Se oprimen los días en el calendario, como granos de grávidas granadas. Unos sobre otros se imponen, encrespan, vomitan… a brincos van profanando la voluntad sin dar tregua a la cruz de los años.
Esa vorágine va triturando horas. Las devora sin paladearlas, a borbotones, a destajo… sin estimar las chispas anisadas, acunándose alucinada en el ácido.
Cabalgó sobre las crestas de la primavera y de un trago libó, todas las llamas de julio. Agosto no transige en su desbocarse. Y septiembre -aún embrionario- ya promete más aridez que cauce.
Ansía, -en la medida que le inquieta- la cobriza templanza del otoño.
Así es Trini: Depredadoras horas arrasan a su paso devastando los días y avanzando sin tregua por el túnel del tiempo. Pasará la canícula y llegará la templanza del otoño. Pero, impasibles, las horas seguirán invadiendo los territorios hasta el final de sus días. Un abrazo deMos desde fuera de su orilla.
Así es Trini... anoche mismo le decía a Manolo... hemos venido para dar un paseo por la vida y estamos llegando al final de nuestro camino...el tiempo corre sin piedad. un beso guapa