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Pie de foto: Antigua vereda en la actualidadEn aquellos años de niñez -años cincuenta de pasado siglo- nosotros, los niños de Tomares, salíamos poco a otros pueblos. En todo caso, de día, a ver otro médico distinto, porque siempre lo de fuera era mejor que lo que teníamos en casa. De noche quizás a otros pueblos, menos a Castilleja de la Cuesta, nadie era capaz de ir a ese pueblo, aledaño al nuestro, porque había que pasar por la puerta de dos cementerios. Y de noche… Con esto quiero decir que nuestra vida transcurría en Tomares, plácida y feliz, como es siempre la vida de los niños, y para mí, la vereda, que después supe que era real, se asemejaba a los desfiladeros de las películas del Oeste de las que proyectaba Baldomero en el Cine España, nombre casi obligado en aquellos años de la posguerra. Nuestros maestros, D. Julio, D. Antonio y algún otro más, nos llevaba de merienda, a la era de la Hacienda del Santo Cristo de la Mata.Para mí era una extraordinaria aventura ir de merienda al campo con los demás niños del colegio… Aquella vereda tenía algo misterioso, no se veía lo que había detrás de aquellos altos vallados y me imaginaba lo que no era, porque, en realidad lo que habían eran olivares, pero en mi imaginación eran valles y montañas a las que ya iría de mayor. Eso era lo que pensaba. En las orillas de la vereda habían grandes matas de hinojos, con su olor característico y por el suelo muchísimas matas de tomillo. Ese pequeño, pero valioso matorral y que sirve para muchas cosas. Llegábamos a la era de la Mata -me imagino que nuestros maestros ya lo habrían hablado con los dueños o con el capataz de dicha hacienda- y allí, en el mismo momento de la llegada ya llevábamos hambre, con lo que lo primero que caía era la merienda. Un trozo de pan con chocolate o carne de membrillo. Enseguida el partido, con una pelota de goma blanca y con nuestras alpargatas, que terminaban destrozadas aquella misma tarde. Una vez llegado el momento de la vuelta, los maestros tocaban las palmas (forma usual de llamar a los niños) y nosotros acudíamos rápidos a formar las filas para que nos contasen. Para la vuelta el camino se hacía más cansado, pero feliz… ¡Con cuántas cosas sencillas pasábamos nuestros años de niño, llenos de sueños e ilusiones…!Daría años de mi vida por volver a vivir aquellos momentos… No sé, Trini, si a ti te llevaron alguna vez a la era del Santo Cristo de la Mata. Ya de mayor, yo si he vuelto, pero ya no existe la era, aunque sí queda aquel capataz que después supe que era un primo de una de mis tías… Hace unos años fui y hablé con él de aquellos tiempos. Vivía sólo, su mujer falleció, yo ya era mayor, pero, ¿qué más daba?, si en aquellos momentos volvímos a revivir aquellos lejanos años en que yo era un niño, mi maestro era D. Julio, y el capataz de la hacienda formaba casi parte de mi familia… La pelota de goma ya se había roto y, en la vereda, ya no quedaba hinojo ni tomillo... Juan Caro
09/09/2009 17:10. Creado por Trini Reina #.
Autor: Trini
No, Juan, y no es por presumir de tener menos años que tú; pero ya en mis tiempos no nos llevaban de excursión a la vereda real, sino a las baterías. Aquello me parecía un paisaje del desierto y sólo recuerdo dos instantes de ello: el camino, todos en fila desde el colegio, y el momento en que quedó sin agua mi cantimplora de plástico. Sobre todo esta última imagen es una fotografía en mi memoria.
Gracias por estas raíces y memorias de nuestro Tomares.
Fecha: 09/09/2009 17:19.
Autor: Maat
Hola Trini.
Estas historias tienen un sabor especial. Es grato leerlas, sobre todo cuando están narradas con esa exquisitez.
Un abrazo para ti y otro para Juan.
Maat
Fecha: 09/09/2009 23:00.
Autor: Rosario
Si, es maravilloso poder revivirlas así, como lo haces, con tanto cariño.
Besos Fecha: 10/09/2009 00:03.
Autor: Malena
Hola Trini. Quiero darle las gracias a Juan Caro por esa forma tan entrañable de contar sus recuerdos y a tí por darlo a conocer.
Mil besos, Triniá y un abrazo a Juan Caro. Fecha: 10/09/2009 10:14.
Autor: pedro rios
hola juan¡¡ amigo juan¡¡¡ seguro que no queda ya tristemente ni tomillo ni romero.¡¡ queda el recuerdo impregnado sin duda de aquel olor de los campos que nos rodearon¡¡¡ quedan muchos recuerdos y te dire uno aunque no lo creas. recuerdo perfectamente un chaval tal vez de 12 o 14 años con el que comparti muchas horas y al que no he vuelto a ver desde los años 53 o 54. casi seguro que eres tu¡¡¡ te diria algo que despues de tantos años se me quedo en el recuerdo y no se si a ti te dira algo. es un numero simplemente: 5061728394 por cierto¡¡¡ si eres quien pienso creo que te casate con una hija de mi inolvidable d.julio. primos nos deciamos. no se si me recordaras tu. pedro rios, mi padre cabo de la guardia civil. de tomares siendo cura ahi d.miguel parrales me fui al seminario¡¡¡ recueradas algo? un abrazo
Fecha: 26/09/2009 12:22.
Autor: Juan Caro
Amigo Pedro: Te recuerdo perfectamente, te he escrito personalmente. Ahora he recordado el número que dices. Era el que D. Julio, nuestro Maestro, ponía como dividendo de numerosas operaciones matemáticas... Me ha alegrado enormemente encontrarte aquí. En el blog de mi amiga Trini, gran poeta tomareña y en el que me gusta recordar tiempos pasados... Un abrazo, Pedro, de parte de tu prima Pepita y mío. Juan
Fecha: 26/09/2009 22:07.
Autor: pedro rios
Hola Juan,ha sido un plcer conectarte y que seas quien imaginaba. Voy a veces por tomares porque nunca he perdido la nostalgia de tiempos inolvidables.Procurare saludarte personalmente cuando vuelva que no sera muy tarde. un abrazo para ti y para mi PRIMA Pepita. Fecha: 29/09/2009 20:53.

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