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 Dime, vida ¿Cuántas soledades se pueden cargar sobre los hombros antes de que el alma de angustia se quebrante? T.R 01/11/2005 20:21. #. Hay 8 comentarios.
 Tu nombre…Cuantas veces sueño tu nombre y éste se me desangra en la boca. Letra a letra va cayendo; gota a gota. En cada suspiro viaja escondido. En cada risa o sollozo que me brota. Todos los tiempos de mi vida. A intempestivas horas. Tu nombre viene conmigo, silenciado va en mi sombra y cuando a solas lo pronuncio mi piel se enciende toda. Tu nombre me apremia a levantarme, cuando en el alma, el peso es una losa. Y me empuja a caminar si el aliento me abandona. Y es que tu nombre me persigue, a mi lado gravita y ronda, Es la palabra que consuela la amargura de mis horas rotas… Mientras aguardo tu arribada con el corazón que se desboca. Como un estribillo mi voz te llama. Te llamo y el eco no te roza, y en soledad me bebo el desaire; en soledad con tu nombre a solas.
Tu nombre, que sigiloso, anida en mi derrota. Y vedado está, a la música de mi boca. Trini Reina
02/11/2005 18:03. #. Hay 6 comentarios.
 Tomándola entre sus manos, con toda su fuerza, la abrazó contra su pecho, y éste gesto la reconfortó en su soledad. Sintió en el alma el calor del contacto, algo parecido a un rayito de sol en mayo. El corazón casi se le derrite de ternura, y unas lágrimas, excesivamente ardientes, escaparon de sus ojos; y fueron, tal gotas de lluvia que empapa la campiña tras semanas de sequía. Tras restablecerse de su momentánea debilidad, se atusó el pelo, y con el dorso de la mano, secó los estragos de la salina lluvia en su semblante. Luego, un tanto avergonzada de su proceder, cariñosamente la depositó sobre el cubrecama. …Y allí quedó la muñeca de trapo, impasible, con la mirada ciega de sus iris de vidrio, ajena al efímero bien que había obrado... “Para los que de soledad padecen, algo es más que cero, aunque tan sólo sean unas hebras, de ideado afecto.” Trini Reina
04/11/2005 18:01. #. Hay 10 comentarios.
 Sin soltar el aliento para no ser advertido, en un auto impuesto silencio, él asoma a su misterioso mundo e invisible la cela… A intempestivas horas, a días contiguos, a noches alternas.
Sereno recorre tan umbrías calles, se detiene en los frondosos jardines, aspira el dulzor de su esencia e incluso, enjuga el vaho de los vidrios de su ventana con el afán de profundizar en cuantos disfraces ella encierra, para así lograr descifrar todos sus enigmas.
Cuándo se le agota el tiempo o se le cansa la mirada, se aleja de ese mágico espacio entornando la puerta, tal como arribó; sin estridencias. Pero, se va con el alma llena, la mente colmada, la retina empapada de los intimistas colores que ella, ajena a la vigilancia, le muestra.
Al anochecer, un ocaso más, ella pliega las cortinas de sus aposentos, con el corazón enervado de tan nula espera y los ojos vencidos de mirar a lontananza atisbando su venida, sin percatarse de que él ya estuvo ahí rondándola.
Pero, esta noche, la brisa cadenciosa le suspira al oído revelándole el secreto, confesándole que él ya transitó todas y cada una de sus avenidas. Que calzaba zapatos de humo por eso sus pasos, ni tan siquiera han marcado huellas en los caminos. Y retornará siempre, aunque velado, por esos dominios, cada vez que la necesidad de saber de ella le flagele el alma, forzándolo a su pesar, a escudriñar tan anhelados perímetros…
Trini Reina. Editado anteriormente en:SENTIRES
06/11/2005 10:55. #. Hay 2 comentarios.
 Floreció adelantada: exuberante y vanidosa. La vida le dio un beso de savia y ella se juzgó la rosa más admirable. Altanera, exhibía sus pétalos desarrollados y lustrosos; menospreciando a sus empequeñecidas hermanas. Cuando el viento al rolar, al trote cruzó el jardín, colisionó con la flor más llamativa que en éste habitaba. Y despiadado la despojó de su bizarra corola. Dejando a la presumida rosa marchita y desnuda con los pistilos al aire… Trini Reina 06/11/2005 10:55. #. Hay 8 comentarios.
 Un resfriado palpitándome en las sienes, cerrándome la nariz, irritando mis ojos... Un viejo cansancio sentado sobre los hombros. Un tenue dolor mordisqueándome los huesos... Desde que cantó el gallo, muchas labores ya realizadas, y aún, una montaña de tareas por hacer... Decido tomar un pequeño interludio en mitad de la jornada. Me bebo un tazón de caldo (con hierbabuena) para entonarme. Leo alguna Blogs, y comento unas cuantas. Reviso el correo y reenvío varias cartas. Suena el teléfono. El ring- ring, mis dolidos tímpanos taladra. Dígame que responde mi voz, ostensiblemente acatarrada. Una señorita se presenta con voz bien modulada. Hechas las presentaciones, ella y yo “la mar” de educadas ,pasa a la acción y expone el motivo de su llamada. Quiere venderme un aparato para pulir y abrillantar el suelo de mi casa. Promociones y ofertas, diligente, a relatarme pasa. Mi cabeza se queja, enviando ondas desesperada. Aprovechando un respiro en la retahíla de la muchacha le digo que para brillos y fregados tengo hoy yo el alma... Que mejor me envíe una caja de aspirinas y a mi mamá para que me arrope en la cama. Y si es tan amable, ya que está, un hada con su varita mágica. Que me limpie los cristales, tienda la ropa, y me haga la plancha...
Como siempre me acusáis de ser algo triste escribiendo, aquí os dejo este texto para que veáis como yo mismamente me río de mi misma. Que es la mejor terapia para curar catarros, destemplanzas, y otras cosas más peliagudas. Trini Reina
07/11/2005 18:21. #. Hay 13 comentarios.
 En mi cuerpo la tristeza arde como frente enfebrecida. Avanza la noche sembrando estrellas que en mis ojos no brillan. Llevo al invierno ceñido a la garganta y al estío clavado en las pupilas. Nunca en mi pecho ocupó tanto espacio la melancolía. Enmudecido el aire, acompaña mis horas tristes. Antes me coronaron otros silencios, mas no tan hondos ni tan nocivos. Toda mi piel tiembla de soledades y no existe abrazo que la consuele, ni suaves palabras de dulce abrigo. Esta noche de nuevo mostrará sus garras la vigilia, convirtiendo los minutos en eternas pesadillas. Hasta que al alba cante el gallo y huyan los fantasmas, temerosos del tributo de esperanzas que aporte el día. Trini Reina 09/11/2005 12:13. #. Hay 12 comentarios.
Y pasa el tiempo y el silencio abre brecha entre dos que callan. El hielo forja caminos, enmoheciendo las distancias. Se ciñen los sentimientos y se escatiman las palabras. Se dominan los deseos y el orgullo apacigua lo que pugna por brotar del alma. Y todas las cosas por decir, las que importan y las que carecen de importancia, se esconden bajo la lengua o se ahogan en la garganta. Se suceden las estaciones y los “te quiero” de hoy, al callarlos, se convierten en los rencores de mañana y el desamor, caballo desbocado, campando va a sus anchas. Hasta que un día al despertar sólo encuentras soledad al otro lado de la cama. ...Y pasa el tiempo y el silencio abre brecha entre dos que callan. Trini Reina ---------------------------------------------------------------------------- Hasta ahora yo pensaba que lo más desobediente del mundo eran mis hijos; me equivoqué, es el editor de Blogia2. 11/11/2005 13:47. #. Hay 19 comentarios.
Cazaba estrellas para dotar de luz ajenos caminos y no se percató que, mientras tanto, la oscuridad clavaba garfios en su alma. Un día, ahíto de desesperanza ante el materialismo que lo circundaba, decidió enlazar un lucero simplemente para su provecho; mas, en el firmamento, ya... ninguno quedaba.©Trini Reina
13/11/2005 13:53. #. Hay 18 comentarios.
Pobre criatura, lleva una imagen cincelada entre ceja y ceja. Y todos sus sentidos, aún en la ausencia, por esa presencia vibran. No consigue dejar de codiciarla y la cordura protesta sermoneando a corazón y piel. Más parece señorita enfurruñada. Empero ignorándola, la piel arde, y el corazón dilata su anhelo. Empresa inútil pues la de la razón, que con un digno aspaviento, simulando indiferencia, da a los órganos insurrectos la venia. Para sentenciar a continuación, que si más tarde sufren malquerencia, no le vengan a ella con lamentos. Y ahí va el deseo en pos del cuerpo ansiado. Y Cupido tras él reclamando amores: flechas y arco en mano. Suspirando por merecer corazón ajeno. Claro es que a veces, el dardo colisiona con mármol, en lugar de músculo cardiaco. Y éste, como un travieso boomerang contra sí mismo se revuelve. Dejando al desgraciado individuo que tal galimatías sustenta, doblemente enamorado; sin pasión afín que lo consuele... Trini Reina 15/11/2005 07:21. #. Hay 12 comentarios.
Érase una vez un pacifico tiburón que tenía dos rémoras a sus expensas. Una era mayor y sufría de agotamiento crónico, así que al escualo poco alivio prestaba, obligando a éste, por bondad, a sobrellevar sobre su aleta derecha tal lastre. En la membrana izquierda residía la otra. Ésta era joven y asaz egoísta y exigía más beneficios de los que originaba. Las dos a su manera mermaban la vitalidad del tiburón que, cansado de tanta desfachatez, sacudió las extremidades, abrió sus fauces y se tragó a las vividoras.Trini Reina 16/11/2005 19:06. #. Hay 4 comentarios.

En el pecho, un duro impacto le entrecortó el aliento. Aún reponiéndose del sobresalto, se palpó por todos lados sin dilucidar a que se debía ese dolor que padecía allí donde reside el corazón. Mas, tan sólo percibió el frío tacto de una piedra.Miró a sus pies y allí lo distinguió. En el embarrado suelo yacía su pobre amor agonizante. Lo tomó entre sus manos, enjuagó el lodo que lo cubría, y le curó algunas magulladuras y marcas de pisadas...Y hasta apaciguó su sed con alguna que otra lágrima. Luego, tatareándole consuelos, lo meció en la cuna del olvido. Allá en la alcoba donde reposan los amores despreciados. Trini Reina 17/11/2005 18:54. #. Hay 18 comentarios.
Otoño en el corazón, doradas hojas tapizan mi alma. El hacedor de primaveras partió a otros confines a recolectar colores, belleza y vida.Sola me dejó a merced del viento, que solloza en el negror de la noche, como un penitente ahogado en su condena, mientras yo, sin emitir un lamento, me desangro en la mía. Se precipita la lluvia con su manto incoloro. El estrépito de los truenos agota toda dulce sinfonía. Sólo se percibe ruido. Una orquesta de músicos fantasmas tañendo instrumentos fraguados en el infierno. Mi cuerpo no se resigna a la ausencia y se estremece plantando cara a la tormenta. Aun así, es vencido y cae, arrastrando tras de sí todos aquellos sueños que lo vivificaban. El zigzag de los relámpagos convierte en lóbrego día la más oscura de mis madrugadas… ©Trini Reina 19/11/2005 12:29. #. Hay 22 comentarios.
 Amiga, no nos salva del duelo atesorar tristezas. Encerrarse en una misma rozando la avaricia afectiva. Silenciar lo que nos muerde el alma por temor a la falsa piedad, al ridículo, o peor aún, al qué dirán. Cuesta, amiga. Claro que cuesta hablar de las ilusiones rotas, y, del enfermizo abrazo de la soledad. Arduo ha de ser abrir los ojos cada mañana y no encontrar la luz de la esperanza de pie junto a la cama. Desprenderse de las sábanas y echar a rodar al cuerpo desilusionado, al nuevo día. Hay que tener la espalda ancha para sobrellevar tan densa carga de solitud. Y tú, amiga, no destacas en envergadura, pequeño es tu cuerpo, y frágil tu espíritu. Has tardado en sobreponerte a los reveses. A los contratiempos crueles que te donó la vida. Sin embargo, hoy comienzas con orgullo a desprenderte del grisáceo lastre. Y lo estás logrando tu sola, pues esa energía que ahora te ocupa, aunque embozada, en ti residía. Vamos, amiga, camina sin pausa en pos de tus sueños. Que nadie, absolutamente nadie ose romperlos. Vive por ellos, con uñas y dientes batalla por preservarlos. Y siente como tu corazón, libertado, se expande en tu pecho. Tu vida es tuya, en tus manos tienes su corona, de ti depende gozar o padecer su reinado. Trini Reina. Esta Prosa va dedicado a mi amiga Nazaret, con mi alegría por sus logros y todo mi cariño. 21/11/2005 12:17. #. Hay 22 comentarios.
 Si tú quisieras, por ti yo sería amanecer que se despliega. O sí te empeñas, noche embrujada tachonada de estrellas. Si tú quisieras, vestiría los esplendentes colores de la primavera. Y sí sombras es lo que anhelas; robaré al otoño los dorados matices que lo enseñorean. Si tú quisieras, con mis manos para ti lazaría la luna, y la pondría a tu derecha. Y al sol imploraría que con sus rayos, luz y calor te conceda. Y para ti, un reino fundaría, si tú quisieras, donde reales se hicieran tus altas quimeras. Si tú quisieras, embalsamaría mi piel con aromas de clavo y canela, así tus sentidos se hechicen, y en ella se pierdan. Y te donaría mis besos de ternura, y también, los que toda mi pasión encierran. Y a caricias tatuaría tu cuerpo, de pies a cabeza. Si tú quisieras, te traería del mar una ola de espuma quieta. Y una playa blanca donde liberto vivieras. Y en las alas del viento, sí tú quisieras, yo iría contigo hasta los confines de esta tierra. Si tú quisieras, sí tú me quisieras, mil palabras de amor mi boca emitiera. Pero como no me quieres, las guardo en mi cofre de letras y de vez en cuando las oreo; y compongo una poesía con ellas. ©Trini Reina
23/11/2005 13:25. #. Hay 23 comentarios.
25/11/2005 21:58. #. Hay 18 comentarios.
 ¿Quién es el dueño de mi soledad? ¿Quién la dejó a la puerta de mi alma? ¿Vino de la mano del viento, o se coló de rondón por la ventana? ¿De quién es la culpa, que sin brida, sobrevuele las márgenes de mis entrañas, impregnando todo, de aromas a impotencias y nostalgias? ¿Quién es el dueño de mi soledad? ¿Por qué no acude a demandarla, y de mi pequeño cuerpo, a jirones la arranca? Que la lleve lejos, allende mi patria, donde yo cual peregrino la visite; por cortesía más que nada. De saudades llevo la piel manchada. Y el corazón, a medio latido, por mi pecho se arrastra. ¿Cuándo marchará la inoportuna que me deja la sensibilidad desvestida y helada? ¿A qué viene este duelo sin sedantes, paliativo ni escalas? ¿Por qué una rosa que florece me deja, en lugar de deleite, al umbral de las lágrimas? ¿Por qué el cielo perdió su azul, tantas sucesivas mañanas? Y aquí sigue adherida a un cuerpo que no acierta a soslayarla, mientras la mente, le implora que acullá se vaya; donde su ausencia deje en mi espíritu, la paz intacta. De saudades llevo la piel manchada. Y el corazón, a medio latido, por mi pecho se arrastra. ©Trini Reina
27/11/2005 10:53. #. Hay 9 comentarios.
Hoy , algunos blogueros hemos perdido a un amigo. Un amigo virtual al que con el tiempo, y a base de comentarios y e-mail yo le tenía un verdadero y gran cariño. Muchas veces le comenté algún problema y él, en sus cartas, siempre me daba los mejores consejos. Más de una vez, al leerlo en sus e-mail o a través de los comentarios que dejaba en mi Blog, llegué a emocionarme e incluso a llorar.Y sé que esa amistad la compartió con muchos más. Era un hombre tierno y amable. Éramos muchos los amigos que entrábamos en su Blog, y en todos dejó huella. Que se lo pregunten a Rosi Cielodescubierto, Leodegundía, Darilea, Paloma… Hoy he sabido que ha muerto. Me he pasado la tarde debatiéndome entre la incredulidad del luctuoso hecho, y la certeza de que él no desaparecería a sí sin más, sin dejar un aviso. Al final me lo han confirmado, y ya es una realidad. Marrakech, amigo, espero que en el cielo haya Blogs y sigas editando las cosas bellas que solías, y esas maravillosas ilustraciones que nunca supe de donde sacabas pero, que eran el complemento perfecto para tus letras. Descansa en paz, amigo. Siempre permanecerás en nuestro recuerdo. 28/11/2005 20:52. Creado por Trini Reina #. Hay 14 comentarios.
 Te quiero. Porque me sale del alma, y quiero. Porque eres el dueño de mi risa, quién enjuga mi llanto y sofoca mis miedos. Ese que sana mis heridas y me conforta si tropiezo. La fuerza de mi dicha, el alazán de mi sangre y el promotor de mis sueños. La clave de mi paz y el artífice de mis celos. Eres el segmento de mi vida que bosqueja mis deseos. La quimera que me empuja a subir cualquier repecho. Serenidad que procuras, a mi turbación, sosiego. La respuesta a mis dudas, el interrogante de mis misterios. Música que besa mis sentidos; sinfonía que me alza al cielo. La onda de mi voz, el intérprete de mis silencios. Eres tú, vida y pasión. Epístola de amor; la fe y el credo. Hacía tu luz camino, aunque me abrase en el averno. Pues contigo vibro, y sin ti, desfallezco. ©Trini Reina
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