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Desde las cumbres invertidas de la distancia, pájaros extraños cruzan la arboladura celeste amenazando un paisaje provisorio.
Las alas sin sombra que arrastran, peregrinos por las nubes de la anarquía, amplían la turbiedad de los infiernos.
Por el espanto -agraz espina- y el cansancio te dejas acunar en el vértigo del augurio. Acaso el final esté aconteciendo. Acaso el final.
Paladeas la sangre -escarcha que no conmueve- y maldices las venas de esparto de tu condena. Despiadada, la voluntad te hace vacilar y levantarte,
para caer de golpe y bocabajo sobre la arena confiriendo pleitesía a la derrota, cuando la noche, ya, se sucede en vano.
No te confíes, ni siquiera ese vacío te pertenece. Sólo aquellas bestezuelas sin sombras sabrán de los ángeles que te vendieron.
©Trini Reina Enero 201218/01/2012 08:26. Creado por Trini Reina #.
Autor: Arruillo
Percibo cierta amargura o nostalgia en estos versos. No sé si son recientes o forman parte de otra época, así que dentro de la belleza que sabes imprimirle me dejan un cierto poso de tristeza. Un abrazo Fecha: 18/01/2012 09:14.
Autor: Una mirada...
...así son -y se suceden- las pesadillas.
Besos. Fecha: 19/01/2012 15:27.
Autor: bixen
A las mujeres les encantan las historias sobre vampiros, pero tú, has escrito una preciosa para los hombres desde mi humilde entender; que habla de una vampira, sola sin Drácula, ni sin saber a quien morder. Fecha: 20/01/2012 05:44.

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