Bienvenida
Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.
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31/03/2008
Garras tiene la sombra que le sobrevuela y el pico afilado cual buitre a la espera. Pero más afiladas son las uñas de la esperanza que sus alas le presta para elevarle del suelo y en el sol ubicar su meta.© Trini Reina
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02/02/2008
Tremendo es cuando la mente toma el tren de la prisa, mientras el cuerpo se empeña en quedarse en el andén. O cuando el espíritu ansía alzar el vuelo y el cuerpo, exánime, le niega las alas. ©Trini ReinaEtiquetas: Avenates, Trini_Reina, meditando, cuerpo, espíritu 
16/12/2007
Nos pasamos media vida rezongando contra la rutina que nos acogota a diario y, cuando por un motivo u otro, los cimientos de tu acostumbrada vida se alteran, nos desgañitamos llamándola al orden, antes que ese seísmo en nuestra hasta entonces, aburrida pero serena existencia, nos empuje a un abismo irremediable.“Malos tiempos para la lírica”, dice la canción del grupo Golpes Bajos. Y yo asevero que son pésimas fechas para “mi lírica”, que, además de no hallar el sosiego que le proporciona la rutina para desvestirse y a mí mostrarse en su exuberancia, resulta que al tener mis versos tendencias al desamor, no casan con unos días como éstos tan cercanos a la Navidad, en que todos nos empeñamos en exhibir el amor a boca llena, ya sea éste innato o adquirido para estos festejos; en ocasiones... ¡tan adornados de confetis e hipocresía! Así que, como podréis suponer, añoro retornar a los días de calma en que mis pensamientos y fantasías hallaban terreno propicio para que en mi mente se derramaran rimas y versos. Entre tanto, iré editando avenates como éste que se me ha ocurrido mientras planchaba un camión de ropa. © Trini Reina Etiquetas: Avenates:Trini_Reina, Lírica, rutina, Navidad 
18/07/2007
A veces, sin previo aviso, de repente, un aluvión de bienestar, una riada de gratitud a la vida, me colma el espíritu. Es una sensación tan extraña, tan hondamente jubilosa, que su furia me comprime el pecho, como si fuese un acordeón por una mano invisible acariciado. A la garganta confluye una ola de dicha y muerdo mis labios para no gritar a los cuatro vientos la felicidad que me posee en ese instante esplendoroso, pues el mundo pensaría que, definitivamente, perdí la cordura. De los ojos escapan unas lágrimas, tan de goce que más parece la carcajada muda de los sentidos. Confieso que ese estado es tan íntimo e intenso como efímero. Mas, cuando a mi organismo lo inunda tal oleada, me queda en el cuerpo un regusto a gloria que suaviza mis músculos y nervios, que empapa de energía mis huesos y órganos, que arrulla a mi alma y la serenidad le confiere…©Trini Reina Etiquetas: Avenates, Trini_Reina, Felicidad, Serenidad 
22/03/2007
Esperó y esperó que viniese a tomarle de la mano. Contó hacia atrás las horas y los días que iban desde el juicio a la sentencia y rogó cada minuto para presenciar su venida y así, al tenerle, se aliviase el escalofrío de su pena, porque siempre restó hondura a sus heridas.Pero la espera fue en vano. Pasaron los días y él no acudió a suavizar tan alta desesperanza y cuando, en una mañana color violeta, como el vino amargo, el veredicto fue expuesto a voz alzada, para que su corazón, aterrado, enmudeciera, sola se halló y al abrir los ojos comprendió que nunca más en su vida le tendría. ©Trini Reina Etiquetas: Avenates, Trini_Reina, esperas, juicios, sentencias 
10/09/2006
¡Eh! tú, sosiego ¿Dónde te escondes que no te encuentro? Regresa a mis dominios y, viste a mi alma de ti, que está en cueros. Y a ratos tirita de frío ¿O, lo que trepidan son mis acelerados nervios? ¡Ven! y palia el torbellino, que de norte a sur zarandea mi cuerpo. Has que se afiancen mis latidos y reposen, sedados, mis huesos. Y qué mis manos no tiemblen que se escapa la pluma de mis dedos. Y no consigo poner en letras lo que estoy sintiendo… ©Trini Reina
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25/08/2006
 Lo indica el letrero: “Desasosiego”, el nombre de la calle donde me pierdo. Aquí no habita la calma, sólo el desespero… ¡Anda! Date la vuelta; no traspases el crucero, que allí embozado acecha, un astifino toro negro. Dale un quite, pronuncia un requiebro, conmina a tus zapatos a caminar ligeros. Y sal de esta calleja, que aún estás a tiempo. Toma otro rumbo que te transporte lejos. Hacia aquel horizonte de luz donde se vaticina la serenidad, deslumbrante como fuego. Si no me crees, lanza una mirada de esperanza a aquel cuadro de azulejos, donde con letras azules reza: “bienvenido al cielo”… ©Trini Reina Porque de morar en algún lugar, la serenidad elegiría un rinconcito en el cielo… 
03/07/2006
 Imagen: La familia( Mary Cassat) Desperté, y enseguida me percaté de su presencia. Creo que entre sueños ya escuché su insistente arrullo, y ahora, continuaba musitando versos incoherentes e ideas inconexas en mis oídos. Me bajé de la cama y ella siguió mis pasos. Tomó café conmigo y se confundió con el amargo sabor del brebaje. Me acompaño a tender la colada, interponiéndose en mi conversación con la vecina que lo mismo hacía. Luego, se sentó a mi lado, mientras yo, planchaba la ropa de la semana. Aunque la había echado de menos éstos días atrás, no podía atenderla en esos momentos como ella se merece, y quedamente le supliqué que esperase un poco, que ya daba fin a mis tareas. Que tuviese una pizca de paciencia. Ella, sumisa, asintió. Y ambas nos hicimos solidaria compañía. Yo, dándome prisa en finiquitar mis deberes, y ella, porfiada, pisándome los talones sin cesar en su murmullo. Y en estas llegó Él…El consentido dueño de mis sentidos. El torturante barómetro que domina mis pensamientos y mis vientos. El termómetro por el cual, la temperatura de mi felicidad, se eleva o desciende. El cronómetro que mide mis sombras y mis luces… Entonces, ella, se asustó ante tanta rebeldía en efervescencia. Ante tanta energía soliviantada. Ante ese ente excitable y posesivo que me absorbe, y que a ella la eclipsa… De repente enmudeció, y sin despedirse, mi musa huyó a ocultarse en el rincón más oscuro de mi clarividencia... ©Trini Reina 
21/05/2006
Yo, que tanto alardeo del don de la palabra, hoy no hallo la adecuada para vestir mis silencios. La garganta se niega a emitir vocablos de consuelo para intrusos oídos. Y mis dedos, inhábiles están para trazar la mínima esquela que atenúe duelos ajenos.Hoy, son mis propios sentidos los que claman un reconfortante verbo, una palabra sanadora…Mas, para ellos, no hay signos que exoneren su aflicción. Hoy, la única túnica que cubrirme puede es la del tiempo, que, con presteza, se trague estas horas grises y mudas que me abruman. ©Trini Reina 
27/04/2006
 Riccardo Benvenuti: Capelli al vento
Abracé al viento irascible que, a ráfagas, se enredó en mi cintura. Aspiré su fragancia a indómita libertad. Quise llenar de él mis manos; mas, arisco, huyó y se posó en mi pelo, que se dejó mecer por su locura.
Cubrí mis oídos para no delirar con su suspiro. Cerré mis ojos para que no me hiriera la prisa de su vuelo. Y entonces, sentí en mis labios un turbulento beso que dejó en mi boca sabor a mar. ¿O sólo fue el salado regusto de una lágrima, que, rendida, descendió por mi mejilla, acatando que Eolo, ni tan siquiera por amor, se deja domeñar?...
©Trini Reina

12/04/2006
 ¿Qué es más difícil, subyugar palabras; o musicalizar silencios?... Trini Reina 
26/03/2006
 No quiero falsos abrazos. Aún menos, palmaditas en la espalda; elijo no recibirlos. Tampoco codicio acopiar besos, cual óbolos; por compasión.
No quiero que me reconforten los perdonavidas. Ni persigo que me protejan, del daño, que ellos mismos pudieron causarme.
No quiero seguir componiendo melodías para sordos oídos. Ni pintando arco iris para miradas anodinas. Ni escribiendo poemas para los insensibles a la poesía.
No quiero esperar, vulnerable, a que el maná me caiga del cielo. Quiero salir, briosa, a buscarlo. Darle prisa, apremiarlo, tirar de el. Extraerlo de la mesura. Quitarle el polvo de la indiferencia. Zarandearlo en su impavidez.
No quiero dormir, no me animes a ello. Quiero trepar a esa montaña rusa, que, entre repechos, planicies y declives; entre alturas y depresiones: es la vida.
Quiero coronar escaleras de peldaños espinosos. Vadear profundos ríos. Escalar altozanos. Bucear al abismo, o volar hasta una estrella. Y en ella, erigir mi insignia. Embriagarme, o alcanzar la sobriedad; a mi libre albedrío.
Porque vivir sobre protegido: sin arriesgarse al caminar. Sin enfrentar desafíos. Sin errar destino, o acertar enigmas. Sin reír cuando se es feliz. Sin dejar fluir al llanto cuando nos araña el dolor… Es como coexistir en una cápsula de cristal con el aire viciado. Y eso, no es vivir. Ésa, es la mejor manera de, lentamente, abandonarse al morir.
©Trini Reina

27/12/2005
Segundos, minutos, horas. Noches y días. Semanas, fases lunares, meses… Sin pausa van cayendo en el nostálgico reloj de la ausencia. Nada los detiene. El tiempo, imperturbable, será el encargado de maquillar este duelo, con polvos del olvido.Trini Reina

10/12/2005
Cuando muere el amor, los “te quiero” se quedan huecos, como un viejo hueso despojado de tuétano. Apenas sobrevive el envoltorio de la palabra; cáscara huera de estéril semilla. Y si aún por inercia, la voz la pronuncia, o los oídos, desprevenidos, la captan, el falso sonido desafina como un lamento. Existen palabras que pierden significado en ausencia del sentimiento. Trini Reina
01/11/2005
 Dime, vida ¿Cuántas soledades se pueden cargar sobre los hombros antes de que el alma de angustia se quebrante? T.R 
24/10/2005
 Uno de los estados más tristes del ser humano, internamente hablando, es cuando por impotencia, desaliento, desengaño o agotamiento, se refugia en el pasar hueco de todo. En ese subterráneo negro del pasotismo. Y una vez en ese vacío, a oscuras de mente y de espíritu, se acoraza contra el daño que puedan infligirle y ahí subsiste, supuestamente insensibilizado. Más que un ser humano se asimila a un zombie. Y se torna ciego a los desaires, a la injusticia, al desamor o la humillación… Ya que ni siquiera le quedan fuerzas para lamentarse de sus heridas, e infinitamente menos para luchar por hacer valer sus ideas y razones... Trini Reina. 
05/08/2005
Diana a quién asignadas van todas las flechas. Imperceptibles dardos que al fundirse forman un rejón que vuela directo al costado horadando profundas heridas… Agujeros negros en el alma; tan negros como unas pupilas que lo han visto todo…
Trini Reina
02/07/2005
Soñar es gratuito. No cuesta fortunas fantasear e ilusionarse...Y sí te despeñas y das con tu ilusa cabeza, y todo el grueso de tus quimeras contra el brusco empedrado; nadie lo advertirá, por lo tanto, tampoco se regocijarán con tu desencanto a no ser que tu mismo te eches tierra encima proclamándolo.
Quizá alguien más perspicaz que otros, al ver el celaje que se ha instalado en tu mirada elucubrará sobre el motivo del apagón que arrastras; pero por muy avispado que sea, jamás tendrá la absoluta certeza del porqué en tu semblante se ha difuminado la luz... Sólo tú sabrás que la luminosidad se marchó para asistir al sepelio de tus sueños... Trini Reina
30/06/2005
Qué aires me traerán estos vientos del infierno que sobre mi alma soplan calcinando sus cimientos.
Lluvia de horas muertas. Ramalazos de silencio. La solitud a mi lado danza coronada de negros pétalos.
Cuando me poseyó la sombra; hasta el diablo huyó del averno. ©Trini Reina
20/06/2005
Llovió… Llovió durante muchos días. Llovió y el agua se infiltraba por el cráter del volcán y a través de las fisuras del monte de fuego… La lluvia y la perseverante humedad fueron paso a paso empapando y extinguiendo la lava incandescente…. El vientre de la montaña se tornó helada piedra. Roca volcánica… Gris y estéril. T.R  “Paradójicamente el aguador que posee el agua idónea para calmar tu sed es el más reacio a suministrártela.” T.R
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