Bienvenida
Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Parvedades.
21/11/2007
Parvedad V
29/08/2007
Máxima V
24/06/2007
Parvedad IV
29/05/2007
07/04/2007
25/01/2007
29/09/2006
Cavilaciones “No ser propenso al enojo tiene un tremendo inconveniente: que la gente se siente cómoda asestándote puñaladas traperas y no reparan en el daño que ocasionan a tu alma.” © Trini Reina
Etiquetas: Cavilaciones, Trini_Reina, lágrimas, alma, vida_misma 
23/08/2006
Máxima II Si te empecinas en habitar en un edificio en ruinas, tarde o temprano, la carcomida techumbre de éste, acabará por desplomarse sobre ti, y si no te mata instantáneamente, poco a poco, los escombros, terminaran por asfixiarte. ©Trini Reina Etiquetas: Mi_mirada, Trini_Reina, Máximas 
10/08/2006
Meditando... Uno de los más altos grados de impotencia se padece cuando teniendo, por la experiencia que dan los años, mil consejos para dar, has de amordazarlos. Pues eres consciente de que todo Ser ha de acertar o errar por si mismo en el trayecto de su vida. Y por mucho que lo ames, por muy sabio que te creas o seas, de nada vale, para encauzar el rumbo extraviado del otro, ni tu amor, que has de transfigurar meramente en apoyo. Ni tu sapiencia, de la que él prescinde, o en el peor de los casos; ignora… © Trini Reina 
03/08/2006
Máxima El hombre más necio es aquél, que después de, a duras penas, haber escapado del infierno; no deja de rondar su puerta.
© Trini Reina 
|
| |