
Obra de Jean Frédéric Bazille
Aquello sí era una fiesta.
donde su vestido girando se enredaba
en las rosas que afinan las esquinas.
Una fiesta donde la noche
que bajo sus sandalias amanecían.
La música era una sucesión
de allegros y arpegios prodigiosos.
El silencio allí era lo absurdo,
y ni la más ínfima sombra
Cerraba la mujer los ojos
y, al abrirlos, seguía rodeada
por los cacharros de la cocina,
el hollín(que mantenía orbitando su planeta)
la severidad de sus murallas decadentes…
En la alacena la rutina se relamía,
libando los últimos restos
de una fiesta sin memoria.
30/01/2012 20:07. Creado por
Trini Reina #.
Autor: fgiucich
Siempre queda la imaginación para combatir la miseria y la rutina. Hermoso poema, amiga. Abrazos.
Fecha: 30/01/2012 22:36.
Autor: Arruillo
Eso son los verdaderos sueños, los de cerrar conscientemente los ojos y dejarse llevar. Si no eres consciente de ello, eso ya es otra cosa.
Muy bello
Abrazos
Fecha: 31/01/2012 13:53.
Autor: elena clásica
Qué preciosidad de poema y de sueño. Toma verdad el Modernismo resplandeciente en sus palacios, en sus bailes, su ambiente refinado y aristócrata. Pues, ¿qué figura puede haber más elegante que una mujer que escapa de los cacharros amenazadores y los convierte en bellos instrumentos?
Me ha emocionado mucho, Trini. Es una vuelta de tuerca lírica y tiene un poder increíble.
Un gran abrazo, querida poetisa.
Fecha: 05/02/2012 17:38.
Autor: Conxa
Me congratulo por haber descubierto tu poesía. Tus poemas tienen la fuerza de un huracán y la delicadeza de unas alas de mariposa. ¡Te seguiré!
Fecha: 01/03/2012 18:04.