Tras los muros se eterniza el jardín en su abandono.
Apagadas las luces del insomnio recorres la senda anaranjada que te retorna al vértigo. El viento es la música de fondo que te hostiga. Una diadema de escarcha se precipita sobre los nidos desmantelados. En cada rama se astilla el cadáver de la inocencia. Más allá de la madrugada el otoño de los siglos parece iluminarte.
Feliz 2012, Trini. Que tu poesía siga inundando los rincones ocultos de este medio en el que nos movemos y que los ilumine con tun buen hacer. Un abrazo