los grilletes que los encadenaban al camino umbrío. Ya habría lugar para los adioses. Para retornar a la espera inquieta. Aguardando con el corazón al aire, que volviese a sonar la puerta. 23/02/2005 19:11. #. Hay 15 comentarios.
 Poseída fui por una quimera. Fecundadora de inquietudes en mis sentidos. Flamante latido en el pecho, calor de mayo desterrando mi frío. Con fantásticas visiones brillaban, doblemente verdes mis glaucos ojos. Sobre mi pelo el firmamento, de añiles pintaba mil tonos. Carmines y rubores el semblante, rojez que la viva sangre rebosaba. Todo lucía de colores, acuarelas en mi alma… La luna me brindó gotas de embrujo. El sol, dos rayos de fuego. Las alas de mis manos volando, en papel ilustraron mis sueños. Y el aire fue más límpido, las lágrimas herían menos. Coronado de flores, mi reflejo en el espejo. 25/02/2005 12:59. #. Hay 12 comentarios.
 En mi página personal he editado un cuento, mi primer cuento. Por su tamaño lo he colgado en la Web en vez de en esta Blog. Desde aquí, tomando el enlace TRINI REINA:Página personal.lo podéis leer, claro está, si os apetece. El cuento se titula “LA DAMA NÍVEA” espero que os guste. 26/02/2005 13:48. #. sin tema Hay 9 comentarios.
 Acariciar el cielo con la las líneas de las manos. Olvidar por un minuto tu historia y mis fracasos. Tras la retina, fulgores de luna. Las pestañas, deniegan la apertura a los párpados, para que el iris no ilustre la desesperanza del entorno. Dos bocas de ardor fundidas. Un beso remarcando huellas, rastro húmedo, elixir en los labios. Senderos de estrellas en las almas umbrías. La brisa, penetra por la ventana trayendo rumores y aromas de mar. Despertares de espuma, helor de derrotas. La realidad, a empellones como una ola nos envuelve. Al abrir los ojos, tus pupilas reflejan oscuros deseos. En las mías, cincelado, el amor profundo. Un adiós. Dos miradas desoladas. La crueldad del momento al corazón desgarra. Diferentes percepciones, idénticas ansias. Análogo delirio; la locura maniatada. 27/02/2005 15:03. #. Hay 11 comentarios.
 Una de las primeras poesías que escribí fue a mi equipo de fútbol, el Sevilla FC. Suelo de vez en cuando enviar algún artículo a una pequeña revista que edita dicho club y, que reparten en el estadio los días de partido. Es gratuita y en ella se detallan las alineaciones del rival y de nuestro equipo, alguna entrevista a un jugador, fotos de la plantilla, noticias sobre el club y sus peñas etc. Hay una sección titulada “Cartas de los aficionados” y ahí es donde me han publicado varios escritos y el susodicho poema. Hoy en Sevilla hace un frío inusitado para estas latitudes, ha llovido toda la mañana y a partir de mediodía el aguacero ha sido en forma de aguanieve, a las cuatro de la tarde teníamos cuatro grados. Incluso a unos kilómetros de la capital ha nevado. Yo he ido al partido. Varias capas de abrigos, gorro, guantes, una mantita de viaje para las piernas, botas etc. Pero el viento hacia colarse al frío por todos lados. Para colmo, el partido en juego añadía más helor si cabe al ambiente. Estaban helados los jugadores, ateridos el cuerpo y las ideas. En el descanso para engañar al tembleque que ya padecía, me puse a leer la revista y hete aquí que me acabé de congelar. Allí estaba mi poema, el que escribí con todo mi sentimiento blanco y rojo, firmado por otra persona, Plagio, creo que se llama. Vaya disgusto que me he llevado casi comparado al empate, en los últimos minutos del partido, lo que equivale a la pérdida de dos puntos que, estaban casi en nuestro casillero. Ha sido como si me hubiesen robado algo muy querido. En cuanto he llegado a casa he escrito un e-mail a la redacción de dicha publicación con los datos del número y la fecha en que yo les envié la poesía y, ellos me la publicaron. Pienso que la señorita que me ha agenciado el poema lo ha copiado de ahí, pues nunca lo he colgado en Internet, ni en esta Blog ni en ningún lado. En fin un domingo para olvidar y ahora para más INRI y nunca mejor dicho, he de ir a la iglesia, a oír el Pregón de la SEMANA SANTA de mi pueblo. Lo recita un amigo, Antonio Cimarro. Las cosas que hay que hacer por los amigos… Cuando a mi lo que me apetece sinceramente, es meterme en la cama bajo siete mantas y con un buen libro en las manos. |