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El caluroso día de julio tocaba a su fin. El sol, apenas un arco rojizo y radiante se perdía en el ocaso satisfecho con la labor realizada. Al atardecer, casi anocheciendo ya, comenzó a soplar una tímida brisa de poniente y salí a la calle a dar un paseo. No aprovechar regalos así en el verano andaluz constituye un pecado.
Tras una vuelta a la manzana me detuve en la acera, y elevé la mirada hasta la loma cuajada de naranjos que hay frente a mi casa. Ese vergel, es casi la última zona rural que queda en el pueblo que, desde la explosión demográfica de años atrás, ha ido trocando olivares por urbanizaciones de viviendas. Incluso en este coqueto huerto ya ondea por sobre las copas de los árboles las banderolas de publicidad de una constructora; así que en poco tiempo los vecinos perderemos la gloria que brindan los naranjos en primavera cuando eclosionan de azahares e impregnan con su peculiar aroma las vías aledañas y son un placer para la vista de quien sabe mirarlos.
En esa considerable pérdida pensaba cuando giré mis pasos para volver a casa. Mis pies fueron más rápidos que mis ojos que se quedaron colgados a la misma altitud que tenían décimas de segundos antes. Entonces la vi. Estaba sentada en una silla baja, y miraba a través de la reja de su balcón a la calle, aunque, con la vista extraviada, perdida; sin percibir nada.
Esa visión me trajo a la memoria la imagen de un chimpancé que una vez vi en el zoológico. El animal angustiado, huía, y al hacerlo, se golpeaba la cabeza con los barrotes de su jaula lo que me causó una gran desazón. Pero ella, la mujer del balcón, no se daba a la fuga, permanecía quieta, sin mover tan si quiera una pestaña. Quizá volaba con la imaginación ¿Quién puede saber lo que desfila por mente ajena?
Diminuta y flaca. Pasado el medio siglo de vida. De pelo pardo y tez morena; mate y profusa en arrugas. Sola en su soledad. Sobreviviendo prisionera y esclava de su hipocondríaca y egoísta madre. A su entero antojo.
Su nombre clama a la esperanza. Y en ese instante al verla tan desolada, me pregunté si ella, a estas alturas de la vida esperaba todavía algo. En ocasiones los nombres con que somos bautizados son crueles, y marcan de por vida a quien los lleva. En este caso, el nombre venía cargado de humor negro, y se burlaba de ella.
Aquella tarde sentí unas ganas enormes de ponerme a llorar cuando la entreví. No, no es cierto, sentí deseos de subir a socorrerla, a abrazarla; sin embargo, no hice nada. No se estila entrometerse en la vida privada de los demás, hay que guardar las apariencias… Pero en la boca, por muchos días, me quedó el regusto amargo de la impotencia. Y es que, cómo dice el refrán “Los hay que nacen con estrella y quienes nacen estrellados.
Trini Reina02/09/2005 07:58. #.
Autor: Magda Pobre mujer... Siempre he creido que la infancia es sumamente significativa, y ella todavía tenía a esa fea madre. Que terrible. Ojalá pudieras acercarte a ella poco a poco, para que no esté tan solita. Besitos, Trini. Fecha: 02/09/2005 08:40.
Autor: ideas Los que cuidan y miman su estrella.. y otros que la lanzan contra el suelo Fecha: 02/09/2005 09:17.
Autor: almena a veces me pregunto... ¿qué especie de karma nos sitúa a cada uno en tan distintas circunstancias? ¿qué ignoradas "culpas" debemos pagar? ¿o es sólo que el destino juega a capricho? Muchos besos, Trini Fecha: 02/09/2005 11:34.
Autor: rosa Siempre a vueltas con la soledad, y que impotencia, se siente, cuando luchas con ese deseo de acercarte, y no te atreves, a mi me a ocurrido. Espero que dejen algún naranjo en pie. Un beso. Fecha: 02/09/2005 11:55.
Autor: Elisabeta
Me gusto el post,la historia que dejas entrever me ha gustado mucho,dulzura y tristeza, soledad...pero no me gusto la última frase,el refrán ¿sabes pq? Porque una mujer muy querida por mi y también maltratada por la vida la ha repetido siempre y creo que al final se autoconvencio de que jamás podría tener estrella :(( y jamás ha apreciado las "estrellas" que ha tenido a su alrededor..No me gusta esa frase,me recuerda a ella y su negatividad. Fecha: 02/09/2005 15:13.
Autor: felipe terminamos por ver el espectáculo de los absurdos Fecha: 02/09/2005 16:26.
Autor: Miguelon Muchas veces decimos somos así o de esta manera, y no es cierto, muchas veces son etiquetas que nosotros mismos, y nos dejamos llevar por las etiquetas que nos ponen, y no lucha,ops contra ella, como la mujer de la historia crenadose un mundo aparte.
Besos Fecha: 02/09/2005 17:02.
Autor: marrakech Cuantos seres hay así, sometidos a personas o a situaciones. Grises, secos, tristes, hundidos. Caractéres pusilánimes, nacidos así o deformados por su tipo de vida. ¿Ansiaran algo? no creo, tan solo dejan pasar su vida, puede que incluso ni piensen, puede que sus mentes se hayan quedado en blanco a manera defensiva. Un beso PD: Hasta aquí ha llegado contigo, el olor de esos naranjos... Fecha: 02/09/2005 17:17.
Autor: Corazón... Hola Trini :)
Pués sí, bien dice ese conocido refran y muy cierto, más sin embargo hay que luchar por conseguir una estrella ¿a qué sí?
Pd. se me ha olvidado desearte felices fiestas :) ya nos contarás que tal... Un beso y muchos saludos!
;o) Fecha: 02/09/2005 17:43.
Autor: chesa-
Es muy triste la historia, pero desgraciadamente se repite con mucha frecuencia. Un beso, simpática. Fecha: 02/09/2005 18:57.
Autor: Catu Que historia, me quede mis palabras. saludos y espero verte pronto por mi blog. saludos Fecha: 02/09/2005 18:59.
Autor: Miguelon Con respecto a tu comentario, no, que yo sepa el castúo no tiene nada que ver con Castuera, que hacen un Turrón excelente, el de chocolate con almendras de Hermanos Rey es lo mejor que he probado.
Beso y maravilloso fin de semana. Fecha: 02/09/2005 22:42.
Autor: mnkantavivir
cuanta razón en el refrán, pero hay que luchar con ahinco si naces estrellado, digo no?
Un besisimo amiga, y feliz finde Fecha: 03/09/2005 02:38.
Autor: marcarlop Yo siempre he vivido en una gran ciudad, pero una imagen que recuerdo de mi infancia es la costumbre andaluza de sacar las sillas a la puerta... ahora están los balcones y los bancos de las plazas de cemento. En estos todavía puedes 'entrometerte'
Un abrazo Fecha: 03/09/2005 04:32.
Autor: NAHIR
TRINI, tenemos cosas que aprender en éste envase llamado cuerpo, y la oprtunidad de ese aprendizaje es ahora y aqui, no nacen con estrellas algunos y otros estrellados, depende sólo de nosotros a que les damos el verdadero valor, y de eso tienes el poder en tu mente, en tu espiritu y tu alma.....Muchos abrazotes de oso para ti...nahir Fecha: 03/09/2005 05:48.
Autor: Tia Mary Ese modo de narrar! Pude imaginarlo todo, el pueblo, las calles, la hermosa vista, el cartel inmobiliario... a esta trsite mujer sin estrella pensativa t ensimismada. Quizas el destino tenga reservado algo especial para ella, quizas no este todo dicho todavia. La impotencia es dificil de llevar, siempre deja su gustito amargo pegoteado en el paladar, como para recordarlo por días! Me gusta como escribis Trini!!! Besos besos Fecha: 03/09/2005 06:52.
Autor: Cesar A. Un detalle: verdad que sorprende la escena del chimpancé. Me recuerda un cuento fantástico de Kafka, en el que un mono escribe la forma como fue atrapado y después humanizado... hay una parte en la que recuerda el momento del cautiverio y el esfuerzo que tuvo que hacer para no desesperar y rendirse ante los barrotes... es preciosa la forma como Kafka reflexiona sobre este encierro y las salidas que propone cuando esta cárcel se cierra sobre la vida humana. Fecha: 03/09/2005 07:52.
Autor: Darilea El perfume de azahar inundando las calles es mi olor preferido; por eso siempre digo que Sevilla tiene un olor especial. Y sobre la mujer del balcón creo adivinar que se llama Esperanza y su nombre como tu dices es anunciante de lo que tal vez le quede por vivir. Pués la esperanza es lo último que se pierde. Fecha: 03/09/2005 13:46.
Autor: Emilce
Ups, qué patéticos nos hemos vuelto los humanos, y no lo digo por el vicio de sentarnos en los balcones mostrando los sueños perdidos, sino por el hecho de que necesitemos "autorización" para dar afecto a quien lo necesita, es triste realmente triste. Fecha: 03/09/2005 19:09.
Autor: tio Antonio Sí, que es una pena no poder disfrutar de las oportunidades de la vida, por estar dependiendo de alguien.
Lógicamente, a esa mujer, solo le queda la fantasía.
Pero una fantasía, sin estrellas, no puede ser buena. Fecha: 04/09/2005 23:20.

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