Poquita cosa soy en los contornos de tu mundo: una gota diluida en la corriente, que tu río absorbe en un segundo: una huella transparente, el aura que macula un espejo.
Poco soy: un pétalo huérfano de flores en tu jardín inmenso... que se deshace sin núcleo, zarandeado por el viento.
Poquita cosa soy: estrella leve de fulgor, cara oculta de luna, el silencio que ciñe las cuerdas de una guitarra, un corazón que no admite melodías de lágrimas y al alma redime de morir en pantanos de salitre.
Poquita cosa soy en los aledaños de tu feudo: un beso enmarañado que transporta la brisa y nadie recibe, pues nadie espera.
Sólo soy una libélula en invierno, añorando la primavera.