
Tengo una amiga que dice que ella en cuanto sale del pueblo para un viaje, el primer árbol que divisan sus ojos ya le parece una maravilla del poder de la naturaleza.
Yo soy de la misma opinión, cada vez que salgo fuera de mi localidad todo lo que veo me parece inmensamente interesante, rico, emocionante,fascinante...
Pero desgraciadamente viajo poco, el presupuesto no da para grandes dispendios. Conozco poco de Sevilla, bastante menos de Andalucía y poquísimo de España. Últimamente me he propuesto salir más, ver más, eso sí, dentro de mis austeras posibilidades.
Este discursito turístico viene a cuento porque ahora está de moda salir por los confines del mundo. Si queremos playas pues nada a Santo Domingo o Cancún; si queremos ver y cazar animales nada de cotos en las marismas, ni en los bosques peninsulares; a Kenia o Tanzania. Del turismo sexual ni hablo, me guardo la opinión.
Siberia, Islandia,Madagascar o las islas Aleutianas. Para el caso es lo mismo, conocer países, ciudades, monumentos, culturas, todo eso está muy bien y el que pueda y quiera que lo haga, pero en verdad me parece una pena que no conozcamos lo que nos rodea, será que pensamos bueno, Toledo está cerca cualquier día podremos ir. Si, Salamanca es muy bonito, eso dicen, pero un fin de semana cualquiera iremos. Teruel, si sabemos que existe, algún puente lo visitaremos. Así podría seguir con cada una de las fantásticas ciudades que desconocemos y quizás nunca conozcamos porque preferimos contar y enseñar a los amigos los videos y las fotos de una playa idílica llena de palmeras o como nos agitamos al compás dispar del trotar de un camello en el desierto del Teneré . Eso es más moderno, más esnob, más fashion.
Mi sobrina que está finalizando la carrera se ha enfadado con su madre porque esta, no le concede el permiso para que realice su viaje fin de curso.
Ya que en parte por decisión de los alumnos jóvenes ellos y con ganas de aventuras, y por otro lado los profesores quizá porque ya piensen que conocen totalmente España, han decido realizar este año a Brasil.
Hay un refrán que dice “La caridad comienza por uno mismo” Quizá haya que aplicárselo a muchas cosas de la vida, por ejemplo a esto de los viajes fin de curso, está bien que los adultos buscando nuevas emociones a sus ya cansadas vidas, viajen lejos del país para absorber cuantas más cosas nuevas mejor, pero pienso que a los jóvenes hay que enseñarles a disfrutar de su casa, aprender a valorar lo que tienen y a gozar con las puestas de sol, los crepúsculos, las orillas y los paisajes que en parte les pertenecen por haber tenido la inmensa fortuna de haber nacido en una zona privilegiada y bendecida por los Dioses, y una vez conocido esto, salir fuera y con criterio analizar los pros y los contras de cada nueva odisea viajera.
Es mi opinión personal, tal vez por mi gran deseo de empaparme de las cosas de mi ciudad, provincia, región y país, que desgraciadamente tan poco conozco y que debido a mi edad y a mi situación económica no tendré tiempo de conocer jamás.