
A Narciso nadie le concedió vela en ese entierro. Mas él, dotado de gracia allá por donde dicen la tienen las avispas, para hacerse notar, o por hacer aún más ostensible su irrisoria egolatría, se atribuyó el derecho de tomar parte en el; atrapando entre sus manos al más orondo de los cirios.
Y este, ante el tufo a vanidad que Narciso desprendía, se derritió instantáneamente, recubriéndole el cuerpo íntegramente de cera; incluyendo su insufrible bocaza…
Afortunadamente "algo" tuvo clemencia de los simples mortales evitándonos así tener que sufrir tan desmedida ración de verbal engreimiento.
Trini Reina
05/12/2004 14:05.
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Autor: Trinita con mariposas en su cabeza
Trinita, echada sobre sus brazos, sigue la trayectoria de dos mariposas en el aíre. Son irreales estos animalitos perseguidos por los ojazos de nuestra heroina sevillana. Trinita suspira mientras sigue el revoloteo alado de su inquieta mente en pos de recónditos espacios, buscando luces, desenredando marañas, abriéndose paso. Trinita sueña mientras labora, trabaja mientras idea cosas nuevas. ¿No es ella como una de estas mariposas irreales, que busca una nueva senda, una nueva atmósfera, una nueva tierra? Dime, ¿no es ella la que bate alas en medio de la tormenta, la que se eleva alto con la fuerza de su pureza? Trinita mariposeando, mariposeo sobre su cabeza girando, todo es lo mismo: es acción, es vida, es despertar... soñando.
Fecha: 05/12/2004 14:46.