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Un sonido aflautado me despertó aquella fría mañana de enero. De un salto abandoné la cama, buscando la ventana, para saludar a mi amigo Manolo el afilador. El mismo, que cada quince o veinte días, vociferaba por la calle donde viví mi infancia: “¡Niñas, se afilan cuchillos, tijeras, y se arreglan paraguas!” mientras tocaba su siflón. Con un arte especial, Manolo soplaba aquella flauta de pan de caña, componiendo como nadie su inconfundible melodía. Se detenía en la puerta de casa, a la espera de que mi madre le proveyera de algunos útiles de cocina, para comenzar a pedalear, haciendo funcionar la piedra de afilar, que transportaba bien sujeta, a la parte trasera de su vieja y oxidada bicicleta. Recuerdo que permanecía en estado hipnótico, contemplando como miles de chispas saltaban, al compás de la rueda que giraba. De pronto, volví a la realidad, no me encontraba en la casa donde nací, ni estábamos a comienzos de la década de los sesenta, y la música aflautada procedía de unos sofisticados altavoces, conectados a una grabadora, por el que también podía escucharse, una voz impersonal y metálica que anunciaba: ¡El afilador, se afilan objetos cortantes! ¡Qué pena!, ¡Que desilusión! Busqué el esmeril con la piedra de afilar, y no se hallaba sobre la destartalada bicicleta, sino en la parte posterior de un moderno vehículo último modelo, funcionando gracias a la batería del mismo, y no al rítmico pedaleo de mi amigo de la niñez. ¡Estaba claro!, quien soplaba la flauta no era Manolo, sino la crisis, que agudizando el ingenio, hace que se recuperen, algunos antiguos oficios artesanales, pero con el inconveniente de que estos, nos vienen devueltos, acompañados de la nueva tecnología, con la ausencia del sabor, aroma, y romanticismo de aquella lejana época. ¡Ni las chispas son iguales!
Antonio Lozano Herrera Tomares
22/01/2010 07:50. Creado por Trini Reina #.
Autor: Antonio Lozano
Gracias Trini, por permitirme participar en tu maravilloso blog, compatiendo aquellos recuerdos de una niñez que ya se fue, pero que nunca se olvida. Es un honor para mi, poder leer algunos de mis textos, en este lugar repleto de bellos poemas. Fecha: 22/01/2010 21:14.
Autor: Loles
Hola Antonio.
No hace muchos días, escuche la música del afilador, y aunque como a ti me vino a la memoria los antiguos, este era como los de antes...pensé... no se puede tirar nada, este hombre ha encontrado la solución al paro en su persona, en un antiguo oficio ya casi olvidado.
Lo peor de esto es que en los nuevos vasares, sale mas barato la pieza que afilar la vieja, así que no se si a tu afilador le abra salido a cuenta el importe de su nuevo artefacto.
Me ha gustado mucho tu escrito, por los recuerdos que mantenemos los mayores, que son muy bueno para darnos cuenta de como estamos, algunos los llamamos nostalgia, pero no siempre lo son.
Saludos paisano Fecha: 22/01/2010 23:09.
Autor: Miguel Ramos
Trini, si no es molestia para ti, me gustaría copiar y pegar algún poema de los tuyos en mi blog. Ya hace algunos meses me diste el visto bueno pero ahora me gustaría poner alguno de vez en cuando. Lo mismo le digo a Antonio, este post sobre la Chipi me ha encantado y no estaría mal publicarlo en mi blog ya que es de un tomareño. Fecha: 23/01/2010 00:32.
Autor: Carmen
Yo también escuché el afilador el otro día y me vinieron a la cabeza muchos recuerdos dorados de mi niñez. Y sonreí al recordar como tapaba mi cabeza, mientras sobaba la musiquilla, con un pañuelo o un paño para tener suerte. No recuerdo de donde me vino esa idea, pero lo hacía siempre. En aquellos tiempos, la tierra mojada tenía un olor más intenso y como dice Trini, risueña nos llovía el agua. Fecha: 23/01/2010 23:43.
Autor: Viejo farero
Supongo que somos muchos los que hemos sentido esa emoción de los recuerdos de la infancia al oir el sonido del afilador, y los mismos los que al ver el coche con los dos altavoces encima nos hemos sentido inmensamente decepcionados. Nada que ver lo de hoy con aquella bici, la correa que hacía de transmisión entre la rueda y las piedras de afilar, el hombre pedaleando sentado al revés... ¿Recordáis los "pitos de afilaó" que vendían de plástico, de dos colores, para los chiquillos?
Me ha encantado tu escrito, tal vez por los bonitos recuerdos que me ha traído.
Un abrazo. Fecha: 24/01/2010 14:07.

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