Había una vez un hombre que decidió ser tonto y todo su afán desde entonces fue idear la mejor manera de hacer tonterías. Y es que la mayoría de las veces el tonto no nace; se hace.
A los tontos no les suele ir muy mal en la vida, curiosamente. Quizá sea esa una opción a considerar seriamente. Mmmm.... ¡o a lo mejor no necesito ni planteármelo!