
Pintura de Jean-Édouard Vuillard
Temprano
imitan las rosas
los matices del alba.
Regias y estáticas iluminan
el frío mapa de la mesa.
Van girando las sombras en la ventana
mientras las horas tergiversan figuras en el paisaje.
El día es una sucesión de contraluces
que se afinan al devenir la noche
cuando, tarde,
las rosas sacrifican
su solemne lozanía.
©Trini Reina
Septiembre 2011
14/09/2011 08:12. Creado por
Trini Reina #.
Autor: Ian Welden
En esa deliciosa atmósfera de paz y armonía quiera quedarme dormido como un niño feliz.
Abrazos desde Copenhague hoy suspirando de amor,
Ian.
Fecha: 14/09/2011 16:11.
Autor: kadannek
Concuerdo con Ian en cuanto a lo especial de la atmósfera, se percibe silenciosa, casi noctura, en descenso, pasiva, quieta, para ensimismarse.
Fecha: 14/09/2011 18:34.
Autor: Arruillo
Qué buena forma de iniciar la mañana, al igual que esas rosas, leo estos versos, espero el rocío, el devenir del día y la noche reparadora, para poder comenzar otro nuevo día a ser posible con otro nuevo poema.
Gracias por ofrecernos tanta belleza.
Un abrazo
Fecha: 15/09/2011 09:00.
Autor: José Manuel
Efímero momento de paz, el que transmiten las rosas. Magnificamente reflejado por tus versos, como siempre. No dejes nunca de escribir de forma tan maravillosa.
Besos.
Fecha: 15/09/2011 11:46.
Autor: Una mirada...
...es como si se mirara a través de un caleidoscopio, que nos presenta composiciones distintas combinando la luz con los objetos. Así transcurre el día, con sus ángulos de luz trajinando por la opacidad de las cosas.
Un beso.
Fecha: 18/09/2011 10:57.