
No suelo ver demasiado la televisión. Digamos que no es Santo de mi devoción la pequeña pantalla. Esta noche ponen un partido de la selección Española, algo de lo que tampoco soy devota. Así que he tomado el periódico del día dispuesta a leerlo. Siempre comienzo a leer los diarios y las revistas e incluso algunos libros por el final. Llamadlo manía o costumbre, a vuestro antojo dejo el vocablo.
Pues eso, tomo el periódico y en la contraportada leo un articulo, lo escribe Pablo Muñoz Caríñanos, y en el comenta que ha oído en la radio una encuesta que proclama que el 60% de los españoles no ven televisión basura, a lo que añade el redactor asombrado en parte , ¿Entonces como es que en los medidores de audiencia los entes televisivos anuncian muchísimos más que el mencionado 60% de telespectadores?. Y el mismo se contesta diciendo, que quizá es que nos de vergüenza confesar en público que consumimos tele-basura.
Y a mi al leerlo me han venido ganas de protestar, si protesto porque en las encuestas no se habla de los que tragamos esa modalidad de bodrio televisivo sin quererlo. Reivindico a los “Telespectadores pasivos”.
Si están en boga los fumadores pasivos, pues igual.
A ver me explico, aunque no queramos mirar a la televisión en todas las casas algún miembro de la familia es forofo, por lo tanto la enchufa. Si tu estás allí sentada en la mesa del comedor cenando, no puedes evadirte, sopena de quedarte sin comer. Así que aunque mires al plato como si fuese la novena maravilla del mundo, tus traviesos oídos están absorbiendo toda clase de cotilleos y maldades verídicas y falsas, que consiguen se te levante el estomago de asco.
Otro día vas a la peluquería mientras el peluquero te da tirones de la melena, la señora de al lado te pregunta por Fulanito, tú inocentemente preguntas
-¿Quién es ese señor?-
Y la vecina de secador te mira asombrada como si de repente se diera cuenta del bicho raro que está sentada junto a ella. Hija pues Fulanito es el transexual que es tan vocinglero y maligno en el programa ******.
Más tarde te citas con las amigas a tomar un café te sientas en cualquier cafetería y te ocupas la mente con tus cosas (al menos yo lo hago) cuando la conversación no me gusta, de momento notas un tirón del brazo, miras saliendo de tu ensoñación y allí la amiga de turno que te dice.
-¿Que digo yo, que si vistes anoche a Menganito y Zutanito, la de palabrotas que se dedicaron mutuamente?-
-¿y no te diste cuenta que casi llegan a los mamporros?-
Y se desternilla en hilarantes y absurdas carcajadas, mientras tú aún vuelas por Babia. Y te dices vaya por Dios, aunque no quiera no hay manera de escapar de esto, es el azote del siglo XXI.
Cuando pequeña te decían que el año 2000 llegaría el fin del mundo y no es así, pero de alguna manera si es el fin de algo , de la intimidad cada vez menos apreciada y más vapuleada flagelada y vituperada.
Así que los televidentes pasivos tenemos derecho al menos al pataleo, lo malo es que no hay ministerio al que denunciar porque aún no se considera enfermedad perniciosa para la salud, pero al tiempo...