
"El pensador" de Auguste Rodin
Los pensamientos vagan, excitando la añoranza por los gastados años o ensanchando aún más la gratitud por lo vivido. Silentes, golpean las sienes, desbordados. Enmarañados unos con otros nos llevan al pasado o atraen al presente y, a menudo, se interrogan, machaconamente, sobre el devenir.
Alguien requiere nuestra atención y nos sentimos liberados del caos de la mente. Entonces los pensamientos se retraen y, como fieras heridas, buscan su cubil, no sin antes, haciéndonos un guiño con ironía, certificarnos su retorno.
©Trini Reina
24/08/200805/09/2011 08:14. Creado por
Trini Reina #.
Autor: kadannek
Esta escultura es una de las que más me gustan y agradan al público en general, siempre se adapta bien a reflexiones de este tipo.
Por más que uno no quiera, llega cierto minuto en que los pensamientos nos agobian, controlan y aturden, pero poco a poco se disipa la inquietud y el desespero. Hay que intentar ponerlos en orden y no ahogarse con ellos.
Fecha: 06/09/2011 19:27.