
Entre tus manos confinaste las mías;
nunca hubo prisión más dulce.
Todo el peso de tu deseo
en aquella caricia,
todo el ancho del amor
en la yema de mis dedos.
Luego, aún las manos fundidas,
apartamos de ellas la mirada,
y se encontraron nuestros ojos.
Espejos que jamás necesitaron
la pericia de la palabra.
Todo el peso del deseo
en ese tu contemplarme,
todo el ancho del amor
en mis pupilas.
El mundo detenido.
Interrumpieron los pájaros el vuelo.
Cesó el viento de bambolear ramas.
Hasta el mar enmudeció las caracolas
y decretó silencio a sus olas.
Todo el peso de tu deseo
a mis sentidos suspira.
Todo el ancho del amor,
en mi corazón danza.
Tú y yo,
suspendidos en ese instante recogido,
donde concordaron nuestras almas.
®Trini Reina
28/08/2008
Del Poemario "Azules atardeceres de la memoria"
10/07/2011 09:32. Creado por
Trini Reina #.
Autor: Una mirada...
...y qué sería la vida sin esos momentos palpitando perennemente en la memoria.
Un abrazo, reina.
Fecha: 10/07/2011 15:21.
Autor: Loles
Como en otras veces tu poema remueve mis recuerdo, unas manos fuertes, que dejaban en las mías su perfume.
Besos querida Trini
Fecha: 11/07/2011 00:52.
Autor: Arruillo
Qué verdad es eso de que se detiene el mundo.
Precioso tu poema, Trini, tienes un ángel especial para componer, consigues llegar muy dentro sin menoscabo de la calidad de tu composición.
Felicidades
Un abrazo
Fecha: 11/07/2011 10:16.