Bienvenida
Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.
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02/05/2007
Sin medias tintas Podía haber guardado las cuartillas en un cajón con leve olor a naftalina, para más adelante, con el corazón enternecido y el alma serenada, retomar la trama. U optar por anular algunos capítulos enrevesados con cuadriforme goma, aromatizada de fresas. Mas no, no era hombre de medias tintas y coligió que aquella historia tiempo ha se le había atravesado, así que, entre sus enormes y curtidas manos, estrujó el guión y sin esmeros ni pesar lo lanzó a la fuliginosa papelera…Y allí, despreciada quedó, la que de haber perseverado, hubiese sido la obra cumbre de su vida. ©Trini Reina Etiquetas: Microcuento, Trini_Reina, historias, cuartillas, novelas, sueños 
09/11/2006
Microcuento X Era un ser tan colosalmente anodino que hasta las pulgas lo miraban por encima del hombro. © Trini reina
29/10/2006
Microcuento - IX- Le habían engañado tantas veces que una vez que alguien le ofrendó la verdad no supo distinguirla y acabó por inhumarla en la misma fosa donde siempre dio sepultura a sus desencantos.©Trini Reina Etiquetas: Microcuento, Trini_Reina, verdad, desencanto 
20/07/2006
La sortija Una mujer común, mientras paseaba, encontró una sortija.Se inclinó, la tomó entre sus dedos y la observó de cerca; deduciendo que tan sólo se trataba de una baratija, ya que el anillo carecía de brillo. Con un ademán de menosprecio, la arrojó tras de si y continuó su marcha…
No supo percatarse, de que la ausencia de fulgor en la joya, era debida al polvo acumulado en tan largo periodo de abandono, y que una breve caricia entre sus manos, habría devuelto a la sortija todo su esplendor y belleza.
Por eso, en castigo por su memez, tan superficial señora, perpetuamente será indigna de poseer la más microscópica de las alhajas… © Trini Reina 
28/06/2006
Microcuento - VIII - Aquella fría noche, ésa aciaga noche: la del terrible impacto… Se dolió su cúspide. Se estremeció de norte a sur su médula. Se resintieron sus raíces. Mas, nadie reparó en su dolor ¿Quién derrocharía piedad con una roca? Aquella noche, silenciosa y gélida, fue el punto que marcó el comienzo de su lenta muerte.©Trini Reina Imagen gentileza de: Rafael

25/05/2006
Microcuento VII Apenas fue una ráfaga. Una ola de bienestar que, con vehemencia, rompió en la playa del alma revistiéndola de gozo. Ella dijo ¿Es esto la tan renombrada felicidad? Mas la ola, tan presurosamente como arribó fue absorbida por la arena del recelo. Y Ella, aún apabullada, encumbró a la duda. ©Trini Reina

26/04/2006
Microcuento- VI El juez de la vida dictó sentencia. Y castigó al indiferente con una condena que no tolera: la indiferencia. ©Trini Reina 
07/04/2006
Clamores Qué hago yo, a mi edad, todavía en este mundo. Sólo deseo morirme. Se lamentaba gemebunda. Pero cuando la muerte aparecía reclamándola, jamás la hallaba en casa… © Trini Reina 
28/03/2006
Briznas Aquél fuego era tan vivaz y potente, que, sólo con una brizna de hierba seca al día exigía ser alimentado, para así perdurar por los siglos de los siglos. Sin embargo, la desidia de su presuntuoso mantenedor, lo fue dejando apagar imperdonablemente… ©Trini Reina

19/03/2006
La actriz Era una actriz tan extraordinariamente buena que, cuando por exigencias del guión, había de llorar en una escena, su rostro se desencajaba. Los pómulos se encendían. Se ensanchaba y moqueaba la nariz. Los ojos enrojecían y se hinchaban los párpados… Al igual que le sucede a todas las mujeres comunes, cuando lloran de verdad. © Trini Reina 
07/03/2006
Microcuento-V Hay personas que piensan que los demás: el vecino, el hermano, el conocido y el desconocido; el presente y el ausente. Todos, son más felices que ella. La felicidad acude a su casa. La busca, se muestra, le grita, la sobrevuela; incluso le hace muecas. Mas ella, permanentemente ofuscada, encorajinada por la felicidad ajena, no ve, como la suya propia cansada de ser ignorada, se da la vuelta…
©Trini Reina

22/02/2006
Corazón de canela En décimas de segundo, perdió la ilusión ¿O es que ésta se había evaporado tiempo ha, y ella, obcecada en aquel loco amor no llegó a percibirlo? Resulta inverosímil, que algo tan valioso, tan apreciado como la ilusión; se desvanezca repentinamente, en lo que subsiste un parpadeo pues, ese fue el tiempo, que empleó su corazón en quebrarse. Más que órgano, en ese ínterin, semejó un barquillo de canela, entre las ávidas fauces de un famélico adolescente. ©Trini Reina

13/01/2006
Privilegiados Hay privilegiados que para obtener el paraíso, sólo necesitan el pequeño sacrificio que supone recitar una oración. Aunque sea falseada. Aunque cada palabra empleada en ella destile hipocresía. Sólo una oración, y la gloria en sus manos. Pero ni siquiera eso están dispuestos a ceder de si mismos, y desaprovechan la ocasión, prácticamente gratuita, de alcanzar el Nirvana.Trini Reina

29/12/2005
Advientos y Epifanías Durante el resto del año era un hombre normal. Con los vicios y virtudes propios de un humano. Pero llegado Adviento y hasta que se perdía en lontananza la estela del camello de Baltasar, se transfiguraba en un ser gazmoño y pío al que no excitaba la menor tentación, a excepción, eso sí, atiborrarse a mazapanes. Trini Reina

16/12/2005
Carta a Melchor Pidió a Melchor una compañera que lo amase con locura, bebiese de su mano, caminase tras sus pasos, obedeciera y dependiera de él incondicionalmente. Y Melchor, dadivoso, dejó ante su chimenea un caniche adiestrado. Trini Reina Este Microcuento es mi aportación a CALIBRE 33 de Navidad en El cuentista 
25/11/2005
Microcuento II
16/11/2005
Rémoras Érase una vez un pacifico tiburón que tenía dos rémoras a sus expensas. Una era mayor y sufría de agotamiento crónico, así que al escualo poco alivio prestaba, obligando a éste, por bondad, a sobrellevar sobre su aleta derecha tal lastre. En la membrana izquierda residía la otra. Ésta era joven y asaz egoísta y exigía más beneficios de los que originaba. Las dos a su manera mermaban la vitalidad del tiburón que, cansado de tanta desfachatez, sacudió las extremidades, abrió sus fauces y se tragó a las vividoras.Trini Reina 
13/11/2005
Cazador de estrellas Cazaba estrellas para dotar de luz ajenos caminos y no se percató que, mientras tanto, la oscuridad clavaba garfios en su alma. Un día, ahíto de desesperanza ante el materialismo que lo circundaba, decidió enlazar un lucero simplemente para su provecho; mas, en el firmamento, ya... ninguno quedaba.©Trini Reina

06/11/2005
Una rosa es una rosa Floreció adelantada: exuberante y vanidosa. La vida le dio un beso de savia y ella se juzgó la rosa más admirable. Altanera, exhibía sus pétalos desarrollados y lustrosos; menospreciando a sus empequeñecidas hermanas. Cuando el viento al rolar, al trote cruzó el jardín, colisionó con la flor más llamativa que en éste habitaba. Y despiadado la despojó de su bizarra corola. Dejando a la presumida rosa marchita y desnuda con los pistilos al aire… Trini Reina 
16/10/2005
El vigía El vigilante reposaba en su poltrona. Sus enormes pies apoyados en el panel de mandos. La triangular cabeza el en respaldo. Semicerrados los oblicuos ojos. En éstas, un sonido atronador se oyó rompiendo el hondo silencio y una riada de luz acabó de despabilar al extraño guardián. - Ya están otra vez estos terrícolas fastidiando el universo con fuegos de artificio - se dijo. Y poniendo en marcha su nave abandonó por esa noche su zona de vigilancia…
Trini Reina
07/10/2005
Insomnio Lo buscó por las cuatro esquinas de la alcoba, entre las lágrimas cristalinas de la araña, los pliegues de la colcha y en las plumas de la almohada. Lo llamó en un susurro y, percibiendo que la suavidad no lo atraía, a gritos lo reclamó el cuerpo desmadejado. Mas el sueño, rebelde, se negó a comparecer. Ya de madrugada, colmada de desesperación, abrió los ojos de par en par y se dejó poseer por los garfios del insomnio. Trini Reina.
07/10/2005 07:19. #. No hay comentarios. Comentar.  Decepción De repente, no sé bien desde dónde, aparecieron unas enormes tijeras, metal negro, aguzado corte. Y, como una voraz mandíbula, de un certero tajo seccionó el lazo de seda que envolvía las ilusiones, desintegrándolas. Y allí se quedó. Abatida, la piel deslucida, sin brillo, sumergida en el lóbrego país donde vagan las almas que carecen de ensueños. Trini Reina 07/10/2005 07:20. #. No hay comentarios. Comentar. 
05/12/2004
Efigie de cera A Narciso nadie le concedió vela en ese entierro. Mas él, dotado de gracia allá por donde dicen la tienen las avispas, para hacerse notar, o por hacer aún más ostensible su irrisoria egolatría, se atribuyó el derecho de tomar parte en el; atrapando entre sus manos al más orondo de los cirios. Y este, ante el tufo a vanidad que Narciso desprendía, se derritió instantáneamente, recubriéndole el cuerpo íntegramente de cera; incluyendo su insufrible bocaza… Afortunadamente "algo" tuvo clemencia de los simples mortales evitándonos así tener que sufrir tan desmedida ración de verbal engreimiento. Trini Reina 
08/10/2004
Bobería Había una vez un hombre que decidió ser tonto y todo su afán desde entonces fue idear la mejor manera de hacer tonterías. Y es que la mayoría de las veces el tonto no nace; se hace. Trini Reina 
06/10/2004
Voyeur Como un vampiro en busca de sangre fresca, él recorría las calles en noches parcas de luna. Sediento.Mas, en lugar de morder y succionar la yugular de su victima para alimentarse, clavaba sus lascivos ojos en los cuerpos semidesnudos que, surcando el séptimo sueño, reposaban en sus alcobas. Luego, ahíto su instinto morboso, abandonaba la ventana ajena y regresaba al hogar con la inocencia en la cara dibujada. Sólo así era capaz de sentirse hombre. 06/10/2004 14:58. #. No hay comentarios. Comentar. 
03/10/2004
Palabras que matan (Microcuento)03/10/2004 15:11. #. No hay comentarios. Comentar. 
01/10/2004
Ingrato espejo Se detuvo frente al espejo, se miró, y éste, imperturbable, no le devolvió el reflejo. Comenzó a gesticular, a brincar, a gritar, y nada. Estaba solo. Tan alejado del mundo que lo circundaba, que ni siquiera el espejo le brindaba etérea compañía. Trini Reina 01/10/2004 13:59. #. No hay comentarios. Comentar. 
27/09/2004
Microcuento I27/09/2004 18:51. #. No hay comentarios. Comentar. 
26/09/2004
Fuego (Microcuento)26/09/2004 13:53. #. No hay comentarios. Comentar. 
25/09/2004
Cimas y Simas (Microcuento)25/09/2004 13:48. #. No hay comentarios. Comentar.  La intrusa (Microcuento)25/09/2004 13:50. #. No hay comentarios. Comentar. 
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