La plaza es una herida violeta. Las jacarandas, florecidas, puñales fascinantes.
En las aguas aquietadas de la laguna, llegados de latitudes inversas, se aclimatan a estos aires, donde el romero señorea, dos patos, tan negros como la sombra del olivo en la vereda.
Serenos cruzan el sol de la laguna, esta tarde de naranja y pereza.
Las jaracandas, esos maravillosos árboles, como puñales fascinantes abriendo un herida violeta...Uf! me dejas sin palabras. Creo a partir de ahora las veré con toda esa pasión encendida en sus pétalos.
Y los patos negros como la sombra del olivo. Qué encantadora imagen de serenidad atravesando las quietas aguas de esa laguna. Me encanta como conectas con la naturaleza. Me dejas llena de pasión primero y luego de sosiego.
Hola Trini. Tienes un bonito blog y la verdad es que escribes muy bonito ;)
Llegué ni se como pero ha valido la pena. Yo escribo poemas pero por ahora no los comparto (si publiqué unos relatos tragicómicos en http://cuentosypoemas.com). Algún día espero sacar el resto de mis creaciones del baúl.