El heraldo sombrío del presente, pleamar que tiñe el delta donde se explayan mis delirios, soledad que me embelesa, salmo inconexo en el eje del ímpetu, el equilibrio de mis huesos destronados, la luz alucinada.
¿Quién es el horizonte?
La incertidumbre alineada a contra iris de mis ojos, negrura esclarecida en el espíritu imperfecto, nexo umbrío del porvenir, el fin que acecha.
Y la vigilia … Siempre la vigilia en el horizonte respirando.
No hay horizonte más hermoso que aquel en que se juntan cielo y mar, como el que tú reflejas en la imagen que acompaña al poema. Un poema que además le hace un regalo a una imagen tan bella. Un beso