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 Los sentimientos no correspondidos; estiletes negros de doble filo. El diestro, embozado, al corazón asalta. Y el siniestro, insidioso; despedaza al alma. ©Trini Reina 02/03/2006 20:31. Creado por Trini Reina #. Hay 20 comentarios.
 Volaba, la sensatez perdida. Volaba, por la cumbre de la euforia. Los pies, hollando flores. Las manos, acariciando nubes. Desde su alcor, la luna la celaba, menguante y respingada; vaticinando la debacle. Más ella, coqueteando con la brisa, su idílico mundo fraguaba. Las estrellas, formando corros, hilvanaban cábalas ¿Dónde irán destinados, los pasos de aquella incauta que, tanto se desviaban de la ruta prefijada? Mas ella, aventurada, desafiando a los elementos; apasionada por la vida…Volaba.
Volaba, la sonrisa descubierta. Volaba, el corazón desnudo. Y la piel, a la pasión dispuesta. Volaba. El alma, candorosa, confiada en las gentes y las cosas. Escoltada por sus sueños. Precedida por su sombra.
Su sombra, que viajaba adelantada, no se percató que en su viaje, el cielo trocaba el paisaje. Y el hielo del desencanto, al cielo usurpó su celeste manto y lo vistió de brumas. El viento, despertó de su destierro, y de pleno la alcanzó en un costado; desequilibrando la armonía, de sus alas irisadas. Y sin misericordia, fue empujando a la desdichada mariposa, obligándola a descender ladera abajo.
Las flores, dejaron de exhalar amores, y se volvieron espinas, que herían sus pies desnudos y sus manos vacías. Y sin freno, siguió cayendo, desde la cúspide de sus sueños; hasta el abismo de la nada. Que las mariposas son etéreas, y el céfiro las arrastra.
©Trini Reina Imagen cedida por :Franc 04/03/2006 18:15. Creado por Trini Reina #. Hay 24 comentarios.
 Hay personas que piensan que los demás: el vecino, el hermano, el conocido y el desconocido; el presente y el ausente. Todos, son más felices que ella. La felicidad acude a su casa. La busca, se muestra, le grita, la sobrevuela; incluso le hace muecas. Mas ella, permanentemente ofuscada, encorajinada por la felicidad ajena, no ve, como la suya propia cansada de ser ignorada, se da la vuelta…
©Trini Reina
07/03/2006 11:43. Creado por Trini Reina #. Hay 28 comentarios.
 En mis contornos, el aire se ha enrarecido. Aspirar y exhalar, requiere doble arresto a los pulmones. Escudriñando mis adentros, percibo, que allá en el fondo, se remueve un pantano negro; donde zozobra la alegría. La luz que me corona, ésa que con tanto orgullo ostento, se rebela contra la oscuridad, que disfrazada de saudade, ansía conquistarme. Y entre brumal, y azules cielos, se cruzan espadas. Parapetado, mi espíritu, vigila la batalla, sin querer involucrarse en demasía, conocedor de la lentitud con que cicatrizan sus heridas. El corazón reniega, ante tan alta algarabía, y en silencio, prefiere gozar de la concordia, que dulcificando recuerdos, consiguió alcanzar. Es la mente, siempre inquieta, la instigadora de éste seísmo, que hoy, intenta desestabilizar las columnas de mi cuerpo, por lo común, tan inflexible consigo mismo. Se agota el día. La noche avanza. Ya no se divisan las nieblas ni los añiles del firmamento. Ahora, es el destello de las estrellas quien predomina haciendo guiños al sueño, que protector, sobre mí desciende; aletargando a los combatientes. Mañana será otro día. Diferente e irrepetible. Y con suerte, los pilares de mi cuerpo, templados, se habrán restablecido de la última embestida de las sombras. ©Trini Reina Imagen cedida por:Rafael 09/03/2006 16:04. Creado por Trini Reina #. Hay 25 comentarios.
 Esta que hoy acaba, no ha sido una de mis mejores semanas. Aunque vagos, por lo comunes, me han salpicado los problemas, minando en muchos casos mi alegría. Quizá mi espíritu estaba bajo de defensas, y eso haya influido más que los contratiempos en si. Pero hoy domingo, en mi ciudad luce un sol que invita al optimismo, sin medias tintas y yo me he dejado bañar por el. Seria un desperdicio plantar mal semblante a este azul cielo que canta por primaveras. Con la ilusión puesta, tanto en mis adentros como en mis afueras, salí temprano de casa para asistir a un encuentro prefijado. La cita era a las diez de la mañana, a las puertas de la “Casa de Pilatos”. Quizá el más bello de los palacios sevillanos del Renacimiento.*Casa de Pilatos Allí me encontré con una amiga, un sol del norte. Ella con su familia. Yo con mi hermana. Nunca antes nos habíamos visto cara a cara, pero el mundo Blog acorta como pocas cosas las distancias. De leernos, de comentarnos, de intercambiar a pequeña escala pensamientos, letras, palabras y poesía, un lazo de amistad se fue forjando entre ambas. Y hoy, en este domingo que dice adiós al invierno, en este domingo en que el sol ya calienta piel y alma y se comienza a buscar la sombra, sobe todo a mediodía. He pasado dos horas maravillosas, paseando y luego, tomando un café, mientras conversaba con Búho. Una amiga que, para siempre ha dejado huella en mi corazón pues, aunque ya lo intuía, hoy de primera mano, he comprobado que es de las personas que verdaderamente merece la pena conocer y preservar su amistad. Simpática, dulce, sensible… Lo dicho, un sol del norte. Gracias por, al visitar mi tierra, propiciar este encuentro que ha sido tan grato, y que atesoraré en el cofre de mis buenos momentos vividos. Trini Reina 12/03/2006 18:19. Creado por Trini Reina #. Hay 19 comentarios.
 La noche se aclara, y las calles, a la luz, aparecen mojadas. Desde el cielo se desprenden lágrimas calladas. No suena el viento, parece que no existiera. Tampoco se oyen, ecos de tormentas. El agua cae asperjada y lenta, desde los grisáceos cirros de la niebla. La gente comenta, que hoy tardará en disiparse. Pues, parece persistente y gruesa. Y adornando sus cabezas descubiertas, lucen una miríada de gotas, que semejan perlas. Sobre la densa capa de celaje, que amenaza unirse con la tierra, un sol que peca de vago, saca sus rayos a la puerta. Y con un tímido calor, propios de éstas fechas, colindantes con la primavera; poco a poco va masticando brumas, y secando aceras. Lentamente abre su telón el cielo, el azul que extiende, parece una mullida alfombra, por donde desfila el astro rey, relumbrando y entonando trovas. Mañana de neblina. Y tarde de soles y glorias. En los jardines germinan las flores y de la tierra la vida brota. La primavera a la puerta llama; alternando luces y sombras. ©Trini Reina 13/03/2006 20:35. Creado por Trini Reina #. Hay 14 comentarios.
 Me miraste. Te miré. Y con un revuelo de pestañas, a tu corazón lancé mi red.
Me sonreíste. Con creces, la sonrisa te devolví. Y mis labios, atrevidos, musitaron; quisiera ser para ti.
Y tú, de amor ungido, en un arrebato, casi rozando el delirio, declaraste; por tu amor, hasta la luna te persigo.
Reflejándose, en el espejo de mi cuerpo, todo tu cuerpo, se tiñe de brillos. La pasión, a dos, saciada. El deseo, a la par; sometido.
Tú acaricias mi pelo, por el acto del amor, humedecido. Y yo, enredada en tus pupilas ambarinas, adorándote; te miro, te beso…te miro. ©Trini Reina
15/03/2006 19:20. Creado por Trini Reina #. Hay 13 comentarios.
 No sé que hacer contigo. Hace tiempo que no pueblas mis carencias, ni matizas mis vacíos. Y no encuentro la manera de desasirme de ésta pasión que me mantiene al borde del delirio. En silencio, me debato, entre dejar actuar al tiempo y al destino, y que ellos, se ocupen de zanjar este capricho. O por el contrario, enjugarme éstas lágrimas, que de mis ojos se desbandan sin permiso, y rubricar el epitafio de esta historia, que perdió todo sentido. El invierno, en mi alma ha instaurado su nido y desplegando sus negras alas, la está colmando de fríos. El helor del desamor, forja grietas en mi corazón, de amor herido. No sé que hacer contigo, pues, ni te tengo, ni me añoras; ni me reclamas, ni te olvido. Y en mis horas de cordura, en soledad me digo. No sé. No sé amor; qué voy hacer conmigo...
©Trini Reina Imagen tomada de:Image Bank Esta prosa está también editada en el Blog que, Meigo y Darilea *Hilando letras tienen en común y donde todos los blogueros y los autores sin blogs que lo deseen, pueden, tras ponerse en contacto con ellos, editar sus textos y compartirlos. 17/03/2006 15:21. Creado por Trini Reina #. Hay 14 comentarios.
 Era una actriz tan extraordinariamente buena que, cuando por exigencias del guión, había de llorar en una escena, su rostro se desencajaba. Los pómulos se encendían. Se ensanchaba y moqueaba la nariz. Los ojos enrojecían y se hinchaban los párpados… Al igual que le sucede a todas las mujeres comunes, cuando lloran de verdad. © Trini Reina 19/03/2006 20:54. Creado por Trini Reina #. Hay 12 comentarios.
 Hoy, la añoranza me ha clavado sus garras, y el tiempo que resta para que a mi retornes; se me hace insalvable. El horizonte, cuajado de sombras, atrae mi mirada, y allí la inmovilizo, imaginando verte caminar hacía mí. Pero es en vano, todo huele a ausencia. Ni tan siquiera los jazmines, en este cálido anochecer, su aroma exhalan. Contagiados del helor, que internamente me atormenta. A lo lejos, en la vieja torre, el reloj anuncia la hora, y yo, descuento sesenta minutos a la distancia que nos separa. Adiós me dice el sol, emitiendo sus postreros rayos, allá en lontananza. Y el crepúsculo, cede su lugar a la noche, que poco a poco, se viste de estrellas. No así, la negra madrugada que subyuga mi alma. ©Trini Reina 21/03/2006 08:13. Creado por Trini Reina #. Hay 19 comentarios.
 Beatriz Montero no acertaba a comprender a su amiga Paulina. Sí antes de ahora era tan desgraciada. Si su vida, según ella, era un infierno a puerta cerrada. Si no se permitía casi ni respirar sin el real consentimiento de su “señor”. Si el sueño no se le asentaba en el cuerpo pues, en sus sentidos no cesaba de incordiar la disciplina de él y sus exigencias, hasta el punto de haberle robado por siempre el sosiego. Si la palabra ocio nunca estuvo impresa en su diccionario, mucho más lejos aún, el término libertad. Y su risa, tiempo ha, desertó de su semblante, hasta quedar sobre sus labios instaurada esa mueca amarga que la acompaña. Si sus lágrimas se reproducían a celeridad de vértigo y en su mirada, que posaba en algún lugar donde no residía su cuerpo, la tristeza flotaba ante la impotencia del que desde fuera, a sabiendas de su infortunio, la observaba…
No entendía Beatriz, por qué ahora que él se ha ido, Paulina continua alardeando de su desventura; presumiendo de ella ante el mundo. Enarbolándola como un trofeo arduamente ganado, cuando, lo que debe mostrar es la banderola de la emancipación al viento.
¿Hasta cuando va a olvidarse de vivir? A ojos de Beatriz, no le quedan muchos años en la valija de la existencia, y una resignada indignación atenaza el corazón del que impotente ve, como tantos años antes, más de media vida, espoleada por las circunstancias, y en el presente, por la costumbre adquirida, sigue despilfarrando la vida que se le dio, soslayando la felicidad que a su camino asoma.
No concebía Beatriz, por qué hoy por hoy, sin motivos, se sigue flagelando y vanagloriándose Paulina de su finiquitada, para los demás; condena. Hasta alcanzar el punto en que los que la rodean y la quieren desde vetustos tiempos, han dejado de creer en sus cómodas lágrimas.
Quizá el cuerpo, la mente, elástica como es, se adaptó tan íntegramente a la lamentación, a la mísera vida de tantos remedados años que, ahora que su carcelero ha desaparecido, ya no puede volver a su ser. Y ahí permanece, confinada en ese estado de untuosa amargura.
©Trini Reina
23/03/2006 22:52. Creado por Trini Reina #. Hay 15 comentarios.
 No quiero falsos abrazos. Aún menos, palmaditas en la espalda; elijo no recibirlos. Tampoco codicio acopiar besos, cual óbolos; por compasión.
No quiero que me reconforten los perdonavidas. Ni persigo que me protejan, del daño, que ellos mismos pudieron causarme.
No quiero seguir componiendo melodías para sordos oídos. Ni pintando arco iris para miradas anodinas. Ni escribiendo poemas para los insensibles a la poesía.
No quiero esperar, vulnerable, a que el maná me caiga del cielo. Quiero salir, briosa, a buscarlo. Darle prisa, apremiarlo, tirar de el. Extraerlo de la mesura. Quitarle el polvo de la indiferencia. Zarandearlo en su impavidez.
No quiero dormir, no me animes a ello. Quiero trepar a esa montaña rusa, que, entre repechos, planicies y declives; entre alturas y depresiones: es la vida.
Quiero coronar escaleras de peldaños espinosos. Vadear profundos ríos. Escalar altozanos. Bucear al abismo, o volar hasta una estrella. Y en ella, erigir mi insignia. Embriagarme, o alcanzar la sobriedad; a mi libre albedrío.
Porque vivir sobre protegido: sin arriesgarse al caminar. Sin enfrentar desafíos. Sin errar destino, o acertar enigmas. Sin reír cuando se es feliz. Sin dejar fluir al llanto cuando nos araña el dolor… Es como coexistir en una cápsula de cristal con el aire viciado. Y eso, no es vivir. Ésa, es la mejor manera de, lentamente, abandonarse al morir.
©Trini Reina
26/03/2006 08:44. Creado por Trini Reina #. Hay 21 comentarios.
 Aquél fuego era tan vivaz y potente, que, sólo con una brizna de hierba seca al día exigía ser alimentado, para así perdurar por los siglos de los siglos. Sin embargo, la desidia de su presuntuoso mantenedor, lo fue dejando apagar imperdonablemente… ©Trini Reina
28/03/2006 22:08. Creado por Trini Reina #. Hay 13 comentarios.
 ¿Quién me compra esta tristeza que araña mi garganta?¿Hasta cuando dolerá éste dolor de espinos?...
Traigo, a la ausencia pisándome los talones. Y la soledad abriéndome caminos. Traigo, de desencantos, el corazón vestido. Y el alma arrastrando metros de melancolía. Mientras se deshace en suspiros. Traigo, de palabras de amor, la boca llena. Mas la desesperanza, mis labios, con silencios ha entretejido. Traigo, de abrazos, los brazos saturados. Pero el aire demuestra superávit, y los rechaza. Cansado está de recibirlos. Traigo, de caricias, las manos atestadas. Mas no existe pedestal donde posarlas. Y los dedos, magnánimos, las entrega al olvido Traigo, de preguntas, la mente inundada. Y las respuestas asustadas rehuyendo interrogativos.
Traigo, la voluntad, de sueños colmada. Y el aerosol de la desilusión infectando, de fracasos los sentidos. Traigo, el deseo roto, la pasión dormida. Y en el pecho, avasallando, el vacío. Traigo, el amor propio herido. Y el bocado de la indiferencia en el vientre hundido. ¿Quién me compra esta tristeza que araña mi garganta? ¿Hasta cuando dolerá éste dolor de espinos?... ©Trini Reina
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