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La playa, de extensa, se pierde en la lejanía. Sus arenas son doradas, y cuándo baja la marea, desde los acantilados que en muchos términos la delimita, se revelan bellas y coquetas calas. Unos altos murallones de arena forman la barrera entre la masa de agua y tierra adentro. El furioso beso de las olas unido al transitar del tiempo, ha abierto en las paredes de areniscas, unas superficiales cavernas que, al mirarlas, te retraen a tiempos remotos. La arena es fina y suave, si tomas un puñado entre las manos, raudamente se escapa y vuelve a su lugar de origen. Conchas nacaradas de varios tamaños, diminutos caparazones de caracolillos y unas piedrecillas pulidas por acción del agua, de múltiples colores: canela, blanco, negro y marfil; decoran ese marinero suelo.
Y frente a la playa, el océano, inmenso, grandioso, que según el cielo que esa jornada asome a mirarse en el, se transformará. Pasando por toda la gama de azules y grises. Y dependiendo de los caprichos del rolar del viento, se mostrará dócil o fiero. Agitará sus aguas hasta fabricar salina espuma, o se dejará acunar entre los brazos del calmoso aire; despreocupadamente.
En aquel tiempo, ahora se cumplen dos años, el cielo pintaba de un azul perfecto y el viento de levante, tan común y brioso en esas latitudes, se había adormecido. Por lo tanto, en los cuatro días que allí residió nuestra amiga, sólo la timorata brisa besaba su cara, entibiaba su cuerpo, se enredaba con su pelo ¡Ay su pelo!...
Esas insuficientes jornadas las dedicó a hacer las paces con ella misma. Con ella, y con su hado que, le había deparado una cruel sorpresa para la que no estaba preparada… ¿Y quién está preparado para la malignidad? Nadie, por eso vivimos medianamente felices. Si estuviésemos a todas horas obsesionados con lo que nos destinará el futuro; agonizaríamos de incertidumbre y temor.
Se levantaba al alba, siempre la agobiaron las habitaciones de hotel, sólo las usa para dormir y asearse. Así que en cuánto amanecía, en silencio se vestía, y con las zapatillas en la mano y la respiración a cámara lenta; fácilmente se puede decir que huía de la alcoba. Bajaba por una escalera bastante larga, desde el malecón donde el hotel estaba ubicado, hasta la rasa playa, y una vez allí comenzaba su andadura por ella. En la mano derecha las zapatillas, en la izquierda su anhelada soledad…
A esa hora, cuando el sol aún bosteza encorajinado por haber sido expulsado de su cama, la playa estaba prácticamente desértica. Alguna señora, pasada la madurez; caminando. Y algún hombre, sobrado de kilos; corriendo, eran las únicas almas vivientes. Ellos y las gaviotas que sin espantarse por la inusual compañía la seguían mientras, picoteaban en la arena buscando alimentos. A nuestra amiga le hacía gracia, le provocaba una sencilla sonrisa observar las huellas que dejaban sus pequeñas colegas marcadas en el terreno; semejaban diminutos tridentes.
En sus paseos desmenuzaba su pasado. El presente inmediato ni lo rozaba, carecía de importancia, sólo existía para gozarse en lo que buenamente se realizara. Pero el futuro…El futuro se presentaba oscuro y tenebroso y requería un gran esfuerzo trasladar sus cavilaciones hasta el. Tenía que armarse para afrontarlo de la manera más digna para ella, y la menos traumática para sus contornos.
De vez en cuando el aleteo de una gaviota la sacaba del ostracismo donde andaba imbuida y continuaba su vagar. Allá en el cielo, el sol, ya se había quitado las legañas y comenzaba con brío su trabajo. Ella se sintió cansada y se sentó en la arena húmeda de rocío. Así, mentalizándose, arremetió con su mirada hacía el mar que la retaba… Y allí la clavó.
Siempre vio a Dios en la naturaleza, en las cosas bellas cargadas de misterio. El misterio de cómo, cuándo, por quién y por qué, fueron creadas. Lo veía en el astro rey, durante el orto y el ocaso. En la dama luna y todas sus fases. En los ríos, tan tornadizos desde el nacimiento a la desembocadura. En las cordilleras y montañas, esos colosos cargados de poderío y magia. En los bosques y los desiertos. En la primera sonrisa de un niño y en la risa parca de un anciano… Pero sobre todo lo veía en el mar. Lo rebuscaba en el mar.
Durante esas auroras le habló al mar, le contó sus miedos, sus esperanzas, su fe y su terror. Y le suplicó fuerza. Sobre todo; valentía y fuerza. Y tras esa oración humilde, una ola le rozó los pies, anunciándole que la marea reclamaba su espacio, y ese gesto, para ella, fue el beso bendecido de Dios…
Entonces, le prometió a cambio que no se dejaría vencer, que atesoraría esa potencia y la administraría, empleándola en todas y cada una de las batallas que tendría que librar. No estaba segura sí la guerra duraría meses e incluso años. No conocía el terreno a conquistar. Ni cuánto tiempo tardaría en vencer al vil ocupa. ¿Cuántas cosas personales y materiales perdería en esa ofensiva particular?... Pero le prometió a Él, al mar, y por ende a ella misma que saldría victoriosa.
En esas horas, frente al mar, se reconcilió con todo: el destino, el infortunio, el pasado, el presente y el porvenir que la aguardaba al regresar. Se atiborró mentalmente de energías, de fuerza vital. Se vistió con el sobretodo de la conformidad, y con todo eso mezclado, ungió de paz a su espíritu. Cargó sus alforjas de alegría y en su boca, con hilos de seda bordó una sonrisa que nunca, ni en los peores días de la oscuridad, desapareció del todo. En definitiva, en esas escasas fechas de ocio y recogimiento, mientras oía el rugido del mar y aspiraba su singular aroma, dispuso la mejor estrategia para vencer al mal que, agazapado la invadía…
Ahora que han pasado casi tres años de esta historia, mí amiga, nuestra amiga, sinceramente cree que, aunque deba de librar aún alguna que otra escaramuza, lo peor de la ofensiva ha terminado.
Trini Reina
Un amigo me habla de que hará un viaje a Conil de la Frontera(Cádiz). Esto me ha hecho sacar de mi cofre de letras este relato que escribí justo ahora hace un año. Fue casi lo primero que tracé y nunca lo publiqué porque me pareció algo triste para el lector. Por eso ahora, con el turno en pasado, no quiero que lo leáis en plan doliente, sino como algo dulce y esperanzador… Y todo lo que está dotado de esperanzas, con el tiempo se torna alegre.11/08/2005 16:33. #.
Autor: marrakech No es un relato doliente, es valiente y bello. Es una batalla ganada, la guerra está por ganar pero cuando la espada está en alto y la defensa está fuerte es muy dificil poder con tanta energia, tanta positividad y tanta fe. El mar, como Dios, ayudan a quien los siente. Tu "amiga" triunfará siempre, pase lo que pase triunfará, porque... ha triunfado ya. Un enorme abrazo para mi Triniá hermosa que dice a un olivo parecerse... Fecha: 11/08/2005 16:37.
Autor: Juanito Hola Trini. A trompicones, pero aquí estoy otra vez. Creo q la tecnología sa peleao conmigo.
Tas dao cuenta que Conil es milagroso. Es una continuación de mi Tarifa del alma. Y digo bien continuación pq Tarifa es todavía virgen y paradisiaca (a pesar de LOS güiris)(LAS güiris no sobran ninguna ¿eh? Que conste (jeje).
No se cuando me dejaran visitarte otra vez. Mua Fecha: 11/08/2005 16:46.
Autor: HELEN
Cualquier lugar de Cádiz es bello y digno de cautivar y hacernos sentir todo aquello que escribiste hoy... supongo que la magia radica en la calidez y el encanto que desprende nuestra Andalucia, al fin y al cabo, Andalucia solo hay una. Fecha: 11/08/2005 18:58.
Autor: Tia Mary
Honestamente, lejos de parecerme trsite, me parece muy humano. Hay muchas emociones, pero lo que perdura son las ganas de salir adelante, la busqueda de la vida, de la fuerza, de la tranquilidad personal, y por supuesto, de conocer la felicidad, o al menos de recuperarla de a ratos. Creo que todos pasamos en menor o mayor escala por este tipo de situaciones, en las debemos enfrentarnos a nosotros mismos hasta resolver que tipo de vida deseamos vivir. Crecer no es facil, y no hablo de edad, crecimiento espiritual... me parece que tu amiga en su viaje a la playa, ha crecido mucho, ha resulto mucho y a enterrado al fantasma que espera burlón el momento de atacarnos... en resumen: a mi me gusto mucho. Me alegra por tu amiga, y desde ya, que vos lo hayas escrito para ella, habla de tu gran capacidad de comunión... Un beso muy muy grande!!! Fecha: 11/08/2005 19:51.
Autor: Breveintenso Esperanza, ánimo y ganas de seguir adelante, no importa con quién haya que enfrentarse. Un beso Trini, tu relato es precioso y lleno de fortaleza. Fecha: 11/08/2005 20:01.
Autor: Bud-white
Que gran verdad... La esperanza es el preludio de la alegría... Es precioso, Trini, y una verdad sobre la que tenemos que ponernos en pie siempre....
Un abrazo.
Pd. No tiene que ver con hombres o con mujeres. Yo creo que amar a alguien es querer su felicidad. Querer que brille. Ya sea contigo o sin ti. Fecha: 11/08/2005 20:35.
Autor: Buffy DOL que boinito que compartas con nosotros algo tan lejano pero a la vez cercano Un abrazo Fecha: 11/08/2005 21:51.
Autor: Una mirada... Será cuestión de plantearse un viaje por las desconcidas -para mí- tierras gaditanas... Un abrazo.
P.S.- ...y gracias por el enlace, Trini. Fecha: 11/08/2005 22:18.
Autor: NAHIR
TRINI, cada vez que te visito me quedo embelezada por tu pàgina, y hoy la imagen perfecta, los colores, las aves, el mar y el cielo, hacen del cuadro esa magia que la naturaleza nos regala.....Un gran abrazo de oso para ti....Nahir Fecha: 11/08/2005 22:54.
Autor: erik Me encanto, y ya ves me sonaba bastante, no se de que.....
Pero ahora estoy de nuevo en el camino.
No quiero pensar en el futuro, yo ya vivo instalado en el presente.
Pero se que yo he visto todo eso mismo aunque en mi tierra no hay mar, en otros sitios y vuelvo, y vuelvo, y ...... vuelvo.
Un Beso Trini. Me encantas Fecha: 12/08/2005 00:03.
Autor: leumas Yo con dios estoy un poco regañado, pero admiro a aquellos que lo dan todo por él, pero los q lo hacen de verdad, no otros q hay por ahí q solo buscan interes propio. Seguro q es feliz con su decision. Me has dejao con ganas de ir a Conil.....algun dia iré. Un besin chau Fecha: 12/08/2005 01:31.
Autor: Magda Un hermoso relato querida Trini. Después de leerlo se va uno enriquecida, con fe y esperanza, con fuerza. Muchas gracias por él. Besitos muchos. Fecha: 12/08/2005 02:41.
Autor: Maiara
¿Por qué? Esa pregunta que aterrorizaba a nuestros padres es nuestra tierna infancia, esa pregunta que nos pone la piel de gallinas algunas veces. Los invito a preguntarse los por qué, como un ejercicio de regresión a aquellas épocas en las que eramos una hoja en blanco... mejor dicho, para que recordemos que siempre seremos una hoja en blanco sedienta de tinta. Por qué se me ocurrió esto? Porque creo que es un linda manera de producir. Estás invitad@ a participar en este proyecto =) Es simple, sólo hace falta entrar en http://mepreguntoporque.blogspot.com y jugar un rato. Fecha: 12/08/2005 04:01.
Autor: Rosi
Voy con prisas, ya te cuento. A la vuelta te leo pero... misterios de la vida: Me es difícil irme sin decirte adios.
Un beso grande amiga. Fecha: 12/08/2005 06:47.
Autor: felipe esperanzador, lo es, todo un proceso que me lleva de la mano en medio de los hilos de la nostalgia. Fecha: 12/08/2005 12:07.
Autor: Lobo Estepario. este lobo, cree que tu relato, y releyendo mucho entre líneas,es tu propia experiecia de un capítulo de tu vida que ya has superado con creces, pero como bien comentas, la malignidad, siempre puede estar al acecho en cualquier esquina; aunque trini, tu demuestras clarisimamente, que tu fortaleza es un castillo protegido contra cualquier ataque en las diferentes formas que se pueda presentar, y desde tus almenas, cada uno de éstos, siempre será vencido. Sabemos que DIÓS, está siempre presente; pero hay veces que da la impresión de estar dormido. Un beso porque me lo puedo permitir. Lobo Estepario. Fecha: 12/08/2005 12:18.
Autor: tio-antonio Sí, es un buen relato ¿Quién no ha discutido con Dios alguna vez? Claro, que para hablar con él, no hace falta irte lejos. Basta con mirar al cielo. El te ve, y te escucha, aunque no te lo creas. También sabe lo que necesitas, y te lo da con cuentagotas, para que no pienses que la vida es un lecho de rosas, y te duermas en los laureles. Fecha: 12/08/2005 20:23.
Autor: Gatopardo Hay gente tan desgraciada que no tiene que luchar ni conquistar lo más elemental. Eso si es triste, pero tu amiga -que es por lo tanto mi amiga- es un hermoso ejemplar de ser humano. Un abrazo cómplice Fecha: 13/08/2005 20:56.

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