Hay un alarmante descenso de sonrisas, de cortesía, de amables gestos, de empatía, de simpatía, de cordialidad… de humanidad. Últimamente vengo observando que la gente va por la calle a punto de ladrar (sin permiso de los perros).
Tienes toda la razón, y yo iría más allá. No creo que sea sólo últimamente, creo que es una forma de comportarse que se ha instalado en este país desde hace ya bastante tiempo.
No hace falta tener un arranque de locura para constatar la verdad que encierra este avenate. Yo también lo he observado, Trini. Cuidado que algunos hasta pueden morder.