Bienvenida
Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.
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Para que la mirase, se vistió de luna y, en la noche más despejada, se colgó del cielo. Pero él, rendido de indiferencia, se quedó dormido. Y se agotó la madrugada, y se apagó la luna...Para que la oyese, se hizo guitarra y, al son del amor que abrigaba, libertó sus cuerdas. Mas él, inertes los sentidos, no percibió el embrujo de aquella sinfonía, ni se conmovió ante la espiritualidad de sus clamores. Se alió con los jazmines, cabrioleó entré claveles, se impregnó el cabello de azahares y bailó, cual gitana poseída, en sus alrededores para que la fragancia a mujer enamorada lo alcanzara. Mas él continuó su camino sin reparar en aquel jardín que se le prometía. Y ambicionó ser agua, manar desde una fuente infinita hasta su boca, hidratar de ternura sus labios. O, como lluvia, derivarse de las nubes y humedecer sus desolaciones y principiar, en alma yerma, el florecer de la alegría. Y en tal locura, juró pleitesía al viento, implorándole que hasta él la allegara e, invisible, reposar las manos, heridas de soledad, en aquél rostro que tanto amaba. Ser tenue caricia o fuego para su gozo. Mas él, escarcha en la sangre, témpano por corazón, nunca comprendió nada. Y se agotó la madrugada y se apagó la luna. Y una gran pasión yace, dispersadas cenizas, en un mar de estrellas...
 ® Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, claveles, luna, madrugada  De mi alegría. Participe quise que fueses de mi alegría. Recordé que ya no estabas y una sombra, como de agua, deslució mi suerte.Por los confines de la memoria te busqué. Creí verte al fondo de mi vida, traté de acariciarte con las yemas de la añoranza y percibí que huías. Clamé por ti a mi corazón. Me dijo que, en su interior, aún una astilla de amor ardía, pero había olvidado tu nombre. Compañero de abismos. Camarada de agonías. Tantas veces de lágrimas manché tu piel; tantas soledades que alejaste, cuando me envolvían, y para un tiempo en que la mala sombra escapa de mis pupilas y la luz que mi alma exhibe eclipsa los soles de la bóveda infinita. A mi verita no te tengo para, contagiarte, de mi contento.  © Trini Reina
Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, alegría, soles, infinito  Ahora vivo a espaldas de tu nombre, de ti, confundidas huyeron mis palabras, aunque de vez en cuando, un verso, se empeña en redimirte del abismo al que tú mismo te condenaste.La libertad allana las trochas del olvido. En el argentino espejo, que me devuelve la mirada, el desamor, escuálido y desnudo, rubrica su epitafio. Dejó de pesar en mis manos el ancho vacío de lo perdido. Ya no queda ni el espectro de las caricias que te entregara. Ahora vivo a espaldas de tu nombre, y en mi corazón, en lugar de densa sangre enamorada, circula el agua. 
© Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, argentino, espejo, mirada  Quise detener tus pasos que se alejaban hacía un horizonte inalcanzable al poder de los míos. Llamarte a gritos, así volvieras la cara y confundieras tus serios ojos con el agua de mi llanto y meditaras el porqué de tu viaje sin retorno. Mas temí ver, reflejado en tus pupilas, algún desaire, innegable o imaginario, que dejase moribundo, sin posibilidad de cura, a mi corazón.Así que observé tu marcha desde la lejanía mientras mi corazón doblaba cual campana de duelo y mi boca silenció, más por amor que por su deseo, la holgura de mi quebranto. Y mi dádiva de despedida fue aquella sonrisa que un día amaste, así la portes cual talismán en las alforjas de tus recuerdos, el adiós de mis manos en las alas de un pañuelo y la ardiente estela del más alto beso que nació en mis labios de pasión y fuego. ©Trini Reina

Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, pulilas, desaires, adioses  Alardeando del “no me dueles”, quise huir del amor que hacia ti sentía. Gritándole mi desprecio, le arrojé el frío rejón de la indiferencia y luché por exiliarlo, más allá de las murallas del olvido. Desterrarlo del alma, desclavarlo de la memoria…Por un tiempo, me envolví en el cárdeno capote del orgullo, pero el amor, de esta querella larga e infructuosa, se burla mientras adentra su saeta de punta ardiente cada vez más hondamente en el porfiado corazón. ©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, cárdeno, rejón, orgullo   Si te prestaras a rozar mi corazón con un etéreo aletear de tus labios, un beso frágil como espuma de cara al mundo, pero férreo cual cálido metal para mi espíritu aterido. Si tan sólo dedicaras una mirada a este corazón malherido, sus llagas cicatrizarían bajo el sol de tus pupilas. Si relegaras tantas cosas que tiñen de aflicción tu historia, sólo una tarde, apenas unas horas, y a mí llegaras apagando el fuego de esta ausencia que tanto quema y, cuando te fueses (porque el reloj es inclemente), te llevaras, allende de mi, esta soledad que me habita. Llévatela y lánzala al mar del olvido y que así, entre encabritadas olas, se ahogue. Y que mi alma, que en su seno ha guardado la esencia de tus amores, se sienta por un tiempo esplendorosa y de ese dulzor se sustente, hasta que de nuevo contemple tu arribada. © Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, reloj, inclemente, arribada  Si te vas, el crepúsculo llega de golpe y con él las agoreras sombras que tiñen de azabache mis ojos, tan límpidos en tu presencia.Si te vas la esperanza adula a mi paciencia, así apacigüe su ritmo descompasado. Y todo mi cuerpo se declara en huelga de estado, exigiendo tu venida, que es fuente de fuego y vida para mi corazón atribulado. ©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, límpido, paciencia, agoreras  Cortejando al amor naciente, mitigaron la sed que les legaran viejas ausencias. Concibiendo promesas, alentaron esperanzas y vertieron ternuras en el cáliz del alma. A corazón desnudo se entregaron. Por las venas, torrentes de pasión y fuego. Ajenos al orbe que los asediaba, unidos se sumergieron en íntimo cielo y, al fervor de novel pasión, fundieron atávicos hielos. Revocando a la soledad, al porvenir pleitesía rindieron. Olvidados del pasado, el ahora vivieron y, ofrendándose amores, coronaron al placer del momento. La luna fue testigo de gala en tan insigne duelo. Celosas, las estrellas, de tan alto esplendor huyeron. © Trini ReinaEtiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, lunas, estrellas, promesas  Tú, que sustraes tristeza a mis ojos y amargura a mi sonrisa. Tú, por quien el alma abandonó su frío y, a la lumbre de la tuya, asistió a su deshielo. Tú, que llegas e incendias el cielo de argentinos astros y lunas ambarinas. Tú, que despiertas mis caricias dormidas y, al sol de tus besos, arrebatas mi piel de deseo.A ti que te amo, decirte quiero que mi corazón en ti halló, tras el naufragio, puerto. Esa dársena donde mi alma se guarece de congojas y ajados recuerdos. Pues tan sólo tú posees la virtud de cultivar la rosa jubilosa que me aureola y renovar el sortilegio que dota de dulzura a mis palabras y de fulgores a mis silencios. © Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, sortilegio, fulgores  Bien sé que pediste poco, mas ni ese poco quisieron darte… Ni un beso extraviado o alguna caricia sobrante; ni un “te quiero” escriturado en el agua o un abrazo tallado en el aire; ni lumbre donde quemar tu deseo; ni gota de agua para ese desierto que ante ti se expande; ni sonrisa enternecida o aleteo, de mirada insinuante. Para que, esperando el advenimiento de ese amor que se te niega, conserves en el corazón alborozada la sangre y así subsistir ilusionada; ilusionada y a ti misma traicionándote…Bien sé que pediste poco, mas ni ese poco quisieron darte…Y yo, que tanto para ofrecerte tengo, todo el amor que te profeso, he de callarme. © Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, pequeñeces, desamor, amor  Era verano. Mi mirada te descubrió entre la gente, impaciente echabas una ojeada al reloj. Yo te observaba mientras mis pies, que parecían dotados de alas, me allegaban a ti. Me percibiste, no sé qué cavilaste segundos antes de que mi cuerpo, trémulo, se abrazara al tuyo y mi piel en la tuya se reconociera. Luego el tiempo se paró y pasó a ser nuestro.Era verano. Hasta nosotros llegaba el murmullo del mar, infinitamente menos fiero que las olas que nos restallaban en las venas, a falta de orilla donde abandonarse. Tus ojos, prendidos a los míos; los míos, a los tuyos engarzados. Ni tú ni yo nos aventuramos a posarlos en los labios que, a gritos, exigían un alivio de besos. Recuerdo que el calor de la estación era más manso que el que nos ardía en las entrañas y aún así, temerosos, nos mordimos las ganas de apagar aquella incipiente hoguera. Era verano y tú y yo fuimos dos barcas que arribaron a puerto, tras una eternidad zozobrando. © Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, verano, barcas, puertos  Por qué se me fuga el amor de la celda en que lo guardé, al descubrir que amarte no tenía objeto. Que por mucho amor que te entregara (apasionado, pródigo, sincero), no me darías algo que nunca supieron parir tus sentimientos.Sin embargo, aún a mí (y mira que ha corrido el tiempo), de vez en cuando y a traición, se me desborda de amor el pecho. Y me sube a la garganta (parece que me asfixiara un sutil pañuelo) hasta que un suspiro que mana del corazón acude a aliviarme del duelo. Entonces la riada cede y todo el amor, mío, íntimo, huérfano, se repliega y cierra la reja de su prisión, allá al poniente de mi pecho. Alguna fugitiva lágrima queda como testigo del hecho, hace surco en mi mejilla y va a morir a mi pelo. ©Trini Reina
Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, riadas, amor, lágrimas, celdas   Autora de la pintura:Isa Y, qué más da que te marcharas, sin un adiós como deferencia. Y, qué más da que fácilmente me olvidaras y que yo -a pesar del hecho- de amor me muera.Y, qué más da, que este querer, que siempre fue quimera - un creerse enamorados, un despertar suave, a la cruda existencia-, haya concluido de una parte, mientras la otra aún de amor se queja. Y, qué más da que vulnerases tus promesas. Y, qué más da, que mi alma, de la traición, se halle prisionera, si el sol, sempiternamente, hace acto de presencia y la rueda de la vida gira y gira, sin un ápice de clemencia. Y, qué más da que te marcharas, cerrando a mi corazón hasta la más pequeña de las puertas. Y, qué más da que me olvidaras, si mi corazón a olvidarte se niega. © Trini Reina Etiquetas: Vehemencia, Trini_Reina, olvidos, recuerdos, corazones, idas  -¡Dame un beso!- con un cálido suspiro exigiste. Y yo te di mis labios de los que ávido bebiste como un hombre enamorado. Y allí, tras esa pasión vehemente, quedamos, cerrados los ojos, abrazados. Como dos náufragos Que, tras luchar contra el mar, arriban rendidos a la venturosa playa que pone fin a su odisea.©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, abrazos, odiseas  Quisiera ser cordura, y conferir armonía a tus delirios, y, para llenar los huecos que asperjan tu alma, ambiciono ser materia; así mi presencia acobarde a las sombras que te acucian.Quisiera, para ti, ser silencio, si por silencios lloras, o, de seductora cadencia, ungir mi voz, si júbilos demandas, y todas y cada una de mis palabras engalanar de poesía para con ellas lisonjear tus sentidos. Quisiera confiar a tu cuerpo los secretos de mi cuerpo, para que libre te sientas de transitar mis perímetros, hasta que descubras, para tu placidez, el núcleo de mi ser, que en su regazo, te brindará refugio. ©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, quisiera, ser, refugio  Porque hay besos que no se olvidan así toda una vida pase, y a mí no se me va, ni de la memoria ni de la sangre. Aquel que tú y yo nos dimos al amparo de las sombras de un crepúsculo salvaje. Que con la tinta de su fuego tatuó para siempre en mi corazón la agridulce locura de amarte.Y ni el tiempo, que todo lo lima, ni la distancia, la ausencia o el esperarte, consiguen extraer de mi memoria aquella muestra de pasión exaltada de reminiscencias inolvidables. ©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, reminiscencias, pasión  Amor, si llegas pronunciando adioses, ¿cómo quieres que te dé la bienvenida? Si, después de una eternidad sin verte (porque eterno es el tiempo de tu ausencia), ¿cómo pretendes que abra en canal mi corazón y lo exponga de nuevo al dolor de tu partida? Déjame al menos que conserve la puerta entornada para que así, cuando te vayas, sea menor la hondura de la herida. Amor, si llegas entonando adioses, ¿cómo exiges el azúcar de mis palabras, si ya el acíbar de tu precoz despedida me ha inundado de amargor el alma? Imposible será que muestre mi risa en su apogeo, ni la chispa de deseo que proyectaba escapar de mis pupilas. Amor si llegas, mantén en silencio el exacto minuto de tu ida y gocemos del tiempo, frugal o demorado, que, para amarnos, nos ofrende la vida. © Trini Reina
Etiquetas: Amor, Trini_Reina, bienvenidas, adioses  Cerradas a tu recuerdo mantengo las fronteras de mi memoria, pero a traición te cuelas por los resquicios que quedaron indefensos. Y penetras encubierto hasta el epicentro de mi conciencia, y allí, a traición, te expandes sin clemencia, de oriente a occidente hasta blandir el blasón de la victoria.Y ahí me dueles, hasta que, con afán, de nuevo desenvaino las armas de mi constancia y te barro de mi memoria hacia las lindes del olvido, donde momentáneamente quedes rendido hasta que una lágrima, exponente de mi debilidad, te urja a despertar y vuelvas a perpetrar otro asedio a mis sentidos. © Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, memoria, resquicios   Autora de la pintura: © Isa
Dulce tormenta que me arrastra hasta tus brazos de querencia y fuego. Y con una lluvia de frenéticos besos, me convences para que a ti me entregue. Y fuimos dos colosos ceñidos por la furia, la violencia melosa y cálida que el deseo impone, y el imán de tu cuerpo, unido a la fuerza de mis ansias, a ti me ancla, aunque el céfiro de la timidez me zarandee.Y, como tempestad de desaforada pasión, subimos al vértice que liberación promete; mas, inexorablemente, del descenso nos percatamos, y aún oponiendo resistencia, vencedor se proclama el cansancio que provoca el amor saciado. Y con más celeridad de la anhelada, dolorosamente, en la planicie de la realidad, exhaustos nos deposita. Y entonces, en tu mirada bucea la calma, mientras en mis ojos una lágrima de renuncia se filtra, hasta que de nuevo tu abrazo, esta vez de diáfana ternura, en mi corazón despeja el manto de bruma que proyectaba amplificar... la duda. © Trini Reina
Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, pasión, céfiro  Fue un impulso, un latigazo seco que derramó su fuerza por cada uno de mis nervios. Pensé: ¿De qué me vale ser así de sincero y confesarle esta pasión, este amor que por ella siento? De qué me sirve, padecer lo que estoy sintiendo, mejor callar mis labios y amordazar los sentimientos. Más éste arrebato que sufrí, éste ramalazo de puro fuego, que como llama vivaz se extendió, por la meseta de mi cuerpo, no me concedió la gracia de silenciar, la hondura del apego, y entregándole mis palabras, junto con los restos de orgullo que me salvaguardaron por tanto tiempo, en que amándola segué en mi boca, lo que ahora se me escapa en suspiros envuelto; con toda la fibra de mi alma le dije: ¡Chiquilla, cuánto te quiero!...©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina:puro_fuego, chiquilla  Si tú me quisieras, como yo te quiero, las estrellas se turnarían, allá en el cielo; para que nunca faltara brillo, ni de noche ni de día, al azabache de tu pelo, que es como una noche, de menguante luna y crecientes luceros..Si tú te dejases querer, como yo quererme me dejo, oiríamos el canto del mar, aunque se halle tan lejos. Y nos arrullarían las olas, de ese océano hipotético, al que nos dejaríamos arrastrar, allende de este tiempo que nos ancla en la distancia, que nosotros mismos, juiciosamente; nos imponemos. Porque, aunque tú me quisieras, como yo te quiero, hay amores que surgen a contra destino, y el nuestro es uno de ellos. Así que, qué más da que me pertenezcas, qué más da, si por ti me muero, si no está, en las estrellas escrito, que tú y yo debamos querernos… ©Trini Reina Etiquetas: Vehemencia, Trini_Reina, destino, estrellas, escrito  Aire y agua requiero para vivir. Aire y agua, y una mirada que provenga de ti. Y se clave en mis verdes ojos, que yo la apresaré y de mi retina, no la dejaré partir. Y cuando tenga hambre de amor, y sin tu presencia no pueda sobrevivir, la extraeré de mi memoria y me alimentaré, aunque sea del recuerdo, que un día cincelaste en mí. Ese que me pertenece, ese que es el abono de mi jardín, ese que mantiene vivaz mi alma, y no me deja de soledad morir. A pesar de las malas rachas, que pretenden hacer mellas en el cotidiano devenir, queriéndome despojar de ese aire, de esa agua, de esa mirada tuya; tan precisas para mi existir.©Trini Reina
Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, aire, agua, mirada  No me llores chiquilla, amante guapa, que aunque obstinado soy, y te juro a veces que no te quiero, por no ver la lluvia en tu mirada, en esos ojos que son, mis dos luceros del alba, soy capaz de darte mi sangre, y a tus pies poner las ofrendas de mi alma.Dime: ¿Por qué ese empeño en que pronuncie dos palabras, es que no adivinas qué, aunque calle mi boca, todo mi cuerpo grita que muero si me faltas? Dime, chiquilla, amante guapa, para qué exiges más testimonio, si aunque no te lo diga, “te quiero” y se ve a las claras. Lo llevo grabado en los ojos, y tatuado en las entrañas, y hasta como un clavel, si quieres, lo luciré en el ojal de mi solapa. Para que todos lo vean, para que, quien no quiera creerlo, se dé con mí querer de cara. Porque tú, para mi, eres la vida, amante, chiquilla guapa. ©Trini Reina
Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, pasiones, claveles  Pronuncio tu nombre de espaldas al viento. Oración. Suspiro. Desvelo.Tu nombre, a la tierra cantarlo no puedo y, letra a letra, se remonta implorando al eco que lo proyecte a la distancia, y así viajar por los surcos del cielo. Caricia. Plegaria. Tormento. Tu nombre, que de luz arde mis días y las noches viste de fuego. Tu nombre, que tan bien me suena y sólo a mi soledad confieso. Tu nombre. Resplandor. Penumbra. Silencio… ©Trini Reina
Etiquetas: Vehemencia, Trini_Reina, viento, nombre  Para mi olvido: distancia, cerrojo en el alma, y amargo vino. Y un giro de cien grados al pérfido destino.Para mi olvido: constancia, anchura en el tiempo, luengo camino. Y silencio a las palabras, que eluden otros oídos. Para olvidarte: fría la mente, hielo en la sangre. Y todos los recuerdos, maniatados en una cárcel. Para este olvido, échame una mano, amante. Porque yo solita; voluntad no tengo para olvidarte… ©Trini Reina
Etiquetas: Vehemencias:Trini_Reina, olvidos, silencios  De tanto amar sin recibir sustento, se rompió mi corazón, y no emitió un lamento.Ahora... Qué objeto ocupará su lugar. Ese hueco que dejó, tan difícil de rellenar. Tal vez, una piedra roma. O, afilada, que más da, si el infortunado se desgajó, ya nada daño le ha de causar. Acaso, un espejito, de luna anular, donde atrapado quede el dolor, que habré de soportar… Quizá, opte por una destronada rosa, a la que nadie supo regar, y fue perdiendo pétalos, hasta desfallecida, expirar. Un clavel de plástico, o acaso, confeccionado con percal, una azucena sin perfume, o la imperfecta perla de un collar. Un folio inmaculado, que en el hueco de mi mano se deja arrugar. O, una carta, con falsas promesas, penosas de recordar. Una pelota de goma, que ya no sirve para jugar, y desinflada quedó, en un rincón del desván. Una canica de vidrio, o de madera de nogal. Un obsoleto disco, que a nadie interesa ya, pues las canciones se rayaron de tan inútilmente sonar. Como esos versos que te ofrendé, y fingiste no escuchar. O mejor, una madeja de lana, de esas de tricotar, la compraré de tonos rojos, aunque sea para disimular, que en esta anodina concavidad, existió un corazón, remiso a dejar de amar. Hasta que un día, los continuos desencantos, lo hicieron capitular… ©Trini Reina Etiquetas: Vehemencias, Trini_Reina, corazón, rosas, versos   Soy ésa isla surgida de la nada, que procura evitar tu naufragio. En mi playa hallarás el sosiego que perdiste en tu tempestad intrínseca. Si dejas tus miedos tendidos en la arena y te arriesgas a profundizar en mis adentros, a poco que indagues, aún careciendo de mapas, verás florecer, desde el núcleo de ésta isla; un tesoro… Mí amor. Un amor que como el magma de un volcán bulle, aguardando para encabritarse, el solícito esmero de un navegante que sepa conquistarlo.©Trini Reina   Hay corazones, a los que para desbocarse, les basta ser arrullados por una sombra.En cambio otros, precisan que un ciclón lo zarandee, para emitir el primer latido. Hay almas calladas, que no pronuncian un quejido, cuando los desdenes azotan sus antesalas.En cambio otras, gritan hasta desgañitarse, inclusive, se hieren a si misma la garganta, si un desaire les roza, los visillos de su ventana. Hay besos egoístas, que no se dan a cambio de nada.Y besos generosos que, planean a otros labios, sin esperar siquiera, el revoloteo de una mirada convenientemente lanzada. Hay caricias tímidas, que sueñan, que desde las manos, a piel deseada escapan. Pero sólo son quimeras, y, sempiternamente permanecerán, entre los dedos agazapadas. Y hay caricias, bizarras y arrojadas, que sin pensarlo dos veces, de las manos vuelan hasta aquella pretendida playa. Hacia el cuerpo candente de aquél, al que sin mediar promesas, venera y ama. © Trini Reina  Tus ojos negros, sombrías alas, que furtivas, amerizan en el océano de mi cuerpo. Y tu mirada, espejo de plata donde, en desbandada, se encrespa el deseo.Mas tus palabras callan subyugadas por el silencio, conocedor de que esta pasión carece de cordura, y está extraviada de mandamientos. Y dime tú ¿Qué secretos te recitan mis pupilas? ¿Qué irradia mi mirada ardiente, cuando sigilosa, te contempla, y silente, en pos de ti suspira? Ni tú ni yo cruzaremos este piélago de reglas que nos distancia. Mientras tu corazón se ahoga en soledades Y el mío yerra, ataviado de nostalgia. ©Trini Reina  Es un castigo tener que silenciar un te quiero que hierve en el vientre y pugna por escapar de la boca. Y en el corazón, se desangra gota a gota, y encabritado, como una negra ola, en la sangre se diluye. Pero mayor castigo es enunciarlo y ver que cae en sordos oídos que niegan a la palabra significado; menospreciando, desde la “te” hasta la “o” el sentimiento que, ese te quiero trae inmerso y tatuado desde la piel a los sentidos de aquel que, en pleno desatino, no puede dar cárcel a la palabra, y a riesgo de perder hasta el alma acaba declamándola, indiferente ya, a que sea recibida y con honores restituida, pues en el amor, lo cardinal es amar sin demandar compromiso. Y aunque me queden los labios heridos; te quiero. Ahí queda dicho…©Trini Reina  Mujer de cálido talle. Mujer, largamente por el amor, olvidada. Mujer… Con ojos de mar y cuerpo de guitarra, que al son de mis manos se cimbrea y canta. No requieres insignias, no suplicas promesas, ni fútiles palabras. Sólo turbulentas caricias que, de gemidos, musicalicen tu garganta. Mujer… A suspiros me empujas, a besos me apremias, y como una ola; en mis brazos te desatas. Y tu réplica a mis dudas es el erario de mi alma. Mi alma, mujer. Que si sólo con desearte, ante ti, de ternura se postraba; hoy, que de tus labios probó el amor, enardecida modula, esta vehemente tonada. Entre curvas, entregas y cadencias, en mi corazón la locura se declara. Nunca composición más bella, emanó de cuerdas tan afinadas. ¿O es que mis sentidos, en quimeras sumergidos, mujer, te sublimaron; de sensualidad aureolada? © Trini Reina   Con hilos de espuma y pespuntes de humo, pretendes mantener unido, mi amor al tuyo. Cansado, de tan precario vinculo, en un alarde de fortaleza, mi corazón contra si mismo se revuelve; arrancándose todas las flechas. Que, un día, de pasión desbocada y olvidables promesas, lo hirieron de amor.
En un pergamino sepia, con tinta incolora y pálida acuarela; yo escribí el colofón, y dibujé la sentencia de aquella relación desabrida y huera que, tanto dolor produjo. Que, tan gran desilusión pariera.
Luego, en sobre de agua y sin consigna de vuelta; lancé la esquela al mar para que en él se ahogaran la totalidad de las miserias. Y cuando volví la espalda, decidida a cancelar mi pena, el viento me trajo el agridulce canto de una sirena, que, cómplice, me brindaba la enhorabuena, por haber tenido el valor de definitivamente; desprenderme de tal condena…
©Trini Reina
  A pesar del trasegar de los años. A pesar del lidiar contra las distancias, todavía se desata en mi pecho el delirio cuando a mi retornas. No pregunto cuánto te quedarás. No indago en qué motivos te impulsaron a desandar hoy mi camino. Hace una eternidad que dejé de sopesar tus partidas y arribadas. Hoy, llegas a mí, como una primavera temprana, enjugando el hielo que me posee. Sembrando flores en mis contornos. Y la doble ración de azul que muestra el cielo, de esmeralda matiza mis grises iris. Entras, y mi corazón, en un etéreo columpio se balancea. Enalteciéndose en la dicha; descendiendo a la incertidumbre. Nada inquieres. Nada expones. Tampoco tu voz ruega nada a mis sentidos… Mis sentidos, que tan bien reconocen a los tuyos y, hasta los que el calor que tu piel transmite; alcanzan. Ellos, con convicción, tantean el viso de tu mirada, y se percatan, que de tus ojos, se desprende una súplica; mas tu innata timidez, no obstante, independientemente de la profunda y vieja relación, que con el tiempo fuimos fraguando, es poderosa, y te amordaza los labios. Inquieto, susurras, alternando un tema trivial con otro más nimio aún. Mientras, una pícara sonrisa amanece en mi boca, y toda la ternura de la que mi alma es depositaria, sin recato se desborda. Mis dedos, insurrectos, acarician tu cara, en un ademán que transmite, de golpe, todo mi amor silente. Y es entonces, cuando confiado, el deseo que nada en tu cuerpo, lanza un rayo a mi piel; provocando que ésta se incendie. Al final de éste camino que corremos sin apenas mover los pies del suelo. Al final de esta persecución en la que apenas respiramos, aguardando a que el cuerpo señale lo que no son capaces de emitir las cuerdas vocales, que cultivan la mudez; siempre soy yo, temeraria, la que corta la lazada de la meta, y pregunto en la línea de llegada - ¿No me besas? Y es entonces, solo entonces, cuando tú, trémolo de anhelo, te desprendes de la última escama de tu coraza y alargando los brazos, que de emociones tiemblan, me ciñes la cintura que, al instante reconoce, impúdica, tus huellas. En ese intervalo, en que tus labios, fuego latente, bajan hasta los míos, que se exasperaban de ansias, es cuando siento que finalmente, tras mucho tiempo deambulando, cruzo la verja que conduce a los umbrales de mi casa. Así me siento mientras, devuelvo cada caricia, cada beso, cada abrazo; como si recorriese el epicentro de mi existencia. Como si tú, fueses el lugar al que realmente pertenezco. Ese recinto encantado donde únicamente mi vida está completa. © Trini Reina Imagen cedida por:Francisco  Llegó y robó el frío que en ella habitaba. Y encendió, primero, una vela, que la dotó de luz, y luego, en el apogeo de la pasión, prendió en su vientre llamas. En ella incineró penas, oscuridades y lágrimas. En esa hoguera ardieron tantos antiguos fantasmas que, arrastrando sus cadenas, tras ella caminaban.Y fueron libres al fin, sin aquellas sombras que los ataban, y sobre ellos se instaló el día con su calidez diáfana. Y la noche, jardín de estrellas, que, con su rilar, los iluminaban.Entonces desaparecieron los inviernos en los cuerpos y las miradas, y la primavera erigió su país en los corazones y las almas. Trini Reina.
  Demasiado corazón. Infinito el espacio desocupado que aún en él resta. Excesivos huecos y recovecos todavía inexplorados. Nadie transitó por allí, el piso aparece impoluto: tristeza da ver su brillo intacto. En su interior, cuantiosos tesoros que brindar, mas nadie, al deslizarse por las inmediaciones, parece interesado en lo que allí se encierra. Y eso que, al aire muestra: cámaras, recintos, túneles y reservados. Pero todos, dando un rodeo, se empecinan en soslayarlo. Sin percatarse del terrible daño que sufre ese pobre corazón, tan amplio, vacío y solitario. Trini Reina
 
En el pecho, un duro impacto le entrecortó el aliento. Aún reponiéndose del sobresalto, se palpó por todos lados sin dilucidar a que se debía ese dolor que padecía allí donde reside el corazón. Mas, tan sólo percibió el frío tacto de una piedra.Miró a sus pies y allí lo distinguió. En el embarrado suelo yacía su pobre amor agonizante. Lo tomó entre sus manos, enjuagó el lodo que lo cubría, y le curó algunas magulladuras y marcas de pisadas...Y hasta apaciguó su sed con alguna que otra lágrima. Luego, tatareándole consuelos, lo meció en la cuna del olvido. Allá en la alcoba donde reposan los amores despreciados. Trini Reina  Tras esa puerta reside la paz de mi vida sin ti. Sé que si cruzo el umbral, frente a mí se desplegará un paisaje sosegado, de imágenes quietas, sin brillo. Una cordillera gris de días repetidos. Un río apaciguado que no arribará en ningún océano tempestuoso.
Por eso, aunque a diario abro esa puerta y observo las afueras, añorando un poco de serenidad para mi corazón cansado, siempre acabo de un golpe cerrándola. Y vuelvo a la locura de tus brazos, a este interno mundo tuyo y mío, a este vivir sin vivir de horas dulces…de días amargos.
Trini Reina
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