Bienvenida
Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.
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05/06/2008
Vaga el alma por los caminos interiores de mi vida, que, gastada, exprime su energía.
Vaga el alma, no exenta de alegría, descubriendo en la madurez paisajes que a los veinte años ni soñaría.
Y aunque el cuerpo amenace ruina, herido por la edad y las sorpresas enlutadas (que nos embisten tras las esquinas), ríe el alma; ríe y vibra, deleitándose en su armónico deambular por los intrínsecos senderos de mi vívida vivida vida.
© Trini Reina Etiquetas: En_Alegrías, Trini_Reina, vívida, vida, viviendo 
30/04/2008
¿ Te acuerdas?
Vencimos a la soledad, adalid de nuestro universo, pintamos de estrellas las paredes y sembramos de pájaros el cielo.
Unidos, derrotamos al invierno, con soles de risas y caricias de fuego. La primavera se adelantó, era diciembre y florecieron los cerezos. La nieve se volvió azahar y nos ciñó con guirnalda de pétalos.
Arrinconamos prejuicios, nos sedujimos sin complejos, resurgimos de mutuas cenizas, conferimos música a los silencios. Y a la par deshojamos la cárdena rosa de los secretos.
Y fuimos corazones afinados, almas emergiendo de un sueño, que acabaron desatándose de las cadenas de ese infierno; donde por separado sobrevivimos hasta aquel suspirado encuentro.
¿Te acuerdas? Venga, volvamos a querernos.
 © Trini ReinaEtiquetas: En_Alegrías.Trini_Reina, cerezos, guirnalda, soles 
24/03/2008
Y fue corpúsculo de luna y rayito de sol; triza de polvo de estrellas y gota de sangre que mana del corazón; tenue copo de nieve en nevada de grado mayor: lágrima en el mar y, de arena, el grano menor; brizna de fragante hierba en pradera de amplitud superior; vestigio de un sueño, regato de ilusión.A fuerza de nimios fragmentos y pinceladas de mayúsculo amor, sólo quiso ser oasis en su vida y árbol de su pasión. Porque, en ocasiones, grandes alardes de efusión empequeñecen al alma y envanecen la razón. Cuando de veras se ama y la ternura enarbola su blasón el detalle que menos conmueve es la ostentación. ©Trini Reina

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08/03/2008
Exhala su fragancia la alborada. Límpido el aire se respira. El sol avanza desgajando nubes y yo, con su beso de luz, me empapo de vida.Cantarina baja la sangre de mis venas. Más jovial aún se revela mi sonrisa. En mi corazón se inhumó la tristeza y mis manos se desperezan, danzarinas. El día canta por primaveras, y el levante rola a toda prisa: castigando rostros con etérea inquina, espoleando airosas palmeras, mordiendo indefensas esquinas. Van mis sandalias tamborileando, flagelando las baldosas coloridas y el musical sonsonete contagia, todo mi ser de dicha. Y en este instante de luz y calma, que semeja gloria bendita, mi alma, plúmbea de euforia, se da por rediviva. © Trini Reina Feliz Día de la mujer. Deseo que halléis y exportéis la plenitud y que veamos el día en que no sea necesario celebrar esta fecha, esa será la mejor señal de que hemos alcanzado lo que nos pertenece. Etiquetas: Alegrías, Trini_Reina, plúmbea, euforia, rediviva 
31/01/2008
Alba y ocaso comparten colores y enmarañan trazos.Ascendentes azules, lilas desmadejados, violetas que hieren y naranjas delicados. Blancos rotos y rosas difuminados. Y, cuando el sol está esplendoroso, generoso y desatado, alboradas y crepúsculos a dúo, alardean de sus gamas de dorados. ©Trini Reina Etiquetas: Pequeñeces, Trini_Reina, albas, ocasos, trazos 
25/12/2007
Desértica la calle donde, a rumbo perdido, vagaban unos pasos. Al trasponer la esquina, tu sombra y la mía toparon.Una templada mirada, el requiebro que escapó de unos labios, entibió la sangre en dos cuerpos, por la costumbre helados. Tú me ofreciste el norte. Yo, el sur puse en tus manos. Como veletas nos confundió el viento de amores. Y, sin alas, la gloria tentamos. Cada amanecer, un vuelo asombroso iniciamos por jardines de delicias y cielos de sueños irisados. Almas extraviadas que, al fin unidas, investidas de pasión, su nido forjaron. © Trini Reina
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03/12/2006
No sé si lo sabes, pero tus brazos son las frazadas que me abrigan en mis noches de invierno. Y tu voz me arrulla, cuando, veleidoso, se esfuma el sueño.No sé si lo sabes, pero son tus besos los que a mi vida insuflan aliento, son tus caricias el acicate que me insta a levantarme cuando mi yo sólo ambiciona quedarse entre las garras de la melancolía malviviendo. No sé si lo sabes, pero actúas en todos mis ensueños. Me contagias de vida, me alzas vuelo. No sé si lo sabes, pero tienes la llave que enciende la luz de mis ojos negros. Y en mi piel se refleja todo el amor que por ti yo siento. No sé si lo sabes, pero mi sonrisa ante ti florece y las lágrimas, a fuerza de ti, pesan menos. No sé si lo sabes, pero de mi corazón eres el dueño. Por eso, ahora te lo grito y esparzo mis palabras al viento, así lo allegue a tus oídos, con donosura, el eco. No sé si lo sabes, pero hace siglos que te estoy queriendo. © Trini Reina Etiquetas: Poemas, Trini_Reina, amor, en_alegrías 
18/11/2006
Al mar, al sol, a las estrellas, a las montañas... A una flor que abre, a una mariposa extraviada. A las aves que a gran altura vuelan, emigrando a tierras más cálidas. Al canto alegre del gallo, que me saluda cada alborada.Al río que fluye, al valle que marca, a la frescura indomable de una cascada. A aquella nube oscura, ahíta de agua, a la lluvia serena, que me besa la cara; al viento de levante, que mi pelo solivianta. A la luna que me inspira hasta arrancarme las lágrimas. A la sonrisa genuina de un niño, a un anciano de bondadosa mirada. A un enfermo que aún fuerzas posee para emitir una risa clara. Al aire que respiro, al corazón que la vida me guarda. A la música de las fuentes, al rasgueo de de una guitarra, que como un lamento resuena y me llena de nostalgia. A una campana que dobla, o repica en la mañana. A una Dolorosa, que los ojos al cielo alza, a un Crucificado, que, herido en su costado, sangra. A esa fuerza impalpable que habita dentro de mi alma. A mis padres que conmigo sufren, a mi abuela que tiempo ha me falta. A mis hijos, por los que daría la vida, a mi compañero, ese cómplice que me ensalza. Es mi deseo tan alto, que para enunciarlo no tengo palabras, así que, a todas las cosas que la naturaleza me regala y también a otras, por la mano del hombre creadas, una plegaria muda rezo, cargada de fe y esperanza.
©Trini Reina
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06/10/2006
 Autor de la pintura:Vicent Van Gogh Arroyos de miel, confluyen en el mar de tus palabras. Y tu voz, al pronunciarlas; es satén que viste mi piel de tersura y nácar. Ya, todos mis sentidos se deleitan, convencidos, de que tus promesas, como dulces olas arriban sin demora a las orillas de mi alma que, en la espera, derrocha calma, barruntando un goce, que el cuerpo, ya de fuego enardecido; presiente. Y estos lazos, que de un río de miel provienen, quedarán, al menos entre las sienes, -ya que el corazón es tornadizo- enlazados para siempre… ©Trini Reina
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30/08/2006
 Si yo tuviese alas, volaría con ellas al viento desplegadas.Y me acercaría a la luna, para mimar su oronda cara. Y contaría las aristas de una estrella, y las estrellas de una galaxia. Si yo tuviese alas, subiría a un arco iris, y fragmentaría sus colores, y con cada tono, me haría una guirnalda, y con ella, a tu cintura, haría un lazo que a mi te enredara. Y tiraría de ti, hasta que tu resuello estimulase a mi alma, y así de cerca, adivinaría el amor que escondes, en cada matiz de tu mirada, que ya va siendo hora, bien mío, que tú y yo exhibamos nuestras armas. ¡Ay si yo tuviese alas, mi amor! Hasta tu cielo planeara. Y allí, sobre una nube, erigiría mi hogar, para celar de cerca tu casa, y así no perderme detalle, ni de la música de tu risa, ni del donaire de tu estampa. ©Trini Reina Etiquetas: Alegrías, Trini_Reina, alas, amor 
19/08/2006
 Autora de la pintura: Isa Pinceles Desterrada la angustia, desde mi alma emerge un ramo de esperanzadoras flores, que bien recibo, y ubico en los jarrones resquebrajados de mis estancias.Y son las cenizas, de mis ardidas penas, el abono que las fertiliza, y las rezagadas gotas de dolor y sal, que de mis ojos surgen, el agua que las rocía. Y entonces, mis ojos ya enjugados, recobran su antigua refulgencia, y semejan dos límpidos lagos que, pasaron de ser discípulos de las lóbregas lágrimas, a vehementes espejos, de las sonrisas más radiantes. © Trini Reina Etiquetas: EnAlegrias, Trini_Reina, Esperanzas 
14/06/2006
Lóbrega comparece la madrugada. Avanza huérfana de estrellas. Abrupto y oscuro el sendero, que al páramo de los sueños lleva.Concédeme cielo un lucero, que de este negror me proteja. Con su luz salvaré precipicios y eludiré traiciones y piedras. Mariposea por las calles la brisa, trasminando a lavanda y hierbabuena. Y enlazada por la cintura, para que no huya, al alba ostenta. El día, bostezando asoma, remiso a ceder a la noche su estela. Al amparo de su oculta cara, los sueños, en pos de la luna vuelan. El sol, enardeciendo la mañana, de azules y fuego la bosqueja. El poniente con denuedo rola, y baila un tango con las veletas. Se despereza el crepúsculo, y al astro rey corea, una nana lenta. Y éste, ronronea, y tiñe el cielo, de violetas, naranjas y sepias. La luna, conmovida por tamaño esplendor, se regocija, allá en su ventana quieta. Y conmina a las estrellas a emprender otro rondo, azuzando ensueños y quimeras. Y así, gira y gira, sin pausa ni clemencia. La rueda de las noches y los días. El carrusel de los ocasos y las alboradas nuevas. ©Trini Reina 
09/06/2006
-I- Tanta alegría, al tenerte siento, que de azules se visten todos mis cielos.-II- Una rosa me dice, perdiendo pétalos, que tú no me quieres mas, no la creo. -III- El sol y la luna, diez estrellas, y un lucero, sigilosos testigos del amor que te profeso. -IV- Para tus caprichos, a los que jamás puse freno, al mar hurto una ola, y a tu voluntad la entrego. -V- Tus brunas pupilas, argentinos espejos, donde el desamor, revelarme quiere, tu desafecto. -VI- Para dolerme, tus ojos, carecen de argumentos, pues ya me griten o atesoren silencios yo, con donosura los esquivo y me vuelvo ciego. -VII- Y si, ya vencido, me conquista el desencuentro, para que no desentonen, tan intensos azules, en el sepelio de mis sueños, a garabatos pintaré, un centenar de nubes enlutando al firmamento. ©Trini Reina

05/05/2006
 En el fondo del mar descansaba un áncora, rodeada de caracolas de nácar y atolones de coral. Allí quedó abandonada hace un tiempo inmemorial. Un día, sin previo aviso, un buzo la fue a buscar. Y la sencilla ancla, de riguroso metal, susurrando, al explorador dijo, contigo no quiero marchar. Pues en la urna de un inanimado museo, me resisto a reposar. Prefiero eternizarme aquí y ver los siglos pasar. En este lecho de arena, las mareas me han de besar. Quiero que me arrullen las olas y me envuelvan de espuma y sal. Y que los habitantes marinos, desde las simples holoturias hasta los vanidosos caballitos de mar, cuando de noche se exhiba la luna, conmigo vengan a jugar.
©Trini Reina Fotografía cedida por: J. L. Torres (Holoturia)

04/04/2006
 Quiero decirte, que yo, invisible, habitaré en tus pasadizos. Y callada, para ti seré, como esa estrella de refulgencia blanca que ilumina las sombras de la madrugada. Quiero decirte, que cuentes conmigo. Cuando el sol de tus mañanas amanezca oscurecido. Cuando la noche te alcance y enseñoree tus sentidos. Cuando la húmeda soledad haga surcos en tus huesos, y, sin misericordia, devaste tus dominios. Quiero decirte, que cuentes conmigo. Cuando desde el alma hasta la piel te sientas de desaliento herido. Cuando los peldaños de tu íntima escalera, se tornen infinitos. Cuando el insomnio arrastre tus sueños y el cansancio entolde tu brío. Quiero decirte, que cuentes conmigo. Cuando el aire en tu pecho se duela reprimido. Y en tu garganta, el silencio encarame su nido. Quiero decirte, que cuentes conmigo. Cuando adivines que el viento dejó se soplar tus velas, y te encuentres varado, en el centro del camino. Pues, no cabe vuelta atrás y seguir marchando es un arma de dos filos. Quiero decirte, que cuentes conmigo. Cuando deambules por ese desierto carente de oasis en que a veces se convierte la vida. Y sientas tus pies hundirse en la arena de la indolencia. Mientras la responsabilidad, mata de sed tus quimeras. Quiero decirte, que cuentes conmigo. En solitud, o en compañía. Que yo seré la luna que a tu alrededor gira. Que yo iré al mar, a ése que tanto admiras, y te traeré una ola, y una caracola colmada de melodías que te hagan recobrar el ritmo, el paciente paso, la paz, el sosiego, el refugio que perdiste, y que tanto ansías. Quiero decirte, que cuentes conmigo. Para ti aromaré mis estancias de lirios. Y en ellas, para ti, erigiré un pedacito de paraíso. Donde vengas a respirar, liberto, de todos los compromisos que maculan hoy tu vida; en la que yo, invisible habito. ©Trini Reina 
15/03/2006
 Me miraste. Te miré. Y con un revuelo de pestañas, a tu corazón lancé mi red.
Me sonreíste. Con creces, la sonrisa te devolví. Y mis labios, atrevidos, musitaron; quisiera ser para ti.
Y tú, de amor ungido, en un arrebato, casi rozando el delirio, declaraste; por tu amor, hasta la luna te persigo.
Reflejándose, en el espejo de mi cuerpo, todo tu cuerpo, se tiñe de brillos. La pasión, a dos, saciada. El deseo, a la par; sometido.
Tú acaricias mi pelo, por el acto del amor, humedecido. Y yo, enredada en tus pupilas ambarinas, adorándote; te miro, te beso…te miro. ©Trini Reina

17/02/2006
 Desde un mar de grises, emerge mi sonrisa. Aparece coronada de espuma, sentada en una ola. Y poderosa arriba a la playa de mi boca. Desde un atormentado cielo, escapa una miríada de estrellas. Cabalgando, a horcajadas vienen, a lomos de la estela de un cometa. Y descienden hasta mis ojos, y en mis pupilas se asientan. Desde un corazón desahuciado, emana un hilo de sangre que pulsa viva y, se niega a resignarse. Y con su arenga, restituye latidos de esperanzas; en ventrículos izquierdos y aurículas derechas. Desde un nublado firmamento, el arco iris una acuarela me regala, y a mi espíritu saqueado tiñe, de verdes, rojos y violetas. Azules, amarillos y naranjas. Y así, en mi fachada, se rehabilita la dicha; trocando la diáfana alegría de hoy, por la angustia que ayer la deslustraba. ©Trini Reina 
13/02/2006
 Felicidades a todos los que están, de alguien o de algo, enamorados. Del prójimo, del compañero, del amante, del amigo, de la naturaleza, de su animal de compañía, de si mismo, de las cosas bellas, del amor… Con mis mejores augurios para todos; de corazón les deseo... Parabienes: para los que su amor exhiben sin cortapisas. Esperanzas: para los que aman en secreto. Valor: para los tímidos Mesura: para los de amor, enloquecidos. Congratulaciones: para los que todo saben del amor. Sabiduría: para los que de el todo desconocen. Fe: para los que dejaron de creer en el. Certidumbre; para los que gozándolo, aún dudan. Venturas: para los que transitan en el apogeo del amor. Calma: a los vehementes. Fuego: a los desapasionados. Paciencia: a los que creen que nunca les tocará. Romanticismo: a los escépticos. Consolación: a los desenamorados. Ilusiones: a los desencantados. Fantasías: a los acostumbrados. Confianza: a los celosos. Implicación: a los flemáticos. Enhorabuena: a los que en la ternura se afianzaron. Ánimos: a los que lo perdieron Suerte: a los que lo encontraron Arrojo: a los que no se resignan a vivir sin el. Fuerza: a los que luchan por alcanzar la paz del olvido... Así como ensalzo gracias: a los que cada día lo confieren sin pedir nada a cambio. Regalando sonrisas a quién dejó de sonreír. Dando besos a quién ya no recordaba a qué saben los besos. Brindando caricias a los que necesitan un consuelo. Abrazando a los que el poder de un abrazo olvidaron. Regalando palabras a los que trajinan constantemente con el silencio. Concediendo atención a los desatendidos. Manifestando apoyo a los desfavorecidos... Porque el amor no sólo es un día al año, el amor no es un querubín lanzando flechas; ensartando rojos y lánguidos corazones. El amor es la médula de la vida y la vida no se entiende sin amor. ¡Feliz Día de los enamorados!
Trini Reina 
31/01/2006
 No ambiciono ser estrella, cometa, ni lucero. Tampoco, luna o planeta. Acaso, etérea luz de una fugaz estela. Que tu vida ilumine, con calidez discreta. No pretendo ser árbol; ni rama tan siquiera. Quizá, verde hoja que con donosura cae desde la copa hasta la hierba. Legándole su esencia al suelo, como yo, te ofrendo la verdad de mis promesas. Nunca quise ser rosal, ni roja rosa de corola enhiesta. Acaso, pétalo solitario, que su perfume te entrega. No codicio ser mar, ni ola, espuma o marea. Tal vez, sinuosa duna, que ornamente tu playa desierta. No anhelo ser río, afluente o torrentera. Solo, fuente de dulce agua, para que tu sed se desvanezca. No espero ser, tu único sueño, ni tu mayor fantasía, de ningún modo, tu más alta quimera. Tan solo deseo ser, tu inquebrantable ilusión, desde hoy; hasta el día que me muera. ©Trini Reina

08/12/2005
 Sólo pretendo ser línea de espuma en tu mar. La mínima partícula que se desliza en tu cielo. Una gota en el agua de tus fuentes. O un minuto al día en tus pensamientos.La cinta de tu libro. Una página venturosa en tu cuento. En tus otoños, una hoja seca, y una nube en tus inviernos. La “jota” de tu risa. Poesía que adule tus sentimientos. El secante de tus tristezas y la panacea en tus tormentos. El remite en tus cartas. El prefijo de tu teléfono y, si eso te sabe a mucho, la arroba de tu correo. La saeta en tu reloj o el botón de tu chaleco.
¿Ves mi amor que poco pido? Y tú que te guardas quedo, no envías señales que agiten las frecuencias de mis silencios. Ni de humo, ni de Morse; ni de telégrafo. ¡Qué soso eres bien mío! ¡Qué flojera abona tus huesos! Si no te pido que corones en globo, la luna; ni que recorras en patinete el universo. Sólo deseo una mirada furtiva, que hasta mí se descuelgue, desde tus ojos negros. Y un beso de tu boca y una sonrisa que espante mis miedos. Una caricia de tus manos y el roce en mi cara de uno de tus dedos. Una palabra de cariño y un jazmín para mi pelo. No deseo que me pesques una ola. Ni que me bajes un lucero. Sólo que cruces la acera, que yo, a tu altura te espero, con el corazón en vilo y el alma en suspenso. No dirás que soy ambiciosa, no dirás que de egoísmo muero. ¿No ves qué poco pido? ¿Por qué me esquivas entonces, moreno? Si tan sólo pretendo ser, en tu bolsillo, un sueño. ¡Y mira si tengo arte! ¡Mira con qué arte te quiero! Que si a sabiendas de todo, aún me guardas recelo, la libertad te otorgo, para que con ella engalanes el ala de tu sombrero. ©Trini Reina

06/12/2005
Se duerme mi niña, mi niña guapa, al rumrum que la mece su cuna blanca. Sus alegres ojos, se van cerrando, a medida que el sueño le va llegando. Duerme mi niña, a la nana, nana. Duérmete mi niña entre sábanas albas. Duérmete mi niña, duerme mi cielo, que las estrellas de plata celan tu sueño, mientras la luna, con el sol, confunde tu pelo. Y tu fragancia de chiquilla tierna de envidia ensombrece las azucenas. Duerme mi niña, duérmete Ana, que velar tu sueño es una gozada, que mi corazón abre, y de paz lo empapa. Y en mi pecho la ternura su luz derrama. Duérmete mi niña a la nana, nana que, con su amor tu tía te canta. Duérmete mi cielo, corazón mío, que con mi amor te quito el frío. Se duerme mi niña, mi niña Ana, al rumrum que la mece su cuna blanca... Trini Reina

30/11/2005
 Te quiero. Porque me sale del alma, y quiero. Porque eres el dueño de mi risa, quién enjuga mi llanto y sofoca mis miedos. Ese que sana mis heridas y me conforta si tropiezo. La fuerza de mi dicha, el alazán de mi sangre y el promotor de mis sueños. La clave de mi paz y el artífice de mis celos. Eres el segmento de mi vida que bosqueja mis deseos. La quimera que me empuja a subir cualquier repecho. Serenidad que procuras, a mi turbación, sosiego. La respuesta a mis dudas, el interrogante de mis misterios. Música que besa mis sentidos; sinfonía que me alza al cielo. La onda de mi voz, el intérprete de mis silencios. Eres tú, vida y pasión. Epístola de amor; la fe y el credo. Hacía tu luz camino, aunque me abrase en el averno. Pues contigo vibro, y sin ti, desfallezco. ©Trini Reina

27/07/2005
Dedicado a mi profesor de literatura, acentuaciones y ortografía.Infinitas gracias por enseñarme...Traía puesto el traje de luces. Torero llegaba mi buen amigo. Con ganas de banderillear mis egos en ínfulas; tan sólo por diversión y capricho.
Yo que no las tengo todas conmigo, en infinidad de ocasiones oyéndolo, tanteo terminar con mis escritos; porque, si son bodrios como entre risas dice; no es justo abusar de los lectores sufridos.
Le gusta entretejer pullas y sarcasmos que en mis mejores momentos suenan divertidos; pero mi espíritu de hoy ni estaba para bromas, ni vestía de festivos.
Sobrellevo sus chanzas y alocuciones pues, de alguna manera afinan mis sentidos; él me adoctrina en literaturas y yo, lo confundo con mis jeroglíficos.
En el fondo le tengo aprecio y no sólo por sus sabios consejillos, sino porque es un hombre cabal -aunque algo presumido- Y puesto que derrocho buen talante y un humor negro y fino de corazón siempre perdono a mi singular amigo…
11/07/2005
Callé mi voz a verbos de amores y le adjudiqué la indiferencia. El arco iris perdió sus colores, y se extinguieron las estrellas.
La promesa se tornó dolores, el alma se engalanó de tristeza. Enmudecidos los ruiseñores; se esfumaron las primaveras.
Pasiones susurradas en signos, devoción perfilada en letras. Mis poemas, torrentes de cariño. Silencio herido mis querencias.
El orgullo son las flores que el jardín del decoro muestra. Por eso mis versos de amores Mi corazón…al papel entrega.
©Trini Reina 
07/06/2005
Sin corolas como base, ni pistilos de polen amargo, un millar de pétalos libres; florecen en el pecho. Aterciopelados sanadores de heridas.
Al alba de estos asombrosos instantes, el corazón agota su hueco. Luego, apaciguado, regresa a su ser. Reconfortado... Dosis doble de oxígeno se afanan por inhalar los pulmones.
No existe el ruido, todo es sinfonía. Notas musicales besan los sentidos. La dicha eclosiona en la mente. Risueñas sensaciones acarician el alma.
Nada importa que Selene asome hoy menguante. La luz interior se ha multiplicado. Al relente, allá en el cielo, se divisa mayor número de estrellas. ¿O son los ojos, que rebosan chirivitas?...
De tarde en tarde la vida se viste de rosa y desfila para nosotros en su alta pasarela, cosquilleándonos con su sonrisa perfilada de carmines.
La felicidad perpetúa es una quimera. La realidad, son estas gotas de rocío con las que de vez en cuando, a capricho, la dicha nos empapa. ©Trini Reina
19/05/2005
Hubo un tiempo… Perpetuo, acostumbrado, tatuado e idéntico en todos los siempre de la vida. Neutro e incoloro. Las noches calcadas; los días, invariables. Sempiternamente. Por norma. Acaso… alguna tormenta serena y benigna.
Hasta que un filo, envenenado, se ocupó de cercenarlo. Seísmos…
Luego… llegó un espacio hueco. Silencios y sombras. Lunas siempre menguantes. Ácidos crepúsculos. Negror de auroras. Vientos rolando…
Tras el tránsito, la luz se hizo dueña del paisaje. Sin mediocridades, rediviva y palpitante. Permutando a capricho el cariz del destino. Vivificando el hálito de la existencia.
Risueña estación de aires purificados.
©Trini Reina 
13/04/2005
 Se derramó la paleta de los grises impregnando de plomo el firmamento. El aire llegaba cargado, tan denso como el acero. No era frío el ambiente, la primavera, ya nacida, dormitaba en sus aposentos mas; en las caras desnudas la brisa húmeda, depositaba sus besos. Entre las ramas de los árboles mitad verdes, mitad resecos, una sombra con alas divisé sin creérmelo. Agucé más la mirada, paré los pies en seco, una cigüeña volaba por desacostumbrado cielo. Sólo fue un instante luego, tras las nubes, se ocultó el ensueño. Quizás erraba perdida, o tal vez, lo intentó de nuevo, volver a formar su nido; en las urbanizadas torres del pueblo. Fue una visión hermosa. Una estampa de otro tiempo cuando las cigüeñas anidaban en los campos olivareros. El pueblo se hizo ciudad. Los olivos se perdieron. Las sabias aves en parajes más libres; sus nidos erigieron. ©Trini Reina
28/03/2005
 Una rama de mí, tan mía y tan distinta… Distintas en pensamientos, contrarias y fundidas. El sol cuando sonríe, la luna si está compungida. Estrellitas en sus ojos cuando la felicidad la mira. El tiempo voló desde aquella amanecida, en que llorando con toda la boca apareció de repente en mi vida; trayéndome desconocidas sensaciones y miedos a no saber dirigirla. Que bonita eres mi niña, entre el sopor le dije, al amanecer el día, mientras en la cunita arropada, tan poquita cosa dormía. Una rosa de terciopelo cálida y rebosante de vida. Entre mi hija y yo, hilos invisibles férreas redes entretejían. Hoy cumple veinticinco años, parece que fue ayer cuando inestable, sus primeros pasos corría, cuando le salió su primer diente y las primeras palabras balbucía. Mamá, mamá, mamá continuamente su vocecilla repetía… Han pasado veinticinco años, con qué rapidez nos sobrepasa la vida. Te quiero. Feliz cumpeaños, mi niña
25/02/2005
 Poseída fui por una quimera. Fecundadora de inquietudes en mis sentidos. Flamante latido en el pecho, calor de mayo desterrando mi frío. Con fantásticas visiones brillaban, doblemente verdes mis glaucos ojos. Sobre mi pelo el firmamento, de añiles pintaba mil tonos. Carmines y rubores el semblante, rojez que la viva sangre rebosaba. Todo lucía de colores, acuarelas en mi alma… La luna me brindó gotas de embrujo. El sol, dos rayos de fuego. Las alas de mis manos volando, en papel ilustraron mis sueños. Y el aire fue más límpido, las lágrimas herían menos. Coronado de flores, mi reflejo en el espejo. 
23/02/2005
 Tocó la puerta y él abrió como siempre sucedía. Sin importar que la ausencia fuese de horas o llevase quemando mil días. Ella cruzó el umbral y por ensalmo se prendieron las estrellas. Completa la estancia refulgió con amarillos de luna llena. Y volvieron a ser la tierra donde apoyar el peso de los días. El solaz para el dolor tatuado entre las sienes y el alma. Sin velas ni agua navegaron por ambos cuerpos a la deriva; pulsando con las manos cada marca y cada arista. Deshelando soledades, sembrando latidos de vida. Hacía un cielo de doble añil despegaron, con la piel y los sentidos fundidos. Obviando a la conciencia y su molesto ruido; desprendidos de los grilletes que los encadenaban al camino umbrío. Ya habría lugar para los adioses. Para retornar a la espera inquieta. Aguardando con el corazón al aire, que volviese a sonar la puerta. 
12/01/2005
 Deambula rumiando su carga, con presagios de temor. Imagina que en una ráfaga de álgida nieve retornará galopando el yermo desamor. ¡Ay esa cabecita loca! deja ya de elucubrar, mientras tu alma retoce feliz, acepta el don que se te da. Y si fenece la pasión, en marmórea cripta sepúltala; comienza una nueva epopeya con la ilusión subyugando, al qué será. Porque de nada vale lamentarse por lo que nunca sucedió o jamás acaecerá; falacia es que el tren ante tu puerta solamente una vez se aviene a pasar. Con una brizna de ventura y el corazón dispuesto a entregar, ante tu mirada, mil veces tremolando cruzará. Sólo has de ser osado y saberlo montar Así que cuando te rebosen los sueños, ponle a la mente un bozal, que en esta vida cuando una cruzada de finales adolece; tras la esquina, otra, gestándose está. 12/01/2005 19:18. #. No hay comentarios. Comentar. 
10/01/2005
 Entre la mente y la piel habita un espectro atrincherado. Mientras una lo desdeña, la otra, osada, lo reclama a su lado, es el potente deseo que, tras su roja capa, palpita embozado. En férrea batalla combaten el voluptuoso cuerpo y la lógica mesurada. Mas es una lucha sin ton ni son, pues ya se ha decidido el emancipado corazón. Ha optado por obviar, a la timorata razón y otorgar plenitud de poderes a la caprichosa pasión; en nombre de ella, colgado de un hilo, se balancea el amor. El seno en su deleite ya la cabeza extravió y el alma dichosa, acata la resolución. 
13/12/2004
 Noche en la blanca cornisa, la ciudad, se divisa iluminada; garbosa bailaora, retozando descalza. De luces vestida, festiva engalanada. Centelleando el río, sierpe de plata, la luna, acicalándose, reflejada en el agua se perfila los labios con carmín de naranjas. Al fondo, una Ninfa, de arabescos labrada, dorada reluce, con encajes de gala. El más afamado minarete que los árabes nos legaran. Desde la lejanía, se contonea la “Giralda”; orgullosa veleta, de misterios embrujada. Tras ella, sus primas lejanas, las gemelas agujas, de plaza de España, hija de Aníbal González; de marmóreas columnas, y azulejos diseñada. Perfumada de jazmín y azahares, Sevilla nocturna, desde el Aljarafe celada Si con sol tiene un color especial de noche, esplendorosa se derrama; ¡Y que decir del duende! que la habita de madrugada. 
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