
Tuve miedo de encontrarte.
Sufriste recelo a tenerme.
Razón no existía para un amor
de temores forjado.
Consagrándose sin fe,
reclamando sin ofrendas.
Mi estela quedó en tu mente
con ceniza esbozada.
Tu imagen en mi memoria
enmarcada en espuma.
Dos almas acobardadas.
Un par de corazones sin flujo de vida.