Bienvenida

Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.


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Amando

20060127210208-amando.jpg

Las manos semejan mariposas que vuelan por tu espalda, y van a yacer a la depresión de tu cintura. Voy bajando la ladera de tu rostro con mis labios que reclaman a los tuyos. Al alcanzarlos, mi lengua se pierde en tu umbral de sombras. El beso, a llamaradas se aviva y en el vientre se prenden las hogueras.

A medias, con prisas, arrancamos los vestidos que confinan nuestra piel, y el anhelo, logra que se aceleren en el seno los corazones. Mientras a bocanadas, para no ahogarnos, nos bebemos el aire.

A dúo nos gozamos: exigiendo, acariciando, requiriendo la liberación soñada. El deseo, cabalga sin rienda por la sangre y en fuego nos envuelve. Incendiados, libramos una dulce batalla de muerte y vida, incitándonos con el fragor de suspiros y palabras; hasta enaltecernos en el espasmo final. La cúspide conquistada. Y tras rozar el cielo, descendemos enredados en el vértigo.

Saciada la pasión, con la piel de amor tintada, enarbolamos el emblema de la completa entrega, y recuperamos los latidos… Nuestras miradas, se abarcan con ternura enaltecida.

©Trini Reina

Esta prosa, la escribí hace tiempo para el Blog de Eros. Ahora, la he reescrito, he cambiado algunos términos y la edito aquí.

27/01/2006 20:44. Autor: Trini Reina. #.

Tema: Rosafucsia

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Rendida el alma

diamantes.jpgEspectro negro, desdibujada silueta.
Me niego a abrirte mis estancias
Mas tú, sombra, impura estela,
a pasos gigantescos te desplazas.
Te cuelas por mi azotea,
por las rendijas de mis ventanas;
el ojo de la cerradura
y las paredes encaladas.
Denso, oscuro, sin pausa…

¡No!, no quiero,
cobijo no quiero darte.
Te repudia la cordura,
te reclama sin pudor la sangre.

Sutilmente
los tentáculos alargas,
amparado en el aire
te filtras en mi alma.
Atizando al fuego
en el vientre, las ansias;
torturan al corazón
para que baje la guardia.

Un ápice de tesón me resta.
¡No!, no quiero brindarte
las llaves de mi casa,
mas soplas en los cristales
y tu aliento prende llamas.
En todo el cuerpo vencido,
en los confines de las entrañas.
El deseo, encabritado,
destruye mis fachadas…

Acatando la derrota,
a ti me abrazo
y te rindo armas.

©Trini Reina
15/04/2005 13:40. #.

Tema: Rosafucsia

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