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 Entre los hilos de la noche, si nos acosa el desvelo, a veces se tejen además de los sueños; los recuerdos. Esos recuerdos que son como un guante de seda para el alma que fue menospreciada, ya que, el sopor de la mente, la lasitud del cuerpo, el letargo de la sangre; le pulen las aristas al gran dolor del momento exacto de la herida. En esos túneles de la madrugada, parece que aquel ramalazo aguije desleído, entre calinas y ensueños. Mientras el corazón, adormecido, no se conduele tan hondamente. Y giramos, de la pena de la perdida, al regocijo del reencuentro, como en un tiovivo de estrellas que, con su cautivadora melodía, nos eleva a la cúspide o nos desciende al abismo. Al fin, el sueño misericordioso, nos subyuga. Pero nuestro descanso anda sumergido en un mar de sobresaltos. Y al alba, que tiene prisas por dominar, despertamos con la memoria inflamada de escenas que, aunque brumosas, son excesivamente intensas, y tardan en borrarse. Y ese día, la enorme distancia que nos separa del que se fue, pareciera que se acortara, y la sensación del abandono nos deja, por unas horas, un característico resabio agridulce. ©Trini Reina
02/02/2006 19:09. Creado por Trini Reina #. Hay 17 comentarios.
 Hoy el espíritu amanece salpicado de alegría,el llanto aplazado, la risa alerta. Hoy, colmado de júbilo el corazón despierta. La razón, que todo lo encuesta, anda cavilando sobre tan anómalo regocijo pues, no haya motivos firmes que justifiquen este despilfarro de sonrisas en el alma. Sin embargo, la cínica, jamás llega a cuestionarse el desanimo, en que infinitas ocasiones, el organismo aparece sumergido. ¿Por qué demonios, se pregunta el ánimo, la sensatez aguija y avisa al cuerpo para que baje de esa nube de dicha que lo eleva? ¿Será que teme, como otras veces sucedió, que el brusco descenso, tal seísmo, cause un estropicio que remueva en pleno sus cimientos? ¡Duérmete cordura! ¡Esconde bajo las sábanas tu pesimismo! Y deja que hoy, en este dulce albor, los pulmones se ahuequen de gozo, los ojos se empapen de fulgores, la piel resplandezca jubilosa…Qué lugar habrá para los crepúsculos en el alma. Para el llanto desbordado, la sonrisa rota; la tristeza alzada. Hoy, el espíritu, ha amanecido rociado de alegría y quiere retozar con ella. Y así, hasta que perdure; disfrutarla. ©Trini Reina
04/02/2006 18:02. Creado por Trini Reina #. Hay 12 comentarios.
 Cuando muere el amor en uno, en el otro la nevada se apodera del alma, convirtiéndola en un témpano inerte. Entre los ventrículos, despacio, traspasa una daga buscando el epicentro, hasta dejar al corazón, mortalmente herido. En el pecho, pese al dolor, los pulmones respiran sin pausa. Mientras la dicha, a borbotones, del cuerpo escapa. El rostro de cera parece. Las arrugas, doblemente marcadas. Lunas pardas bajo los ojos y los rubores en retirada. Y luce más amarilla la piel, de ese color huérfano de esperanzas, sin brillo ni tersura, que a ojos ajenos, provoca lástima. La amargura, se despliega en la mirada. Hondura negra que clama un alivio inmediato para el llanto; que rebosa de las pestañas. ¡Cuánta angustia viva! ¡Cuánta felicidad sepultada! Cuando muere en uno el amor, salobre al otro sabe el agua. Y los pétalos de las rosas, huelen a promesas calcinadas. ©Trini Reina
07/02/2006 18:09. Creado por Trini Reina #. Hay 22 comentarios.
 Me lleva. Hasta ti el corazón me lleva: tañendo me empuja, jubiloso me apremia, a seguir el rumbo que traza tu estrella. Camino. Pisando charcos camino. Vadeando trochas, cruzando vías, abandonando andenes. Descalza a ratos, calzada con escarpines alados a veces; la vista clavada en el horizonte, que tu luz promete. El alma, vieja experta en desengaños, ahíta de soledades. Al corazón grita ¡despierta! Huye de este extravío, que el invierno se allega y piedad no tiene con los desatinos. Más el corazón, no se intimida, y con valentía, ahueca velas, invocando al viento que sople y lo auxilie en su carrera. Y el viento, que se apiada de los enamorados, se disfraza de Levante, y silbando sin demora, espolea al corazón hacia delante. Te encuentra. Varado en un viejo puerto, mi corazón te encuentra, sin mi amparo perdido. Sumergido en oscuras decadencias. Me deja. En las lindes de tu alma, el corazón me deja, y aquí me quedo, para ser tu compañera. De glorias y sermones, triunfos y fiascos; discrepancias y avenencias. Porque aquí, donde el corazón me trajo, quiero erigir mis fronteras, para albergarte entre mis brazos y descubrirte siempre a mi vera. © Trini Reina
09/02/2006 19:50. Creado por Trini Reina #. Hay 21 comentarios.
 ¡Me he enamorado! Eso dije al salir del cine, aún obnubilada por la película que acababa de ver. Bueno sobre todo por las últimas escenas pues, una romántica como yo no se resiste a ciertos momentos de ternura, aunque sean en la ficción de un filme o una novela. Mi hermana y mi amiga, compañeras de velada cinéfila. Irrumpieron en carcajadas y yo, me bajé de la nube, asenté mis pies en el suelo, y me uní a ellas en la hilaridad. Comenzó a llover sobre Sevilla y entramos en un bar a tomar una cerveza mientras aguardábamos a que cesara la lluvia que, en esta ocasión, venía acompañada de aparato eléctrico. Y es que en Sevilla llueve poco, pero cuando llueve lo hace con verdaderas ganas. En el bar, ante nuestras copas, continuamos analizando la película, tuve que confesarles que me encontraba nerviosa, alterada, demasiado sensibilizada. Sobre todo por una escena… Al llegar al pueblo fuimos a reunirnos con mi marido y unos amigos que nos esperaban para cenar y yo, cómica donde las haya, hice mi entrada con la misma oración ¡Me he enamorado! Con lo que provoqué que todos los presentes me mirasen con cara de apostillar mi avanzado estado de locura y decidieron que, definitivamente ésta ya no era transitoria sino crónica. ¿De quién? Preguntó mi cuñado, mi marido que me conoce a fondo ni se inmutó. Yo contesté, del actor de la película y hube de preguntar a mi hermana el nombre de dicho actor pues soy negada para el idioma de Shakespeare. A lo que mi cuñado anonadado me dio un sermón sobre lo feo que es el susodicho protagonista y mi poco gusto en elegir amores platónicos. Y le dije – vamos a ver “cuñao” de mis entretelas ¿me interpongo yo en tus devaneos entre Elsa Pataky y Naomi Campbell ? Pues déjame la libertad de enamorarme de los dos metros de Tim Robbins… Total que entre mis suspiros, los ademanes de incredulidad de mi cuñado, y las carcajadas de los demás amigos, finalicé en concordia la noche. Ya hoy se me ha bajado unos grados el enamoramiento platónico, pero me quedo con la grata sensación de haber disfrutado de una tarde de cine y, a mi parecer, acertar con la película: La vida secreta de las palabras. Trini Reina
12/02/2006 10:56. Creado por Trini Reina #. Hay 14 comentarios.
 Felicidades a todos los que están, de alguien o de algo, enamorados. Del prójimo, del compañero, del amante, del amigo, de la naturaleza, de su animal de compañía, de si mismo, de las cosas bellas, del amor… Con mis mejores augurios para todos; de corazón les deseo... Parabienes: para los que su amor exhiben sin cortapisas. Esperanzas: para los que aman en secreto. Valor: para los tímidos Mesura: para los de amor, enloquecidos. Congratulaciones: para los que todo saben del amor. Sabiduría: para los que de el todo desconocen. Fe: para los que dejaron de creer en el. Certidumbre; para los que gozándolo, aún dudan. Venturas: para los que transitan en el apogeo del amor. Calma: a los vehementes. Fuego: a los desapasionados. Paciencia: a los que creen que nunca les tocará. Romanticismo: a los escépticos. Consolación: a los desenamorados. Ilusiones: a los desencantados. Fantasías: a los acostumbrados. Confianza: a los celosos. Implicación: a los flemáticos. Enhorabuena: a los que en la ternura se afianzaron. Ánimos: a los que lo perdieron Suerte: a los que lo encontraron Arrojo: a los que no se resignan a vivir sin el. Fuerza: a los que luchan por alcanzar la paz del olvido... Así como ensalzo gracias: a los que cada día lo confieren sin pedir nada a cambio. Regalando sonrisas a quién dejó de sonreír. Dando besos a quién ya no recordaba a qué saben los besos. Brindando caricias a los que necesitan un consuelo. Abrazando a los que el poder de un abrazo olvidaron. Regalando palabras a los que trajinan constantemente con el silencio. Concediendo atención a los desatendidos. Manifestando apoyo a los desfavorecidos... Porque el amor no sólo es un día al año, el amor no es un querubín lanzando flechas; ensartando rojos y lánguidos corazones. El amor es la médula de la vida y la vida no se entiende sin amor. ¡Feliz Día de los enamorados!
Trini Reina 13/02/2006 23:14. Creado por Trini Reina #. Hay 22 comentarios.
 Pasaste por mi vida, y sólo viste un cuerpo con que abrigarte en tus noches frías; acaso, en tus días templados. No quisiste ahondar piel adentro. Pensaste que la tarea no merecía el esfuerzo. O tal vez, recelaste de encontrar un tesoro demasiado valioso. Pasaste por mi vida, y te quedaste a las afueras de mi alma. No se te ocurrió usar la llave que poseías, esa que te brindé, y que abría todas mis puertas. Pasaste por mi vida, y jamás cruzaste el umbral de mi corazón. Ni quisiste oír las campanas que, cuándo divisaba tu llegada, yo lanzaba repicando al aire con la esperanza de que tú te decidieras, aunque sólo por curiosidad, a trasponer la arteria que te conduciría al feudo de mi pasión. Pasaste por mi vida sin querer hacer ruido, casi renegando de cada palabra tierna, que sin permiso, de tu boca escapaba. Y de las que yo, siempre sedienta de tu esmero, bebía para no perecer de sed. Pasaste por mi vida arrasando mis jardines. Y te marchabas, llevando el cuerpo aromatizado de pétalos, sin lamentar que la rosaleda quedara tristemente asolada, esperando para florecer, de nuevo tu regreso. Pasaste por mi vida dejando profunda huella, y te fuiste, sin querer dejar rastro. Mas ahora, que anhelas mi presencia, y ansías retomar mis caminos, yo sobrevuelo un paraíso ajeno al que tú, ya jamás tendrás legítimo acceso. Y es que la buena ventura, tiene limitado el apogeo, y, o la tomas cuando te agasaja; o de ti huye, trasladando a otros lares sus misterios.
©Trini Reina
15/02/2006 18:47. Creado por Trini Reina #. Hay 21 comentarios.
Desde un mar de grises, emerge mi sonrisa. Aparece coronada de espuma, sentada en una ola. Y poderosa arriba a la playa de mi boca.
Desde un atormentado cielo, escapa una miríada de estrellas. Cabalgando, a horcajadas vienen, a lomos de la estela de un cometa. Y descienden hasta mis ojos, y en mis pupilas se asientan.
Desde un corazón desahuciado, emana un hilo de sangre que pulsa viva y, se niega a resignarse. Y con su arenga, restituye latidos de esperanzas; en ventrículos izquierdos y aurículas derechas.
Desde un nublado firmamento, el arco iris una acuarela me regala, y a mi espíritu saqueado tiñe, de verdes, rojos y violetas. Azules, amarillos y naranjas. Y así, en mi fachada, se rehabilita la dicha; trocando la diáfana alegría de hoy, por la angustia que ayer la deslustraba.
©Trini Reina17/02/2006 17:17. Creado por Trini Reina #. Hay 18 comentarios.
 Qué difícil se me hace, ante este papel de nieve, trazar con tinta de amor mi despedida. Trémulas las manos, remisas son a ceñir la pluma y mi corazón, que aún de amores sangra, sólo tiene redaños para sobrellevar su duelo. Esta carta, blanca mensajera, te dará norte de mi partida. Dirás, que no me crees, que infinidad de veces tomé las valijas y marqué distancias, para luego volver a ti, con el orgullo roto y el alma a rastras. Hoy será distinto, prometo marchar allende tu casa, donde no me alcance, como una ola, la persuasión de tu sonrisa, ni el encantamiento de tu mirada. Arduo será cargar sobre los hombros esta soledad implorada, mientras la huella del dolor forja nuevos surcos en mi cara y, en los ojos, se hace pública toda mi angustia derramada. Mas, el espíritu agradecerá que lo libere de ese deseo negro que, estando tú, lo aprisionaba, coartando su armonía y despilfarrando la décima de cordura que le restaba. Te digo adiós. Jamás imaginé que mi voz, para ti, emitiera tan gris palabra, mas la voluntad de cerrar esta historia me posee y, de su mano, vuelo sin alas. Tu recuerdo viajará conmigo sólo hasta que el olvido lo triture entre sus garras, cuando una nueva ilusión ingrese en mi corazón, encalando sus tapias. Para que en ellas, el sol reverbere y, con su albor, desvanezca las sombras pasadas. Éste es el adiós definitivo, que la vida sin mí te dote de gracia, que yo, sin ti, sembraré la mía de las más primorosas plantas. Así la dicha bailará nuevamente en mis venas como, en las hojas, baila la savia. © Trini Reina
Imagen cedida por: Odyseo Esta carta de amor, la presenté hace unas semanas a un concurso de CARTAS DE AMOR que, por supuesto no he ganado. Así que ahora la edito aquí. espero os guste, Besos. 20/02/2006 12:11. Creado por Trini Reina #. Hay 20 comentarios.
 En décimas de segundo, perdió la ilusión ¿O es que ésta se había evaporado tiempo ha, y ella, obcecada en aquel loco amor no llegó a percibirlo? Resulta inverosímil, que algo tan valioso, tan apreciado como la ilusión; se desvanezca repentinamente, en lo que subsiste un parpadeo pues, ese fue el tiempo, que empleó su corazón en quebrarse. Más que órgano, en ese ínterin, semejó un barquillo de canela, entre las ávidas fauces de un famélico adolescente. ©Trini Reina
22/02/2006 20:57. Creado por Trini Reina #. Hay 19 comentarios.
 A pesar del trasegar de los años. A pesar del lidiar contra las distancias, todavía se desata en mi pecho el delirio cuando a mi retornas. No pregunto cuánto te quedarás. No indago en qué motivos te impulsaron a desandar hoy mi camino. Hace una eternidad que dejé de sopesar tus partidas y arribadas. Hoy, llegas a mí, como una primavera temprana, enjugando el hielo que me posee. Sembrando flores en mis contornos. Y la doble ración de azul que muestra el cielo, de esmeralda matiza mis grises iris. Entras, y mi corazón, en un etéreo columpio se balancea. Enalteciéndose en la dicha; descendiendo a la incertidumbre. Nada inquieres. Nada expones. Tampoco tu voz ruega nada a mis sentidos… Mis sentidos, que tan bien reconocen a los tuyos y, hasta los que el calor que tu piel transmite; alcanzan. Ellos, con convicción, tantean el viso de tu mirada, y se percatan, que de tus ojos, se desprende una súplica; mas tu innata timidez, no obstante, independientemente de la profunda y vieja relación, que con el tiempo fuimos fraguando, es poderosa, y te amordaza los labios. Inquieto, susurras, alternando un tema trivial con otro más nimio aún. Mientras, una pícara sonrisa amanece en mi boca, y toda la ternura de la que mi alma es depositaria, sin recato se desborda. Mis dedos, insurrectos, acarician tu cara, en un ademán que transmite, de golpe, todo mi amor silente. Y es entonces, cuando confiado, el deseo que nada en tu cuerpo, lanza un rayo a mi piel; provocando que ésta se incendie. Al final de éste camino que corremos sin apenas mover los pies del suelo. Al final de esta persecución en la que apenas respiramos, aguardando a que el cuerpo señale lo que no son capaces de emitir las cuerdas vocales, que cultivan la mudez; siempre soy yo, temeraria, la que corta la lazada de la meta, y pregunto en la línea de llegada - ¿No me besas? Y es entonces, solo entonces, cuando tú, trémolo de anhelo, te desprendes de la última escama de tu coraza y alargando los brazos, que de emociones tiemblan, me ciñes la cintura que, al instante reconoce, impúdica, tus huellas. En ese intervalo, en que tus labios, fuego latente, bajan hasta los míos, que se exasperaban de ansias, es cuando siento que finalmente, tras mucho tiempo deambulando, cruzo la verja que conduce a los umbrales de mi casa. Así me siento mientras, devuelvo cada caricia, cada beso, cada abrazo; como si recorriese el epicentro de mi existencia. Como si tú, fueses el lugar al que realmente pertenezco. Ese recinto encantado donde únicamente mi vida está completa. © Trini Reina Imagen cedida por:Francisco 26/02/2006 17:13. Creado por Trini Reina #. Hay 20 comentarios.
 Cuando confiada estoy en que eres mi exclusivo rayo de sol, ese que prende, en mis ilusiones una hoguera, giras y, te conviertes en sombra que pasa, llevándose tras de sí, a otra nebulosa; el total de mis estrellas. Abandonando, sin mirar atrás, mi morada mísera de luces. Y tienes el poder, de robar la carcajada a mi sonrisa, dejándome sólo esta línea insulsa, que hoy, dibuja mi boca. Y eres quien me despoja del fulgor azul de mi mirada; legándome a cambio, la llave que abre el incoloro manantial de mi llanto. Contigo, mi alma se aureola de jazmines, o se cubre de violetas. Alternando el blancor alborozado; por el pávido morado de la angustia.
© Trini Reina
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