Bienvenida
Empecé a escribir a los cuarenta y cuatro años, recién recuperada de un cáncer de mama. Creo que a raíz de esa experiencia, comencé a apreciar lo que la vida me ofrecía y que antes, imbuida en otros menesteres, había obviado. Digamos que, anteriormente a esa etapa, yo cabalgaba por la vida y que una vez superada, emprendí un sereno paseo por ella. Pienso que ahí nació mi amor por la poesía, que no por la palabra, que ya amaba desde que tuve uso de razón. Ahora ya no entendería mi mundo sin la literatura y, cuando me preguntan qué razón me motiva a escribir, respondo, quizá pecando de un exaltado ego, que escribo para que cuando muera quede una huella tangible o leíble de mi paso por la vida. Pienso que si dejo mis sentimientos y pensamientos impresos, de alguna manera, cuando alguien me lea, seguiré presente, aunque sea en el instante en que esté leyendo aquello que un día, quién sabe cuántos años atrás; una mujer sencilla, y no por eso menos vehemente, trazó.
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Hace unos años, pasé un fin de semana en un pueblo de la Sierra de Aracena, en ese caso, Galaroza. Aquella excursión y en esa etapa de mi vida, fue como un retiro espiritual y me enamoré de esta preciosa comarca de la provincia de Huelva. Fue en aquellas jornadas cuado descubrí los castaños, con sus redondos erizos, el rumor del viento entre sus hojas, sus coquetas castañas... Desde entonces, todos los otoños, he tirado de los amigos y hemos ido a visitar algún que otro pueblo de la sierra y a pasear entre castañales. Siempre, tras la grata jornada, hablábamos de irnos todos juntos a pasar un fin de semana. Este año, por fin, lo hemos llevado a cabo. Confieso que me preocupaba un poco, cómo resultaría la convivencia de dieciséis personas, (entre ellas tres niños pequeños) en una casa rural y durante cuatro días; pero conforme iban pasando las horas, se disipaban las dudas y más gratificante resultaba la aventura. Si en Galaroza tuve una cura espiritual, ahora, en Fuenteheridos, he tenido una cura de risa, ya que por sobre todos los momentos vividos, destacan los momentos reídos. El reír, conversar, compartir, jugar, comer, beber, cantar y hasta bailar; los paseos entre castaños y encinas, el respirar aire verdaderamente limpio, incluso el despertar a las seis y media de la mañana al son de campanilleros (aquello fue el punto mágico), todo ha hecho de este fin de semana en Fuenteheridos, el encuentro perfecto, y todos nos hemos traído, además de castañas y otros productos típicos de la zona, las ganas de repetir la experiencia... Aquí os dejo unas fotos y os animo a visitar la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, sus hermosos pueblos, paisajes y, cómo no, la amabilidad de sus habitantes. Trini Reina 
05/11/2009 07:42. Autora Trini Reina. #. Hay 5 comentarios. De aquí vengo
 Acá voy
Feliz fin de semana a todos.
 30/10/2009 08:16. Autora Trini Reina. #. Hay 8 comentarios. Anhelando la sombra, al compás de los abanicos, en busca del arte, cultivando la sonrisa, enlazando palabras y pensamientos, observando, admirando, compartiendo vivencias e intercambiando maneras de ser... así han pasado, como el aire entre las hojas, estos días en que, junto a Isa y varias amigas en común, hemos compartido y gozado en Sevilla.El sábado, día de su llegada, me limité a presentarle mi pueblo y le di a conocer a mis amigos que tanto me habían oído hablar de ella. Vamos, que la dejé descansar, pero sólo para que se confiara... Al día siguiente bajamos a Sevilla, concretamente a la Plaza del Museo, donde los domingos exponen sus obras muchos pintores de la provincia. Es un placer pasear bajo la sombra de centenarios ficus entre tan extensa variedad de estilos pictóricos. Luego nos adentramos en el Museo de Bellas Artes y admiramos las magnificas y célebres pinturas que allí se muestran. El calor se sumó a la excursión y, tras el almuerzo y el imperdonable café con dulces, hubimos de aplazar la ruta turística para la mañana siguiente. El lunes 12 visitamos los alrededores de la catedral y paseamos por la Judería -que bullía de turistas nacionales y extranjeros- y otros monumentos que los sevillanos creemos merecen conocer todo aquél que nos visite y que, quizá, nuestro sufrido invitado, preferiría quedarse descansando, a que lo destrocemos a fuerza de caminar. Pero la tierra tira y nos sentimos tan orgullosos de ella que anhelamos compartir sus mejores monumentos, paisajes y costumbres con los que de fuera vienen. Han sido días para atesorar ya que, además de esto que resumidamente cuento, os podéis imaginar todo lo que el resto de las horas hemos compartido Isa, mi familia y amigos que, con el mismo cariño que yo la han acogido. Isa, esperamos que vuelvas, eso sí, a ver si la próxima vez te recibimos en un octubre más benévolo, en lo referente a las temperaturas, que éste, tan extrañamente caluroso.

13/10/2009 07:40. Autora Trini Reina. #. Hay 9 comentarios. “Hola, he leído tus poemas, me he paseado por tus paginas y he decidido abrir un blog. Soy muy torpe en esto... Lo he abierto con Blogia, pero no soy capaz de darle la apariencia que deseo ni subir mis cuadros...no se como hacerlo y me gustaría , si tienes tiempo, que me enseñes. Mi intención no es otra que poder tener un blog con los cuadros que pinto. Escribir lo hago fatal, como ya veras; pero pintar no se me da muy mal:) no se si en realidad te llamas Trini. Si es así, encantada Trini, yo me llamo Isabel. Un beso.”Este e-mail lo recibí el 3 de diciembre de 2005. Desde entonces Isabel y yo, a través de Internet o teléfono, hemos mantenido muchas conversaciones y se nos ha ido cimentando la amistad. Muchos de ustedes conocéis sus cuadros ya que durante todos estos años me los ha ido cediendo para Vehemencias. También me ofreció algunos para ilustrar mi libro: “Azules atardeceres de la memoria”. No, no nos conocemos personalmente, pero eso lo vamos a remediar mañana (Dios mediante). Espero que Isa y yo pasemos unos días agradables y que podamos hablar cara a cara y reírnos de nosotras y con nosotras. Le mostraré mi pueblo, del que me siento muy orgullosa, y también haremos algo de turismo por Sevilla, que en este otoño, que más parece primavera, está preciosa. La fotografía es de la Hacienda de Santa Ana, actual Ayuntamiento de Tomares y está tomada desde los Jardines del Conde. Feliz puente a tod@s Trini Reina 09/10/2009 19:40. Autora Trini Reina. #. Hay 12 comentarios. Fue en una página literaria donde por primera vez supe del mundo Blog. Sentí curiosidad, y en una tarde de aburrimiento me decidí a crear uno, concretamente en Blogia. En principio lo llamé “Poemas de Shanna”. Más tarde, “Sentires”, y luego, “Vehemencias.” Hace unos meses, por problemas de funcionamiento en Blogia, decidí construir un nuevo Vehemencias, esta vez en Blogspot. Con paciencia trasladé todos mis trabajos al nuevo espacio; pero no quise eliminar definitivamente esta bitácora que tantas cosas buenas me ha dado. Ahora edito los mismos temas y con idéntica frecuencia en ambas bitácoras. Diréis que es una locura o una estupidez mantener dos páginas prácticamente iguales, y tendréis razón, pero soy una romántica... Los textos que hallaréis en los archivos son mi producción completa: setecientos cincuenta y un posts. Sólo faltan algunos primeros poemas que, no sé por qué, eliminé hace dos años; acaso me sentía avergonzada de ellos o, aquellos sentimientos que los inspiraron, se fueron difuminando, y ya no los sentía como míos. Toda esta parrafada es para comentaros que hoy, 25 de septiembre, se cumplen cinco años desde el nacimiento de Vehemencias. Espero que sigamos compartiendo amistad, comentarios, puntos de vista, literatura, sentimientos y conocimientos, por muchos años más. Gracias por estar ahí. Trini Reina http://trinireina.blogspot.com 25/09/2009 07:43. Autora Trini Reina. #. Hay 11 comentarios.  null “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Eso reza el refrán, aunque, en ese caso, el “breve”, debió de ser más ancho. Refranes aparte, ya estoy de vuelta y poco a poco me iré poniendo al día con vuestros blogs y con el mío.Cielo subido de añil, caricias de sol y sal. Brisas alzando el vivir; crepúsculos para soñar. 
En efecto, he estado un fin de semana -de ahí lo breve-, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Una ciudad que me enamoró, la primera vez que la visité y a la que suelo viajar, dada su cercanía, varias veces al año. Es un lugar que os recomiendo visitar, ya que merece la pena: por su belleza, clima, historia, gastronomía... En Sanlúcar, el Guadalquivir, rendido de amor se entrega a los brazos del mar. 
Os dejo esta dirección Web por si os interesa conocerla virtualmente, al menos. http://es.wikipedia.org/wiki/Sanl%C3%BAcar_de_Barrameda Sanlúcar de BarramedaTrini Reina 20/07/2009 08:25. Autora Trini Reina. #. Hay 3 comentarios. Os dejo esta foto, a ver si adivináis de qué Localidad se trata. A los que acierten les haré un regalo, virtual, eh, que los presupuestos no están para dispendios. Aquí estaré unos días, pocos, pero espero que suficientes para romper la rutina del año. Volveré el lunes. Feliz fin de semana a todos.17/07/2009 07:55. Autora Trini Reina. #. Hay 8 comentarios. Para mí, este me de junio, que toca a su fin, ha sido el mes de la Poesía.
En post anteriores ya os he hablado de los dos recitales en que participé aquí, en Tomares, allá por el ecuador del mes. Y no puedo menos que escribir unas palabras sobre el último, que tuvo lugar anoche, en el pueblo onubense de Trigueros, “La II Edición de la noche poética Triguereña”, en el que tuve el honor de recitar junto a poetas maravillosos, tanto en sus versos como en su trato personal. Quiero dar las gracias por la acogida que nos brindaron a mi familia y a mi, ya que nos sentimos tan cómodos, como si nos hubiésemos tratado a diario y por largos años.
A la mayoría los conozco, virtualmente, desde hace tiempo: Mamen Alegre, Victoria Caro, Rafa León, Manuel Rubiales, Paco Huelva y más recientemente, a Dolo Vidosa. También una mención especial, a Paco Arroyo, por abrirnos su casa de la manera que lo hizo y más tarde, por las palabras con que me presentó al público, y que me emocionaron altamente. Así mismo, a los demás poetas y asistentes al acto de esta, ya para siempre en mi memoria, hermosa noche Triguereña.
Trini Reina28/06/2009 18:04. Autora Trini Reina. #. Hay 4 comentarios. Texto tomado del blog de Manuel RubialesEL Foro la Palabra tiene el gusto de invitaros a disfrutar de la II NOCHE POETICA TRIGUEREÑA, que tendrá lugar el próximo día 27, sábado, a partir de las once de la noche en la plaza “Cuatro de Diciembre” de nuestra localidad. En esta segunda edición contaremos con la presencia de los escritores María Gómez,Victoria Caro, José Luís Piquero, Rafael León, Paco Huelva, Manuel Rubiales, Benito Rivas, Dolo Vidosa, Trini Reina y Eva Vaz, que recitarán sus creaciones poéticas bajo la noche triguereña. Contamos este año, además, con un padrino de excepción, Luis Eduardo Siles, director de Odiel Información y, además, impulsor de todas las iniciativas culturales que se gestan en nuestra provincia, que nos hará la presentación del acto. Realizaremos nuestro particular homenaje al autor andaluz Muñoz Rojas con motivo de su centenario, os propondremos un sencillo “taller” para que os podais llevar vuestro libro de poemas firmado por sus autores y, tras un breve descanso para enjuagar gargantas, dejaremos libre el atril para que todo aquel que quiera nos recite lo que desee en nuestra particular “noche perversa”. Os esperamos, un año más vamos a tomar las calles armados con versos, traeros vuestros poemas, vuestros libros favoritos y agasajemos los oidos con vuestra lectura. Seremos todo corazón. Ya sabéis, si estáis cerca y os gusta la poesía, espero veros en Trigueros, Huelva, la noche del 27 de junio. Trini Reina25/06/2009 20:52. Autora Trini Reina. #. Hay 5 comentarios. Manuel Rubiales, en el nombre de “El Foro de la palabra”, me ha invitado a participar, con cinco poemas, en la exposición de pinturas que han inaugurado, el día 18 de junio, en Trigueros, Huelva, y que está dedicada a la pintora Sevillana, Mar Sánchez. Aquí os dejo el cartel de la exposición y las palabras que Manuel ha dejado en su blog y yo he tomado prestadas.
DIA 18 DE JUNIO, 21:00 HORAS, INAGURACION DE LA EXPOSICION DE PINTURA DE MAR SANCHEZ. Imprescindible en vuestra agenda, os proponemos que visitéis nuestra Sala de Exposiciones, en la calle Plazas, antiguo local del Banco de Santander, en Trigueros, Huelva.. Hemos preparado, para ofrecer a todos los amantes del arte, la muestra de pintura de una artista excepcional, Mar Sánchez, cuyos cuadros han recorrido buena parte de la geografía nacional e internacional. Además, para darle, aún más si cabe, más brillo y sensibilidad a las obras, varios escritores punteros de Huelva, Málaga y Sevilla han ofrecido textos inéditos que pondrán poesía a todos y cada uno de los cuadros, poemas que podréis leer junto a cada creación de Mar, al unísono y de un modo conjunto. Además, los cuadros, la mayoría de ellos pintados para esta ocasión, están a la venta para dar la oportunidad a los coleccionistas de hacerse con una obra de nuestra artista invitada. Por la calidad de todo cuanto vais a poder ver en nuestra sala y por lo excepcional de esta exposición no debéis dejar de acudir a la presentación, compartir un rato con nosotros y con los artistas que han colaborado en esta aventura y, de paso, dejaros invitar a una copa de sangría, receta secreta de Paco Flores, por cierto… Apunten, jueves 18, nueve de la noche. (La exposición permanecerá abierta hasta el día 27 de junio en horario de 20 a 22 horas.
La verdad es que estoy muy feliz de formar parte de este evento y, tal como dice Manuel, es imprescindible, y añado, recomendable, que si andáis cerca os paséis a visitarla.
20/06/2009 21:17. Autora Trini Reina. #. Hay 1 comentario. La cita era el 26 de mayo, en el Museo provincial de Huelva. El motivo, la presentación de último libro del escritor onubense, Paco Huelva. “ La búsqueda de la identidad”. Editorial Onuba. 
Paco, le dije en un e-mail, dime la manera más fácil de llegar hasta allí, por si alguien quiere acercarme. Creo que Paco, a pesar de darme las indicaciones oportunas, nunca pensó que yo asistiría. Pero le debía una presentación, la de su penúltimo libro, “ El perfil de los sueños”, a la que no acudí, a pesar de mi deseo. En casa encontré dos almas dispuestas a allegarme a la ciudad de Huelva, que dista algo menos de una hora. Me decidí por mi marido y allá que viajamos para estar presente en el acto. En cuánto vi entrar a Paco lo reconocí y me acerqué a saludarlo. Le dio mucha alegría verme y me lo recompensó con un fuerte y sincero abrazo, que por supuesto le devolví, porque la dicha fue mutua. Era la primera vez que acudía a la presentación de un libro y me encantó la experiencia. Luego, otra satisfacción, otra emoción: el conocer a Victoria Caro, a Manuel Rubiales y a Rafa León, poetas y amigos y con los que, junto a Paco Huelva, participaré en un recital poético que, Victoria y Manuel, están preparando en Trigueros (Huelva). Ni que decir tiene, que antes de marcharme, Paco me firmó su libro, que estoy segura, disfrutaré en lo que vale. En definitiva, que fue una tarde llena de gratas emociones y abrazos y alegría de conocer, al fin , a los que desde hace tiempo leo y por los que siento gran cariño y admiración.
Trini Reina
También editado e:Vehemencias en Blogspot29/05/2009 07:37. Autora Trini Reina. #. Hay 5 comentarios. Mi madre, antes de contraer matrimonio, ya tenía claro que de concebir y dar a luz a una niña, la bautizaría con el nombre de Trinidad. Con el tiempo se casó y me engendró. Poco antes de alumbrarme, una tía de mi padre le dijo que, cuando naciera, no me llamase Trini, ni Marí Trini, ni Trinita, ni ningún diminutivo parecido, sino que me nombrase con el nombre completo: Trinidad. Como para tantas cosas, hice mi entrada en la vida con adelanto, soy ochomesina, y nací diminuta, con el mínimo peso y talla exigido. Cuando la tía de mi padre me fue a visitar y vio aquella pequeña cosilla, dirigiéndose a mi madre, le dijo. “Niña, no vayas a decirle Trinidad, que no le pega, llámala Trini”. Y así me quedé, con el diminutivo que todos conocéis, pero con mucho más peso, y no demasiada diferencia en la talla. De eso hace, hoy, 50 años y os invito a celebrarlo conmigo con café y pastelillos, y todo mi afecto hacia ustedes, aquí, en vuestra casa... y la de Trini.

12/05/2009 07:42. Autora Trini Reina. #. Hay 17 comentarios. Hoy 24 de marzo, es un día muy especial para mí, ya que se ha editado, en papel, mi primer libro de poesías, “Azules atardeceres de la memoria” . Se compone de 35 poemas y 54 Parvedades y lo podéis encontrar en EL TALLER DEL POETA, o, si estáis interesado en el y os es imposible adquirirlo en dicha página, sólo tenéis que escribirme un e-mail y os lo enviaré.Quiero darle las gracias, especialmente, a mis amigos, Antonio Gómez Hueso, que ha tenido la gracia de ayudarme en todo momento, tanto en la corrección de los textos, como en la estructura de dicho libro, y a Isabel Navarro Verdú, que me ha cedido sus cuadros para ilustrarlo. También a Fernando Luis Pérez Poza que ha creído en mis letras y me ha dado toda clase de facilidades para que la ilusión de mi vida se haya hecho realidad. Así mismo, a todos ustedes que, como lectores de este blog, me habéis animado a editarlo. 24/03/2009 21:30. Autora Trini Reina. #. Hay 28 comentarios. Apareció con el año y escarchó mis sábanas. Carcomió sienes y huesos y prendió en mi piel su flama. Tiritones, frío y sudores y una tos perseverante y taimada, me acompañan día y noche con una fe descarada.
La gripe llegó, sentada en la cima de mis uvas y hasta los ojos de champaña y en mi casa se encuentra tan a gusto que, entre olas de escalofríos, sin piedad, me bambolea en su resaca. El termómetro es un seísmo, entre mínimas y máximas.
Subimos ya la cuesta de enero y ningún aire viene a llevársela. La nieve cae en las calles dejando su blanca estampa y ella se asoma tras los cristales y decide, ante tal panorama, que sin duda, prefiere quedarse; conmigo en la cama.
©Trini ReinaEtiquetas: Vivires, gripe 11/01/2009 10:26. Autora Trini Reina. #. Hay 25 comentarios.  Dice Neus: “me ha encantado conocerte y es curioso, luego queda todo igual, un blog, un comentario, un poema, un fichero de cuando en cuando en una pantalla de ordenador pero no, no queda igual del todo, ahora nos podemos imaginar mejor”. Es cierto. Este mundo virtual nos lleva a conocer a gente que, de otra manera, jamás conoceríamos: por la distancia, por lo distintos, por imposibilidad de tiempo, por infinidad de motivos...Pero no podemos negar que esos lazos están ahí. Que a través de la red es fácil intercambiar pensamientos y congeniar más rápidamente que en el bis a bis diario. Luego, es verdad, en la mayoría de los casos la amistad se diluye tan raudamente como se forjó, pero no en otros, en que el día a día de confesiones y conversaciones, de palabras e imágenes, de blog y poesía tras la pantalla, va entretejiendo hilos hasta formar una tela invisible y difícil de romper. Este fin de semana he tenido el placer de compartir unas horas con amigos internautas, amantes de la poesía, en Lleida y ha sido grato y emocionante. Gracias a todos por esa tarde en que el sonido de fondo de la lluvia hacía más intimo aún el ambiente poético. Maribel Sánchez (la que me metió en el “embolao”, y sus nervios, naturales por otra parte, en su afán de que todo resultara, como fue, un éxito.
Estel Juliá y su sonrisa que te convidaba a sonreír. Bea con su timidez( al menos a mi me lo pareció). Maribel(Carlota) con el cansancio que precede al trabajo bien hecho y al fin logrado. Mos con su corpachón repleto de ternura, y Tere, su esposa, a la que todas envidiamos cuando oímos el maravilloso poema que Mos le dedicó. Luisa Fernández, con su brillante sencillez y su sublime Calidoscopio. Fernando Sarriá bajo cuya sombra nunca me sentí desamparada, y Luisa Miñana, su mujer. Alfredo...bueno, 39 que rellenó más de un vacío. Pere Asensio que rellenó otros tantos. Tesa y el brillo de sus ojos que destilan simpatía y emotividad. Pepe Naveiras al que agradezco las fotos... Los chicos de La vida rima y todos los demás que allí estuvimos alimentándonos de poesía. Ahora, cuando os lea, recordaré vuestro tono de voz y vuestros rostros, graves o sonrientes, y ya nada será tan etéreo como antes, sino tangible y real. Pero este viaje, mi primer viaje a solas, mi primer encuentro poético, mi primera vez de recitar un poema frente a un público, (¡que nervios!) de excelentes recitadores y mejores poetas, no habría sido lo mismo sin ella... Ella, con un corazón, que de enorme, de vez en cuando le da algún susto... Ella, cuyos ojos son la envidia del cielo. Ella con su sonrisa de cascabeles. Ella, valiente y fuerte como un roble y a la vez frágil cual amapola... Fui a Lleida a un recital poético y allí volví a encontrarme con la POESÍA: se llama Joana y es mi amiga. Y por último, agradecer de corazón a Neus y su marido por ir esperarme a la estación de Sants. Por su compañía y por regalarme ese paseo en coche por los lugares más emblemáticos de Barcelona, antes de acompañarme al aeropuerto. Gracias amigos. En definitiva, un fin de semana para recordar siempre y, como no, para repetir en más ocasiones. Besos a todos PD: Gracias a todos los que me habéis felicitado por mi cumpleaños.
Trini Reina
Etiquetas: Amigos, Poesía, lleida, Trini_Reina 13/05/2008 11:45. Autora Trini Reina. #. Hay 20 comentarios. Dormía con un ojo abierto, esperando la música de cierta llave, cuando oí un mensaje al móvil. “Mamá, llámame que estoy en el hospital”… Con los nervios dominados a fuerza de voluntad, lo llamé simulando una serenidad que ni por asomo sentía. Me dijo que estaba en la sala de urgencias de traumatología. Allá que fuimos su hermana y yo a la una y media de la madrugada del viernes. Yacía inmóvil en una camilla, con un collarín en el cuello. Ya le habían hecho radiografías y esperaba el dictamen del médico. Me relató, balbuceando, que vio el semáforo en ámbar y frenó, por miedo a que cambiara rojo y se lo pasase con el consiguiente riesgo de multa y perdida de puntos. Eso pensó él y se detuvo, pero el otro conductor creyó contar con tiempo suficiente y siguió su marcha hasta el impacto… Una vez me aseguré que estaba relativamente bien, me interesé por el estado de los ocupantes del otro auto, y me dijo que habían decidido “curarse” por su cuenta. Él necesitó un traslado en ambulancia. Me relató que en la confusión del accidente, una pareja de “enganchados” habían sustraído un bolso del coche infractor. Pero uno de los chicos la había recuperado. Le administraron un calmante y se durmió. Me senté en la sala de espera a dejar pasar las horas. Me asombró la soledad del servicio de urgencias, por lo común, en otros hospitales de la ciudad, siempre saturado. Pero en este, esa noche y a esa hora, mi hijo era el único paciente. Al rato, llegaron tres chicas y dos chicos. Fueron uno a uno pasando a la sala de estiaje y luego aguardaron, junto a mí, la llamada del doctor. Después llegó una pareja de heroinómanos. La mujer pedía le curaran una vieja herida, los enfermeros le dijeron que acudiese a su centro de salud y ellos se pusieron en plan bravo a exigir atención inmediata, cosa que los ATS pasaron a hacer. En estas, escucho decir a una de las chicas: ”¡Estos son los que nos han robado la mochila!”…Yo, que no me callo ni bajo agua, les pregunto, y pasan a relatarme que han tenido un accidente y en el barullo posterior, esta singular pareja, les había afanado… A mí se me encendieron las luces y atando cabos dije: “ustedes son los que han chocado contra mi hijo… Sólo una de ellas tuvo la deferencia de interesarse por la salud de mi hijo. Los demás, nada, viva la pepa, más fríos que una lagartija en el polo norte; como si la cosa no fuese con ellos. Todos fueron mandados a casa con calmantes para el dolor, sólo a una le pusieron collarín, por precaución. Todos hablaban y reían e incluso, una doctora, les dijo al pasar que si iban a montar allí la “botellota”, a lo que una de las chicas, mosqueada, le mal contestó, y la doctora se salió por la tangente... Ya en casa, pensé en lo absurdo que fue todo y en las casualidades de la vida. En cuestión de una hora se juntaron allí todos los protagonistas del percance. Me pregunto, qué hubiesen hecho los chicos de sangre de horchata, de no haber recuperado la mochila, al encontrarse frente a frente con los ladrones. Me pregunto, porqué la policía local no hizo la prueba del alcohol a ninguno de los chicos, incluido el mío. Me pregunto si estos jóvenes de hoy tienen tanto y de todo que, destrozan dos coches, el propio y el ajeno, y arriesgan la vida de otros, y lo ven como algo normal; a no ser que el impacto los hubiese dejado turulatos, cosa que no creo… Al final los que ganaron fueron los toxicómanos que llevaban los bolsillos llenos de Nolotil, (medicamento que mendigaban encarecidamente) y otros productos que consiguieron “toreando” al médico y ATS de turno. Afortunadamente, las lesiones de mi hijo no han sido graves, sólo dolorosas y lentas. En fin, demos gracias… Trini Reina Etiquetas: Vivires, Trini_Reina, coches, semáforos, jovenes 28/10/2007 09:45. Autora Trini Reina. #. Hay 32 comentarios. Soy ferviente defensora del poder y la “elasticidad” de la mente. Y creo que, si nos mentalizamos, somos capaces de conseguir cualquier cosa. Cuando he padecido anginas, gripe o algún catarro fuerte y, al acudir al doctor, me ha prescrito un jarabe o comprimidos efervescentes, en la misma puerta de la consulta, al salir, he hecho trizas la receta, pues no me lo habría tomado por nada del mundo. Creo que esta enemistad entre los brebajes y yo comenzó cuando, de pequeña, mi madre me obligaba a tomar un jarabe para “abrir las ganas de comer”. Eso decía ella. Tanto me las abrió, que ahora no hay dieta ni problema que las cierre.Durante los cinco años que llevo trajinando con mi enfermedad, he pasado por muchas pruebas médicas (“torturitas” las llamo yo) y muchos avatares y sólo en dos ocasiones he estado a punto de tirar la toalla. La primera vez fue tras haber concluido el tratamiento de quimioterapia y radioterapia, cuando acudí a una clínica a realizarme un Tac abdominal. Recuerdo que aquel día me acompañaba mi hija. Al llegar a la consulta me llamaron enseguida, pensé, “¡qué rapidez!”. Entonces se acercó a mí una señorita con un bote en la mano y me dijo que tenía que bebérmelo a intervalos durante la próxima hora. Se me cayó el mundo encima y mi primer deseo fue tirar el recipiente y salir corriendo de allí hasta perderme no sé dónde. Ver la cara de mi hija me frenó y, como pude, me tomé el litro de Bario que exigía el estudio. La segunda vez que tuve la toalla en la mano a punto de arrojarla fue cuando, tras mi operación de vértebras, me dieron el corsé que he llevado durante casi cuatro meses. Ayer tuve que someterme a un nuevo Tac abdominal y por lo tanto, beberme el dichoso litro de Bario. Pero, claro está, de esta “torturita” tenía noticias desde el 27 de julio, así que he estado mentalizándome durante un mes y aunque he pasado un mal rato (otro más), me ha costado menos esfuerzo, por no decir repulsión, tragármelo. Y es lo que digo, no es lo mismo que te prepares para una situación, cualquiera que ésta sea, a que la situación te coja desprevenida. Entonces sí que cuesta evitar la rendición. Trini Reina
Etiquetas: Vivires, Trini_Reina, jarabes:traumas, Tac 30/08/2007 10:19. Autora Trini Reina. #. Hay 32 comentarios.  Autora de la pintura.Isa Cuando estrenaba adolescencia, planté un árbol. Más tarde, entre la alborada y la mañana de mi juventud, tuve dos hijos y, ya emprendida la madurez; escribí un libro… Ahora, casi en el umbral del medio siglo de vida, alguien ha compuesto y cantado, una canción para mí… ¿Qué más se le puede pedir a la vida?... Aquí os dejo el enlace Mi canción por si queréis escuchar la canción que, Jesús, ha creado para mi y que ha sido uno de los mejores regalos que me han hecho nunca. Gracias Jesús, por tan emotivo presente y gracias a ti, Juanito, por hacérmelo llegar, precisamente en estos momentos… Queridos amigos, por motivos de salud, he de tomarme una pausa obligada en este mundo de las Blogs. No sé si serán pocos o muchos los días que faltaré -espero que no demasiados-. Si necesitáis algo, podéis escribir a mi e-mail y en cuanto pueda os contestaré. También os dejo esta dirección de correo Maruxia8@hotmail.com es una amiga de confianza, Isabel. Si tardo, y queréis saber algo de mi, podéis contactar con ella y con gusto os informará -la he nombrado mi “secretaría”-:):). Mientras tanto, espero que todos cuidéis de mi “casita”. Quiero que sepáis que os quiero y los llevaré en mi corazón. Besos a todos Trini Reina
Etiquetas: Pausa, Trini_Reina, canción, amigos 12/04/2007 07:48. Autora Trini Reina. #. Hay 56 comentarios.  Autor de la pintura :Auguste Renoir ¿A qué tú me quieres?...
Estaban las dos sentadas en el sofá. Una, a falta de peinar y ya vestida para asistir al colegio, desayunaba. La otra, que al parecer había estado la mitad de la noche sin dormir y sin dejar dormir a sus padres, aún en pijama, miraba atentamente los dibujos animados de la televisión. Yo las observaba a las dos. Mis dos sobrinas pequeñas a las que cuido cada mañana.Su padre, bajó las escaleras y nos deseo a las tres los buenos días, se dirigió a la mayor, la besó, y le dijo: “te quiero”. Luego, tras lanzarme un guiño cómplice, se dirigió a la pequeña y le dijo, fingiéndose enojado: a ti no te quiero… Ella, sin inmutarse, miró hacia mí preguntándome, desde su inteligencia de tres años: -¿A qué tú me quieres?- Y yo le contesté: más que a nadie del mundo mundial. Ella, dándose por satisfecha, hizo una señal de asentimiento, a la misma vez que en su cara refulgía una sonrisa de victoria…
Quizá los niños, en su inocencia, se conformen con que al menos los quiera una persona. Más sabios que nosotros, que a pesar de que sabemos que es imposible, nos empeñamos en que nos quiera el mundo entero… Trini Reina
Etiquetas: Vivires, Trini_Reina, Ana, Carmen, sobrinas 27/03/2007 18:55. Autora Trini Reina. #. Hay 30 comentarios.  Autor de la pintura: Auguste Renoir Sonó el móvil y como siempre hago, antes de descolgar, miré el nombre de quién me llamaba y al verlo, me asusté un poco. Papá, le dije: ¿Por qué me llamas al móvil si estoy en casa? y él, muy bajito, contestó -es que te llamo desde el baño, no quiero que tu madre se entere de que hablo contigo-…Quería preguntarme por un problema que entonces yo tenía y que era secreto entre él y yo, ya que no deseábamos preocupar a mi madre. Me hizo tanta gracia imaginarlo allí, hablando a hurtadillas de mi madre, que la contrariedad que tenía se hizo más leve y en ese momento quise a mi padre como nunca. Nunca ha sido un hombre efusivo, ni en los gestos ni en las palabras; pero siempre, tanto mis hermanas como yo, hemos sabido que ahí estaba y podíamos contar con él. Nunca nos ha defraudado, siempre está dispuesto para nosotras y nuestros hijos. Ahora, cuando para no darle quebraderos de cabeza, ya que, aunque él se considere un chiquillo, no tiene edad para sobrellevar tantos entuertos, es a la persona que más añoro poder contarle todos y cada uno de los “regalos” que me deja la vida, ya que él, que como antes he dicho, es hombre de escasas palabras, siempre tiene la justa en el momento que la necesitas, y suele darme la visión más positiva de las cosas. Aunque soy bastante más extrovertida que él, siempre he comulgado con sus ideas y su manera de ver la vida, y también, tanto como a él, me cuesta abrazarlo y decirle “te quiero”. Aunque, si no de palabra, procuro demostrárselo cada día con mis acciones. Te quiero papá. Felicidades. Trini Reina Etiquetas: Vivires, Trini_Reina, Padres, hijas 19/03/2007 06:42. Autora Trini Reina. #. Hay 14 comentarios. Comencé a escribir por distraerme y o, evadirme, por soltar lastre, porque me ahogaba lo que sentía y el cuaderno era mi tabla de salvación, y por plasmar ensueños o fantasías que no sé bien desde donde, se explayaban en mi mente y me conminaban a, como un puzzle de letras, ensamblarlos en una cuartilla. Nunca pensé que esos textos, que proporcionaban tanto bienestar a mi espíritu, pudiera interesarse nadie.Al poco, creé la Blog y al editarlos ahí, fui conociendo amigos que me alentaban a publicarlos en papel, a lo que yo, a la que siempre le vino grande todo este mundo literario, me negaba. En unas ocasiones, mi pretexto era la falta de medios económicos, en otras, y confieso que más realista, mis pocas ganas de complicarme la vida, pues pienso, que andar por ahí luchando con editoriales, de las que bien poco conozco, y presupuestos, me amargaría en mucho la existencia. Cuando los amigos se daban por vencido con mis argumentaciones, me aconsejaban que, al menos, registrara como de mi propiedad las prosas y poemas que iba fraguando. Trabajito me costó hacerles caso, y de hecho, sólo el ver en algunas páginas mis poesías, fruto de mi imaginación, sin firma, y supuestamente escrito por otros, me animó a llevar mi primera recopilación de prosas al registro de la propiedad intelectual, aquí en Sevilla. A este primer trabajo lo llamé (como algunos sabéis): Azules rotos. El lunes pasado, llevé a registrar dos recopilaciones más, la titulada “Voces peregrinas” y “De islas sumergidas y tesoros nunca hallados”. Espero que la vida me de tiempo, ganas y fuerzas, para que algún día pueda editar algunos de estos poemas y prosas, ya registrados, en un libro. Esa es mi ilusión, pero en verdad me lo tomo con serenidad, si ha de llegar, a seguro llegará el día en que pueda tocar y oler un libro que me pertenece por autoría y, os pertenecerá a ustedes por vuestros ánimos y buenas palabras que, de corazón; agradeceré siempre. Trini Reina Etiquetas: Registrados, Trini_Reina, libros, editoriales, papel 20/10/2006 22:17. Autora Trini Reina. #. Hay 11 comentarios. Difícilmente olvido una cara, por eso, cuando me crucé en uno de los pasillos del supermercado con aquella mujer menuda, de abundante cabellera, negra y ensortijada; tan discordante con su pequeño cuerpo, mi mente comenzó a rebuscar alguna pista sobre, dónde había visto anteriormente aquel rostro. Cuando me puse en cola para pagar, ella se colocó detrás de mí, a esperar su turno. Fue entonces, que mi memoria halló indicios del paisaje concreto donde ubicarla. Decidí asegurarme y le pregunté: -¿Usted es doctora de oncología, verdad?- Y ella, dedicándome toda su atención, contestó afirmativamente. --Yo soy paciente del doctor Code-, añadí, y la veo a usted en las consultas cuando acudo a las revisiones semestrales… Ella, ahora si, desenfundó totalmente su sonrisa, y comenzamos a hablar, en tanto disminuía la cola. Le comenté que, desde hace cuatro años asistía periódicamente al Hospital para realizarme las exploraciones pertinentes…Si cabe, a ella, le aumentó el brillo en los ojos y la luz en la sonrisa y me dio la enhorabuena por ese tiempo transcurrido… Me comentó, la alegría que sienten los doctores cuando reciben la visita de un paciente oncológico una vez y otra, y otra y otra…En esas, le dije: que yo consideraba que me había bendecido la suerte. Quería referirme a que, en el largo periplo desde que me diagnosticaron cáncer de mama, hasta la fecha de hoy, todo me había resultado a pedir de boca, en lo referente a: buenos médicos, buena recuperación, buena aceptación de la enfermedad, del tratamiento y sus efectos secundarios, etc. etc… En cuanto salió de mis labios esa palabra, “suerte”, me arrepentí, ya que sonó a inmodestia por mi parte, a veces, los que sufrimos esta devastadora enfermedad, nos sentimos culpables de sobrevivir a otros “colegas” que quedaron en el camino… Ella, enseguida, se percató de mi embarazo y aseguró, que esa, precisamente esa, es la palabra que he de emplear, ya que los facultativos, en ese campo, usan, con mínimas diferencias, el mismo baremo y, con unos enfermos funciona y con otros… Seguimos hablando, ahora de cosas simples, hasta que nos llegó el turno de pagar y nos despedimos, las dos, con una sonrisa amigable.El día 10 de este otoñal mes de octubre, se cumplieron cuatro años desde que fui intervenida quirúrgicamente. Han cambiado muchas cosas en mi vida desde entonces, cosas, muchas de ellas, inapreciables para los demás; pero muy significativas para mí, tanto, que sólo puedo considerarme un ser privilegiado. En estos años, desde que salí, tras ocho horas de operación, del quirófano, ha cambiado mi manera de ver la vida, de pensar, de gozar del día a día, de amar…Creo que me he vuelto más serena, más amable, infinitamente más madura, también, más tolerante y comprensiva. A veces, tiene que zarandearte un huracán, para que llegues a valorar la serena belleza de un cielo sin nubes. También, tras mi tormenta personal, he sido premiada (nunca es tarde) con el nacimiento de mi musa, pues, si bien siempre soñé con escribir, todo quedaba en utopía, ya que era incapaz de trazar dos frases coherentes sucesivas, mucho menos; un verso. Y ahora, de un tiempo a esta parte, escribir, es otro gran regalo que me fue concedido, además del enorme don, que volví a recuperar, hace ahora cuatro años: la vida… ©Trini Reina Etiquetas: Vivires, Trini_Reina, Cáncer, Vida, Suerte 12/10/2006 07:51. Autora Trini Reina. #. Hay 14 comentarios.  Cuando coge un capricho no hay manera de que lo suelte durante unos días. Ahora, no hay modo de peinarla si no es en la puerta de la calle… Le digo: ¡vamos a peinarte, Ana! Y ella, con su media lengua, dice: “Ana a peiná a la calle”… Allá que tomo el cepillo y el spray para humedecerle el pelo, en una mano, y la goma para la coleta en la otra, y la sigo mientras, diligente, toma el camino que conduce a la puerta, y por ende a la calle.Ella, se queda de pie sobre el escalón de mármol y yo, me pongo de rodillas en la acera, para así quedar a su altura. Y hablándole, contándole un cuento, o cantándole una canción, consigo que esté quieta y le recojo el pelo en una coleta que, más parece un surtidor… Todos los días, cuando me doy por satisfecha con el resultado, le grito: ¡Qué guapa!... Pero ayer varié mi cantinela y le dije: ¡Qué guapa, si pareces una princesa pirata!...Entonces ella, sorprendida, lanzó una espontanea y cristalina carcajada y a continuación se lanzó hacia mí y me abrazó, con el abrazo más inocentemente genuino, y no exagero, que me han dado en la vida… Sentí que en mi pecho brotaba una fuente de dicha. Fue un remolino de energía en estado puro. Una inyección de savia… Como si a través de sus bracitos, licuado en su sincero abrazo, Ana me trasmitiera un chorro de vida desde su pequeñito cuerpo de bebé de dos años… Comprendí en ese instante, la diferencia que hay entre los abrazos. Los que se piden. Los que se dan. Los que se suplican. Los que se anhelan. Los interesados. Los traicioneros. Los rutinarios. Los que vienen cubiertos del fuego de la pasión, o te dejan el helor en el cuerpo. Los impregnados de ternuras, de compasión o de rabia… Y los que, como ése de Ana, llegan a ti, desde la médula del alma de quien, enarbolando el sentimiento más puro; te los otorga… ©Trini Reina 16/07/2006 18:23. Autora Trini Reina. #. Hay 20 comentarios.  Esta que hoy acaba, no ha sido una de mis mejores semanas. Aunque vagos, por lo comunes, me han salpicado los problemas, minando en muchos casos mi alegría. Quizá mi espíritu estaba bajo de defensas, y eso haya influido más que los contratiempos en si. Pero hoy domingo, en mi ciudad luce un sol que invita al optimismo, sin medias tintas y yo me he dejado bañar por el. Seria un desperdicio plantar mal semblante a este azul cielo que canta por primaveras. Con la ilusión puesta, tanto en mis adentros como en mis afueras, salí temprano de casa para asistir a un encuentro prefijado. La cita era a las diez de la mañana, a las puertas de la “Casa de Pilatos”. Quizá el más bello de los palacios sevillanos del Renacimiento.*Casa de Pilatos Allí me encontré con una amiga, un sol del norte. Ella con su familia. Yo con mi hermana. Nunca antes nos habíamos visto cara a cara, pero el mundo Blog acorta como pocas cosas las distancias. De leernos, de comentarnos, de intercambiar a pequeña escala pensamientos, letras, palabras y poesía, un lazo de amistad se fue forjando entre ambas. Y hoy, en este domingo que dice adiós al invierno, en este domingo en que el sol ya calienta piel y alma y se comienza a buscar la sombra, sobe todo a mediodía. He pasado dos horas maravillosas, paseando y luego, tomando un café, mientras conversaba con Búho. Una amiga que, para siempre ha dejado huella en mi corazón pues, aunque ya lo intuía, hoy de primera mano, he comprobado que es de las personas que verdaderamente merece la pena conocer y preservar su amistad. Simpática, dulce, sensible… Lo dicho, un sol del norte. Gracias por, al visitar mi tierra, propiciar este encuentro que ha sido tan grato, y que atesoraré en el cofre de mis buenos momentos vividos. Trini Reina 12/03/2006 18:19. Autora Trini Reina. #. Hay 19 comentarios. Hoy , algunos blogueros hemos perdido a un amigo. Un amigo virtual al que con el tiempo, y a base de comentarios y e-mail yo le tenía un verdadero y gran cariño. Muchas veces le comenté algún problema y él, en sus cartas, siempre me daba los mejores consejos. Más de una vez, al leerlo en sus e-mail o a través de los comentarios que dejaba en mi Blog, llegué a emocionarme e incluso a llorar.Y sé que esa amistad la compartió con muchos más. Era un hombre tierno y amable. Éramos muchos los amigos que entrábamos en su Blog, y en todos dejó huella. Que se lo pregunten a Rosi Cielodescubierto, Leodegundía, Darilea, Paloma… Hoy he sabido que ha muerto. Me he pasado la tarde debatiéndome entre la incredulidad del luctuoso hecho, y la certeza de que él no desaparecería a sí sin más, sin dejar un aviso. Al final me lo han confirmado, y ya es una realidad. Marrakech, amigo, espero que en el cielo haya Blogs y sigas editando las cosas bellas que solías, y esas maravillosas ilustraciones que nunca supe de donde sacabas pero, que eran el complemento perfecto para tus letras. Descansa en paz, amigo. Siempre permanecerás en nuestro recuerdo. 28/11/2005 20:52. Autora Trini Reina. #. Hay 14 comentarios.  Nunca, hasta sobrepasados los cuarenta y cuatro años de edad había escrito nada, es más, cuando mi hijo necesitaba mi ayuda para hacer los deberes escolares y me apremiaba a decirle una oración gramatical a lo más que mi inteligencia alcanzaba era al típico y trillado: mi mamá me mima... En el mes de diciembre del 2003, allá por Navidad, escribí mi primer poema, por cierto, malísimo. Lo di a leer a un amigo y casi lo pierdo, al amigo quiero decir, por eso digo que era de lo peor que se ha escrito en la historia de la literatura. No recuerdo qué me llevó entonces a fraguar aquella poesía; pero, al no recibir ni tan siquiera una mentira piadosa por respuesta, dejé de escribir Aproximadamente el mes de junio del año siguiente 2004 me volvió el gusanillo, y tracé un poema a los ojos azules de mis sobrinas. Luego, otro a mi hermana, a las golondrinas, a dos amigas... En fin que me fui soltando y le encontré placer... No suelo ir al cine, ni veo demasiadas películas en televisión, no soy muy seguidora del arte cinematográfico, lo reconozco. Una noche tras la cena en lugar de irme a la cama a leer como es mi costumbre, me quedé en el salón con mi familia mirando una película. Tras unas escenas, ésta me llamó la atención y me quedé a verla hasta el final...
La película en cuestión era, Phenomenon, interpretada por John Travolta. La sinopsis es : el personaje, George Malley, observa una luz en el cielo cuando sale de un bar e inmediatamente sufre un desvanecimiento. Al día siguiente ve como su inteligencia se ha desarrollado de manera anormal y la utiliza para ayudar a sus amigos… Al final se descubre que el pobre señor lo que realmente sufría era un tumor cerebral (perdonar por haberos chafado el final).
Así que yo, reflexionando en plan pesimista, me pregunté a qué venía eso de la escritura a estas alturas de mi vida, a mi madura edad. Por qué me estallaban esas palabras en el cerebro así de repente. Por qué de pronto, al oír una frase, se me venía una historia completa a la mente y tenía que dejar lo que estaba haciendo, los pucheros y las coladas, y correr en pos de pluma y papel para plasmarlo... Entonces, como estaba baja de ánimos me dio por pensar en aquel Phenomenon, en aquella película, y en que algo grave me estaría pasando a mí también. ¿Mira que si mí “mal” se me había reproducido esta vez en la cabeza?...
Afortunadamente el miedo duró poco, y más tarde, en un período más optimista, descubrí que a mi cabeza no le pasaba nada malo. Bueno, nada más que he perdido varios tornillos oxidados, pero, eso no me asusta, al contrario, más bien me satisface, es algo a lo que no estaba acostumbrada, pues siempre fui demasiado cuerda. Felizmente me he percatado que si algo, por alguna misteriosa razón, se ha movido en mi cerebro; ha sido para incrementar mí mejora personal.
Ahora no sé que haría si repentinamente, tal como vino, mi inspiración se fuera. Es algo que me inquieta, ya que en verdad aunque siempre he sido una mujer humildemente feliz, lo de la escritura añade una cuota bastante alta de deleite a mi vida tal como está concebida en la actualidad.
El otro día en un Post de Tt, leí algo sobre Hados y Musas y dije que escribiría sobre el sobresalto que me llevé aquellos primeros días en que mi mente se llenó de palabras y versos que, aunque no muy puros, carentes de métrica, y que no se atienen a ninguna regla, si llevan todos mis Sentires y Vivires en cada letra.
Y para mí, conociéndome como me conozco, haber adquirido este “don” resulta tan gratificante como para otra persona alzar el vuelo y conquistar con honores el planeta Marte…
Trini Reina 28/10/2005 17:58. #. Hay 16 comentarios.  Hasta ahora ustedes habrán oído hablar de pedir cita previa para el médico de cabecera, la esteticista, el podólogo, la peluquera... lo que no sé si os habrá pasado y si así es, me conduelo de vosotros, es que os pidan cita previa para un colchón.
Hace poco más de un año, en plena Feria de septiembre en mi pueblo, mi hija quiso que su novio, Fran, se quedase en casa a dormir. Como yo no tenía más camas que las justas para los que aquí vivimos, se le ocurrió ir a casa de los abuelos por una cama supletoria para ese fin de semana festivo. La trajeron, y mi yerno se quedó a dormir en casa ese fin de semana. Pero como ya se sabe que es más fácil traer que llevar, la mañana del lunes tras despojar de sábanas usadas el susodicho catre, lo abandonaron en el cuarto, a expensas de más tarde devolverlo. Mas, pasaron los días y entre una excusa y otras ahí se quedó el estorbo, y yo que no soporto un trasto por medio le busqué un hueco y lo dejé estar. Craso error pues, al mes siguiente mi hijo me pidió que si podía quedarse a dormir su novia, Isa. Y bueno, confieso que no soy la madre más severa del mundo, así que le concedí permiso y esa fue mi perdición... Ahora, al menos cuatro días con sus noches en semana, tengo una hija más viviendo en mi casa ya que, claro, si hay sitio donde quedarse y viviendo la chica en un pueblo algo alejado pues... se queda. Ahora viene el problema. ¿Más? Dirán ustedes y yo diré, así es, más. Porque ahora sólo hay un colchón y dos hijos adoptivos, con los mismos derechos. Mi hijo, conocedor de que es mi “ojito derecho” es el que más me camela; pero, claro, quiero ser justa con mi hija y sí para un día especial me pide el favor, quiero concederle idénticos beneficios. Así que esta semana, cuaderno en mano, he tomado notas de que, hasta la noche del viernes la que se queda en casa es Isa; pero la del sábado le corresponde a Fran. Así que petate al hombro y a dormir hijo y nuera en otro domicilio. O “Cada mochuelo a su olivo” como diría mi padre… Y es que no sé que tiene mi casa ¿O soy yo? Que todo el mundo se siente tan cómodo aquí. Claro que nadie me ha preguntado mi real parecer, ni tengo esperanzas de que lo hagan. Espero que cuando yo sea anciana, cosa que pienso ser, faltaría más, en el hogar de mis vástagos me agencien una camita a mí y así, como yo ahora cuido de ellos, me atiendan ellos a mí… Aunque, viendo la vida como está mucho me temo que esto sea tan sólo una quimera. Trini Reina
22/10/2005 17:11. #. Hay 12 comentarios.  Debe de ser la mente que juega con nosotros, pero, conforme se acerca una fecha de algo que nos ha acaecido en el pasado, los recuerdos estallan en nuestra cabeza y como en una película, los desplegamos y los volvemos a vivir en la distancia de los días. Hoy lunes se cumplen tres año desde que fui intervenida quirúrgicamente. Tengo muchas escenas presentes de los días que pasé ingresada recuperándome de operación tan agresiva; pero, lo que hoy quiero recordar es la risa. A veces pienso que si nunca lloré en aquella habitación hospitalaria fue por todas las lágrimas, de risa, que vertí. Es que yo cuando me río soy un mar de lágrimas y, en tan largas jornadas, bien por el natural nerviosismo, tal vez respetando la situación de las demás pacientes, o por el temor evidente en los rostros de mis familiares que, nunca quise acrecentar, mi llanto decidió no hacer acto de presencia. Pero mis lágrimas de risa, a cada rato, a cada absurda situación o tierna escena, aparecían. Sobre todo gracias a Carmen, una de mis compañeras de sala, y a sus hermanas, que turnándose la cuidaban. A ellas, y sus anécdotas varias que narraban con inocente desparpajo y gran salero. La risa ha sido mi mejor terapia, una constante en estos tres largos años de espinas y rosas. Sólo me cabe dar gracias, infinitas gracias a Dios, o a mi férrea mente, o a mi cuerpo que estaba acorazado en el momento justo, o a quien sea o fuera que haya sido quien puso la sonrisa, tanto en mi boca, como en mi alma, y a empujones a veces o a caricias otras, me haya traído hasta aquí, al día de hoy, tres años después de la oscuridad... Nahir desde su página me pide que muestre una sonrisa. Ella quiere contagiársela a todos y formar una cadena de alegres gestos. Aquí está la mía.10/10/2005 07:33. #. Hay 15 comentarios. Ayer recibí una carta. El sobre de color verde limón, la remitente me avisó algunos días antes que sería de este tono. Para que no se pierda cruzando el Atlántico, me dijo, a lo que yo añadí, para hacerla reír, Mariám se van a espantar los tiburones ante color tan refulgente, y ella rompió en risas. Risas en letras.
Y ayer, como digo, llegó esta carta y dentro, una cuartilla de color rosa bordada con preciosas letras de amistad, y dos pares de pendientes, artesanía Azteca, uno de tonos morados y el otro del color de las letras de mi Messenger, Rosa fucsia. Gracias Mariám,Corazón, amiga mía, ayer pusiste a mi día un poquito de más luminosidad. Tonalidades de amistad.
Luego a media mañana entré a la Blog de Carmiña(Muralla) y allí, entre la paz que desprenden sus escritos, entre la belleza de sus paisajes y flores me encontré unos Haikus bellísimos escritos por ella, y al final de tan lindas letras una dedicatoria “ Dedicados a Trini, la querida andaluza que me hizo amarlos” Entonces yo me emocioné y lloré. Sentí un fuerte sentimiento de amistad y gratitud. Gracias Carmiña querida. Ya sabes que “Si vienes al sur yo te cantaré”...
Por la tarde encontré un e-mail en mi bandeja, unas escuetas palabras de Paloma, interesándose por mí. Conocedora yo de que ella está pasando un mal momento aún las agradecí más. Gracias Paloma despliega al cielo tus alas y deja en tierra el lastre que te sujeta.
Casi asomando la noche, un caluroso anochecer, otro más en esta cálida tierra mía, una nueva referencia a mí en una Blog; esta vez de White. White y sus paisajes hechos relatos que nos trasladan, a medida que los vamos leyendo a otros lugares a otros tiempos. Gracias White, amiga, puedes hacer encajes con todas mis letras; tuyas son.
Bien entrada la noche se inauguró la Feria de mi pueblo, durante una semana atrás hemos trabajado unidos los amigos para montar la caseta y anoche, al fin terminada y reluciente nos reunimos de nuevo, esta vez para divertirnos, en una cena. Amigos, algunos desde la infancia, otros recién incorporados al grupo, y no por eso menos queridos. Camaradería, amistad pura, risas, baile y charla agradable donde primaba el respeto y el cariño que nos tenemos todos.
Cuando regresé, ya entrada la madrugada a mi casa y me metí en mi cama, pensé en lo afortunada que soy. Entonces me he sentido feliz, a pesar de mí bajo estado anímico. Feliz y orgullosa de tener tant@s amigos, cercanos y distantes que, aunque lejos me sienten cerca, tan cerca como yo los siento a ellos.
Como me dice otro amigo “Triniá tú siempre caes de pie” Y así es, así es porque yo quiero que sea así, podemos caer, tenemos derecho a caer pero, mejor caer de pie, así nada ni nadie tendrá la oportunidad de pisarnos. Sí nos vencen que sea cuerpo a cuerpo.
Gracias también a todos los que con vuestros comentarios a mi “Insurrección” me habéis aupado. Compañeros, como veis la Trini se acaba de levantar cubierta de colores, los colores de la amistad. Trini Reina01/09/2005 12:41. #. Hay 17 comentarios. Irónicamente, y para quitar hierro al asunto, a los asuntos, suelo llamar a mis problemas rutinarios “Historias para no dormir”. Esta semana que al fin termina, loado sea Dios, he padecido varias de estas historias en mi deambular cotidiano por mi, a pesar de todo, simplona vida. En la jornada del jueves una de las “crisis” llegó a su apogeo para mi desespero.
Así que andaba yo intentando romper el pacto con mi soledad y lanzarme a ronronear entre sus brazos buscando consuelo, cuándo la música de mi móvil me paró las tijeras. Me tiré de la cama desprendiéndome momentáneamente de mis miserias y corrí a atenderlo. En estas que una voz cantarina y alegre me iluminó los alrededores...
Es curioso el poder de una ilusión, en este caso se trocó en mi mente el hastío de mis contrariedades por la alegría y la emoción de conocer personalmente a Darilea.
Darilea, muchos de ustedes la conocéis, si no, la podéis encontrar en mis enlaces, me comunicó que estaba pasando unos días en un pueblo de la provincia de Sevilla, así que nos citamos para vernos por fin… Ayer nos encontramos, ambas con el marido puesto, en un gran centro comercial colindante con mi pueblo.
En una tarde de agosto con 40º centígrados a la sombra, los grandes almacenes son de los pocos lugares donde nos atrevemos a salir los lugareños, conocedores a fondo de “la caló”, pues estos están dotados de aire acondicionado y allí, amparados por el fresquito se puede uno citar sin riesgo a quedar deshidratados paseando por las calles achicharradas. En una hermosa cafetería nos sentamos los cuatro ante nuestros respectivos cafés, y departimos amigablemente, cómo si nos conociésemos de toda la vida.
A Darilea ya la quería yo cuándo paseaba por su página y me deleitaba con lo que leía o, cuándo nos escribíamos correos electrónicos personales y nos contábamos algunas cuitas. Es una mujer fácil de querer. Pero ayer, allí junto a ella, observando su sincera sonrisa y sus naturales ademanes, aún la quise más si cabe; hasta el punto que mientras salíamos del centro, y ya a las puertas de este, nos despedimos varias veces para a continuación entre risas seguir charlando, y es que a mí al menos, y creo que a ella también, incluso a los maridos contagiados por el buen momento pasado, nos costó bastante despedirnos.
Quedamos en volver a vernos, quizá para primavera, porque Sevilla siempre es bella; pero el mejor momento para visitarla es al estallar la primavera. Abril y mayo son los meses idóneos para pasear por ella; impregnados del olor de los azahares y con la mirada desbordada por sus incontables tonalidades y colores.
Así que sólo puedo decir que me quedé con una placentera sensación y muchas ganas de repetir la experiencia. Y es que resulta maravilloso comunicarse con gente tan sencilla y real. Un beso a los dos. Gracias por vuestro cariño amigos.06/08/2005 19:26. #. Hay 22 comentarios.  Estaba sentado en el centro de la cama con las piernas cruzadas ante sí. Hubiese parecido un jefe indio, a no ser porque no usaba plumas, ni narraba leyendas al amor del fuego, y ni siquiera tenía cabello… Bueno, miento, lucía un cráneo de donde, esparcidos, brotaban unos hirsutos pelos cortados a cepillo. Sobre el labio superior un bigotillo estrecho y ralo. Vestía el típico y arrugado pijama que proporcionan los centros médicos. Le habían escayolado los dos brazos y con un artilugio hecho de gasa y escayola, los mantenía alejados del tronco… Quién lo bautizó más que su padrino, sería su enemigo, a juzgar por el nombre que eligió: Félix. No creo que Félix haya sido feliz jamás. Según me contó en los seis días que lo conocí, se había criado de la beneficencia en un orfanato, en la isla de Tenerife. Ahora estaba convaleciente en un hospital de Sevilla; pero había recorrido media España, supongo que mendigando… A eso se dedicaba en el presente, esa, confesaba, era su profesión. Se ganaba la vida… o la muerte, guardando coches en los alrededores de la Basílica de la Macarena; lo que aquí vulgarmente llamamos “gorrillas”. Una noche cuando dormía en su jergón de cartones y trapos, dos “socios” le dieron una monumental paliza, para así, con él fuera de juego, apropiarse de la productiva zona… De ahí que Félix diese con sus famélicos huesos fracturados en la planta de urgencias del hospital. Allí lo vi aquella tarde… Sentado sobre la cama de esa forma tan peculiar; más si cabe por el lugar en que se hallaba. Yo acompañaba a mi marido que había sufrido un accidente y esperaba las pruebas pertinentes para someterse a una intervención quirúrgica. Félix era por aquel entonces heroinómano, y si no portaba el virus del Sida, por su aspecto exterior cualquier individuo se lo habría diagnosticado… Nada más instalarnos entró la asistente con la cena de los enfermos… A Félix le servían la comida en unos recipientes fabricados con materiales desechables: el vaso, los cubiertos, los platos, incluso la propia bandeja, eran de un solo uso, la colocaron en la mesilla y se marcharon… ¡Dios mío! No pude quedarme impasible mirando el esfuerzo que el chico realizaba para abrir la bandeja, así que me acerqué y la destapé, y de paso le quité el envoltorio al pan. Me dio educadamente las gracias, comenzó a comer ávidamente, apenas lograba acertar con la cuchara en la boca, debido a la separación que mantenían los brazos, pero el hambre agudiza el instinto… Lo dejé cenar en intimidad; mas, de vez en cuando le echaba una ojeada por si necesitaba algo. Al rato lo vi luchar con los medicamentos que tomaba tras la cena y fui a ayudarlo, se los extraje del envase y le acerqué un vaso con agua. En ese instante se convirtió en mi sombra… Paso que yo daba, él como un perrito faldero, lo daba tras de mí: por la sala, por el pasillo de la planta, cuando acudía a rellenar las botellas de agua fría en la fuentecilla del recibidor, cuando salía a fumar un pitillo… A todos lados me acompañaba, y no cesaba de conversar, y a mí que charlar me gusta… Al tercer día lo cambiaron de habitación, un colega le introdujo bajo cuerda una dosis de heroína, y él se la inyectó en el baño… Cuando la madre del ocupante de la otra cama (eran tres en la sala) entró al aseo se encontró el lavabo lleno de sangre, Félix en sus ansias de pincharse, al no poder hacerlo adecuadamente a causa de su provisional invalidez, se había provocado una sangría… La mujer protestó alarmada a la jefa de enfermeras, y lo cambiaron a una pieza individual… Él lloraba como un crió… - Yo me quiero quedar aquí, gritaba, me quiero quedar con la “Niña” Así me llamaba, Niña esto, Niña lo otro… Se lo llevaron; pero siguió compareciendo a nuestra sala todo el tiempo en que no dormía atiborrado de Valium para calmar el “mono”… Allí comía, lo suyo, y lo que los pacientes de las otras dos camas dejaban, pues, tenia apetito a todas horas. O se distraía mirando la televisión. O contando a todos los que por obligación estábamos allí, las peripecias de su vida. En cuanto yo hacía el intento de salir del cuarto, allá que se levantaba él y me reseguía arrastrando tras de sí el carrito con el suero, allá donde yo fuese; siempre dentro del recinto hospitalario... Unos días antes que a mi marido, a Félix le dieron el alta médica, no quería irse; pero no le consentían quedarse por más tiempo allí. Dijo que vendría a visitarme todas las tardes, y que cuando mi marido mejorase y regresáramos al pueblo, el se vendría con nosotros, a mí casa... Hasta la tarde Niña, se despidió, y lo vi caminar por el largo corredor, con su gastada mochila al hombro… Ya no volví a verle jamás… Trini Reina 20/07/2005 16:03. #. Hay 29 comentarios.  Hace poco más de tres años dejé de trabajar por motivos de salud. Me hice a la idea de que mi etapa laboral había llegado a su fin. Hace unos días, en un arrebato, me decidí a volver a trabajar al menos media jornada. De momento tengo el mes de julio para examinar la energía con que cuento, sí veo que en este tiempo no puedo llevar la carga lo dejaré. Hay quién me ha preguntado sí tanta falta me hace el dinero y le he dicho que el dinero no está demás en los tiempos que corren; pero que no es esa la causa de mi decisión. En primer lugar pienso que sí vuelvo al trabajo habré dejado atrás muchas cosas… Será como demostrarme que el peligro ha pasado… Que vuelvo a ser valida para todos, y principalmente para mí misma. En segundo termino estoy ayudando a mi hermana y cuidando de sus hijas, tampoco es un trabajo excesivamente arduo, o sea un trabajo dentro de la familia. En definitiva que tengo un mes de prueba para decantarme por tirar la toalla o continuar, según mi cuerpo se adapte o proteste. Hoy ha sido mi primera mañana y no se me ha dado mal. Ahora tendré algo menos de tiempo libre para atender la Blog y visitaros amigos blogueros así que os ruego me perdonéis si tardo en comentaros; pero tened seguro que os visitaré. Un abrazo a todos y mil gracias por vuestra amistad. 06/07/2005 12:17. #. Hay 18 comentarios. La vida es un puzzle al que cada jornada colocamos una nueva pieza. Hay fichas oscuras, la mayoría claroscuros, las hay de colores… Y luminosas. Anoche, ya bien tarde, antes de irme a dormir coloqué en mi puzzle una de las piezas que más lo iluminan. Sí tuviese que ponerle un nombre a los días que voy viviendo, el de ayer sólo podría llamarse AMISTAD… Y es que en eso consistió mi jornada en vivir desde las ocho de la mañana hasta las dos de la madrugada con los amigos en tres facetas diferentes.
Viajé a Córdoba con mis amigas de tertulia semanal y parecíamos unas crías en viaje fin de curso. Ellas tenían cita en unos baños árabes; pero yo había decidido quedarme sola paseando por esta preciosa ciudad tan cercana a la mía y a la que anteriormente no tuve oportunidad de visitar. En un viejo post hablé someramente de esta excursión y una bloguera cordobesa se ofreció para encontrarnos y conocernos y así me haría compañía y yo, claro, encantada de la vida.
La esperé en la puerta de los baños y la vi subir la calle y supe de inmediato que era ella. Nos abrazamos riendo, nerviosas, y tras las presentaciones a mis amigas, las dejamos en sus baños y Mariose y yo nos aposentamos en una cafetería y nos dispusimos a charlar hasta por los codos.
Hablamos y hablamos. Sabedoras del poco tiempo del que disponíamos, escasamente dos horas, nos pisábamos las palabras y rompíamos a reír. Nos contamos nuestros sueños e ilusiones y nos descubrimos algún que otro sentimiento, de estos, ella y yo tenemos para regalar…
Mariose es una mujer muy guapa en el exterior y el interior es de dulce… Aparenta bastante menos edad de la que dice que tiene. Posee unos ojos expresivos y sinceros y me demostró con creces su cariño. Como siempre que se está en la GLORIA el tiempo vuela y tuvimos que despedirnos. Espero y deseo que pronto nos volvamos a encontrar. Fue una experiencia preciosa, como si nos conociésemos de toda la vida. En vez de un encuentro pareció un reencuentro.
Cuando mis amigas terminaron sus baños hablando maravillas de ellos y de sus poderes relajantes yo las miré y pensé que para nada me superaban en bienestar. No cambiaría esas dos horas con Mariose ni por los tesoros de las mil y una noches.
Córdoba es una ciudad preciosa y la Mezquita me cautivó. Cuántas cosas maravillosas nos legaron los árabes. Verdaderas joyas irrepetibles que espero sepamos conservar eternamente. Ni que decir tiene que volveré a visitarla.
Tras pasar todo el día en la ciudad al volver a casa tuve que volver a salir de amigos ahora con los de mi marido y sus esposas, o sea, otras amigas… Brindo por la amistad en todas sus facetas.
Sólo un reproche…Una cosa… Que Mariose no me dejó pagar nada. Mariose cuándo vengas a Sevilla y nos volvamos a reunir como te vea metiendo la mano en el bolso te doy un sopapo:) Gracias por esas dos horas amiga; siempre las llevaré en mi corazón.19/06/2005 19:12. #. Hay 20 comentarios.  Aunque la conocía desde siempre nunca había mantenido ninguna conversación con ella, tan sólo un “buenos días” o un “adiós”. Ya conocía su enfermedad desde hacía unos meses y recién me habían comunicado que yo padecía el mismo mal... Era agosto y la vi con toda su familia en un bar cenando y como soy amiga de su hermano me pareció lo más normal saludarlos y de alguna manera solidarizarme con ella. Encontrar y dar apoyo. Corporativismo... Hablamos, estaba muy guapa con su peluca; curiosamente durante todo el proceso las dos estuvimos siempre más guapas con la peluca que con nuestro pelo natural... Ella me dijo que se había tomado este golpe de la vida como un concurso en el que habría que ganar una prueba tras otra. Yo le dije que no, que para mi no era un concurso sino una guerra y que libraría batalla tras batalla... En aquellos momentos los primeros días del mazazo yo me había declarado en rebeldía. Estaba indignada con el mundo y lo único que me apetecía era guerrear contra todo... Tras charlar un rato me volví a mi mesa y al despedirme le dije, - Las dos pertenecemos a un mismo “club” Desde aquel día nos hicimos amigas en la adversidad. Nos llamábamos para pedirnos consejos, para darnos ánimos. Ella tan alegre y dicharachera como yo, siempre optimista, siempre con la sonrisa en la cara... Ayer perdió el concurso, de nada le sirvió haber ganado tantas arduas pruebas; no superó la definitiva... 16/06/2005 08:57. #. Hay 31 comentarios. Yo tenía once años cuando vino al mundo. Todos en casa deseábamos un varón… En ese tiempo las ecografías eran utopías, así que convencidos estábamos que ese ser que llegaba tan tarde y casi de puro milagro sería un chico al que todos adoraríamos.
Mi madre se puso de parto justo el día que mi hermana, hasta entonces benjamína, tomaba su Primera Comunión…Haciendo un esfuerzo acudió a la ceremonia religiosa, y al salir de la iglesia, finalizada esta, tomó rumbo al hospital, donde al fin nació el retoño tan anhelado.
- Es una niña. Dijo mi padre. Mas, en mi “mema” inocencia lo puse en duda, aún con la esperanza intacta de que fuese un varón y el autor de mis días hubiese perdido los cabales cayendo en un craso error que, naturalmente con la mayor generosidad le sería perdonado…
Cuando mi madre, ya restablecida la trajo a casa recuerdo que la recostó a los pies de su cama mientras vestía la cuna. En aquel tiempo, por superstición seguramente, no se preparaban las cosas del bebé hasta que no estuviese ya nacido y bien nacido. Yo miré al diminuto ser y dije - Pues ustedes podéis decir lo que queráis pero tiene cara de niño, creo que os habéis equivocado. Sí seré cabezota…
En fin que tomé mis esperanzas inútiles a esas alturas y acepté que era una niña y desde ese instante, tras admitir el hecho; la quise. Han pasado treinta y cinco años en un santiamén… y hoy es su cumpleaños. Felicidades hermanita. Te quiero25/05/2005 12:38. #. Hay 24 comentarios.  La calle estaba semidesierta, una señora tras de mí con una niña pequeña de la mano hablaba en ese tono tierno y cómplice con que se habla a los niños. En la lejanía un perro echado a la sombra... A él lo divisé bajando a lo lejos, venía caminando por la acera opuesta. Cruzó la calle y tomó la vera que yo traía. A la altura de la cafetería esquivó los veladores con sombrilla colocados en la peatonal y estrecha callejuela y a falta de unos metros para que coincidiésemos, habló y dijo - Trini que alegría me da cuando te veo. Yo le contesté, -y a mí me da alegría de que te alegres de verme... Los dos, sin habernos parado, seguimos nuestros caminos... A mí, con el sentimiento de culpabilidad aliviado, se me abrillantaron los ojos. A él, evocando, seguro que también y no me extraña que derramase alguna lágrima. Su hermana y yo sufrimos al mismo tiempo idéntico mal, a ella la operaron un mes antes que a mí... ya hace dos meses que ha muerto... 20/04/2005 19:15. #. Hay 21 comentarios.  Íbamos camino de Granada a pasar un día de turismo cuando… suena el móvil de mi hermana, esta lo coge y comienza a hablar, la oigo decir - No, yo no tengo horno, mi hermana si tiene, espera que te la paso. Yo en Babia, sin saber quien era el interlocutor tomo el teléfono y me vuelven a preguntar lo del dichoso horno, a lo que sin saber la que se me venía encima, asiento y entonces me dice la autora de la llamada, una amiga… - Pues te voy a llevar a tu casa, el martes, un vaso de masa y las instrucciones para hacer una receta de bizcocho, invento de las monjas Clarisas, que si la llevas a término se te concede mucha salud y mucha suerte. Yo que seguía sin dar pie con bola dije - Bien, muy bien, la espero… Y colgué con la boca abierta y los oídos tontos por lo escuchado y casi no comprendido; pues no daba crédito. Entre el viaje, el fin de semana y cosas varias, se me fue el santo al cielo y lo olvidé. Pero el martes lo recibí. Un vaso lleno de masa con un profundo olor a levadura y, un folio con la receta, más que receta instrucciones. Aquí las detallo no sé si olvido alguna pero cuando lo leí pensé que para construir la catedral de Sevilla se necesitó menos tiempo. 1º Día: se vuelca la masa en un bol y no se toca 2ª Día: se añade a la masa, un vaso de azúcar y otro de harina y no se bate. 3º Día: Lo bates 4º y 5º Día: no se toca 6ª Día: se añaden dos huevos otro vaso de azúcar y otro de harina, no se bate 7ª Día: se bate 8º y 9º Día: no se toca. 10º Día: Se apartan tres vasos. Al resto se le añade: otro vaso de azúcar, otro de harina, un vaso de aceite, un vaso de almendras, medio vaso de pasas de corinto, medio vaso de nueces, una pizca de vainilla un sobre de levadura… total que el bizcocho te sale por un ojo de la cara, no sé si olvido algo. Una vez todo bien, bien, mezclado se hornea. (ya era hora) y claro si es comestible que no lo he comprobado se come… Yo nada más de pensar en la fermentación de todo eso me pongo mala… Los tres vasos de masa cruda son para repartir a familiares y amigos (desgraciado el que lo coja). Mi hija, atea al máximo me dijo tíralo, así, ahora, sin más… mi hermana creyente y supersticiosa y portadora de otro vaso me dijo, - No se trata de que esté rico o no, sino de salud y suerte. En fin que dudosa lo dejé sin tocar en la cocina. Pero a la mañana siguiente cuando desperté y fui a hacerme el café, aquello había crecido como un ente de otro planeta de esos que salen en las películas arrrggg, deformes y grasientos, lo tiré del tirón, con vaso y todo. Esto es como un correo de esos que todos sufrimos en cadena, pero versión repostería, envíalo a 10 contactos si no se te cae el pelo, o no te sale novio, o tu pareja se va con otra, o algo así de ridículo. Antes, cuando yo era pequeña eran cartas anónimas en el buzón de casa y te exigían escribir más cartas y pasarlas, una superstición en cadena. En fin que como os he dicho yo lo tire todo a la basura y me ahorré trabajo y frutos secos que cuestan una pasta, pero mi hermana con el horno de mi madre lo hizo, no le he preguntado si se lo han comido, al menos sé que vivos están… Esta tarde en el Messenger me habla mi hermana y me dice. - Niña como coja a la del bizcocho se va a caer de un guindo. - ¿Y eso? Pregunto yo - Pues que me dijo que si cocinaba el bizcocho tendríamos salud y suerte, y desde que lo hice no dejo de pasar por urgencias, ni dejan de ocurrirme pequeñas desgracias… Entonces yo he estallado de risa, a carcajadas aquí tras la pantalla, hasta han venido a ver que me producía tanta hilaridad mi marido que nunca se acerca a curiosear por aquí y mi hijo ambos extrañados de mi ataque de solitaria locura… O sea que atentos ¡cuidado! si una amiga( ten amigas para esto) os quiere regalar un bizcocho decidles que no tenéis horno en casa y si es tan amable, que os lo compre en una buena confitería ya horneado y se deje de monsergas y supersticiones. 06/04/2005 20:02. #. Hay 26 comentarios.  Estábamos los dos sentados en el sofá, por una vez solos, algo inusual desde hace unos meses. Él miraba concentrado, una película en televisión, yo escribía incoherencias para entretenerme, esta manía mía de no dejar las manos quietas. De repente volviéndome hacía él hablé y le dije, - Cambio uno de cuarenta y nueve años por dos de treinta. Él despegando sus ojos de la pantalla me miró sin comprender. De repente vi como se encendía la luz en su cerebro y comenzó a reírse y yo con él. Abrazados estallamos en carcajadas. Felicidades, compañero. 31/03/2005 12:39. #. Hay 19 comentarios.  Salíamos de casa vestidas con la ropa de los “domingos” el Jueves Santo siempre ha sido un día grande en mi pueblo. Caminábamos a saltitos, corriendo, discutiendo, riendo, siempre delante de mis padres, que nos seguían cogidos del brazo, no había entonces peligro de tráfico, la calle era nuestra. El pueblo se componía de una calle larga principal, otras más cortas que en ella desembocaban y alguna que otra barriada nueva. Nuestra primera parada era la iglesia, en ella entrábamos los cuatro ya en silencio, mi hermana pequeña, aún tardaría varios años en nacer. En la tarde noche del Jueves Santo el templo estaba lleno de gente, los que vivíamos en el pueblo, más los que habían emigrado y ese día volvían para ver los pasos en la iglesia y, más tarde, ya en la "madrugá" la procesión. Mi padre entraba y salía en un pis pas, nunca le han gustado demasiado las iglesias; pero mi madre, amante de ellas, se pasaba allí un buen rato admirando los exornos de los pasos, las novedades de la vestimenta de la Virgen, muy pobre en esos años, y charlando con conocidos y amigos. Luego en nuestro tradicional paseo de ese señalado día íbamos a ver a mi abuelo que vivía en una casa que se bifurcaba en dos viviendas, en una él y mi tía con su marido, en la otra uno de mis tíos con su familia. Mis primas nos aguardaban, cuán amigas de pequeñas y cuanto hemos cambiado después, cada una por su sendero, hace años que no nos vemos; pero en aquel tiempo éramos las cuatro, uña y carne. El padre de mis primas era y es ateo devoto y confeso y se negaba a asistir a esos eventos, así que, las cuatro primas esta vez sin padres, volvíamos de nuevo a la iglesia a visitar los pasos en exposición. Luego regresábamos a casa de mi abuelo y allí continuaban nuestros padres parloteando. En la televisión, en blanco y negro, la misma película que en aquellos tiempos de dictadura habíamos de soportar todos los españoles “San Francisco de Asís” que yo recuerde al menos durante cuatro años como mínimo la estuvieron emitiendo el mismo día a la misma hora, jamás la vi completa a no ser algunos minutos entre juego y juego con mis primas. Sobre las diez de la noche nos despedíamos y con mis padres nos acercábamos a un bar dónde ellos tomaban una cerveza, las niñas nada, ya que la Coca Cola existía, pero aquí no teníamos noción de ella. Mi padre era uno de los escasos hombres que por entonces entraba con su esposa en un bar, pues estaba mal visto en aquella época. Digamos que mi padre fue pionero en tal “modernidad” no sé si porque la taberna que frecuentamos pertenecía a familiares suyos o porque mi padre a pesar de su seriedad y su a veces seco carácter es un hombre para nada anticuado y si bastante justo por lo tanto, siempre ha dado a su mujer y a sus hijas el lugar que nos pertenecía y lo que es mejor aún, sin alardear de ello. Tras la cerveza y “tapita” regresábamos a casa en un estado de excitación nerviosa similar al de la Noche de Reyes. Cenábamos escuetamente y nos acostábamos, eso si, no sin antes haber hecho prometer a mi madre mil veces que nos despertaría a las dos y media de la “madrugá” cosa vana pues éramos incapaces de conciliar el sueño, quizás entrábamos en un duermevela pero entre brumas imaginábamos oír la banda de tambores y cornetas, entonces abríamos los ojos y mirábamos el reloj, las doce… la una… las dos… al final cuando mi madre, cumpliendo lo prometido entraba a supuestamente despertarnos, estábamos extenuadas, pero saltábamos al instante de la cama gritando y con esa risa que provocan los nervios y el frío. Ya bien abrigadas acudíamos a la puerta del templo a esperar que a las tres de la madrugada se abriesen las puertas y la Cruz de Guía diera paso a la fila de nazarenos con capirotes negros y cirios rojo y tras ellos el paso del Cristo cargado por costaleros, mientras la banda, ahora si, comenzaba su concierto de tambores y cornetas que, nos retumbaba en los oídos y en el corazón. Han pasado muchos años de esto pero en ciertos aspectos no ha cambiado nada, esta tarde noche iré con mi marido a la iglesia, también él entra y sale en un pis pas, como mi padre, yo a pesar de mi despego de los últimos años, me quedaré un rato allí, saludando a amigos y conocidos mientras susurramos sobre la belleza de nuestros titulares y sus adornos, no he conseguido inculcar las tradiciones a mis hijos; mi hija se confiesa atea y mi hijo aunque le gusta no participa, pero a mi me gusta seguirlas: la visita al templo, la asistencia a la procesión de “madrugá” los churros y el café para asustar al frío y entonarnos, el llegar a las diez de la mañana a casa, tras la recogida, con el cuerpo cortado de cansancio y frío matutino, el acostarme unas horas hasta mediodía, el comer lo mismo, con escasas variantes, de todos los Viernes Santos de mi vida: tortillas y pavías de bacalao, espinacas con garbanzos, arroz con leche, torrijas y pestiños de miel… En la foto el Cristo de la Veracruz 24/03/2005 18:49. #. Hay 9 comentarios.  Ha amanecido un día de esos en que el cielo no atina a elegir entre el blanco y el gris, en que la atmósfera dubitativa, no se decide entre abrirle la puerta al sol para que desfile o romper a llorar un chaparrón tras otro. Sin embargo mi intimo cielo resplandece en esta mañana de marzo. Por lo que he deducido que la primavera está dentro de nosotros mismos, que por mucho que lo señale el calendario, por infinidad de signos visibles en las afueras, si por dentro el ánimo vegeta no hay nada que hacer, los almendros permanecen yertos y la naturaleza remolonea sumida en la desidia. He salido muy temprano de casa y he notado como mis pulmones respiran libres, no siento ese vacío que pesa toneladas sobre ellos hoy, y bien sabe Dios que ayer la presión era dolorosa. Mientras camino oigo el taconeo de mis zapatos repiqueteando en la acera, a mi misma me digo que parezco una campanilla y como tal me siento... Todo a mi alrededor reluce multiplicado y veo el reflejo de mi misma con media sonrisa asomando a los labios, aunque me gustaría mostrarla completa al mundo, mas me reprimo, no vaya a ser que si alguien se cruza conmigo piense que he perdido la razón. Mientras camino pienso y, por más que me exprimo la sesera no encuentro un motivo concreto para tal estallido de euforia interna, en esta jornada que ha brotado color de plomo, del mismo tono apagado y agorero que mis pensamientos de ayer y varios días pasados. Continúo cavilando mientras aspiro vida por las calles de mi pueblo, a esta hora tan temprana, clara y límpida. Anoche llovió y el aire trae aromas a tierra mojada, toda la vegetación del Aljarafe profundo emitiendo fragancias y desde más al oeste los pinos exhalando sus aromas dormidos tras semanas de sequía... Los sonidos son más nítidos y afinados: el murmullo de los pájaros, el chirriar del auto bus que frena, la melodía que interpreta la armónica del afilador, el choque de las bombonas de butano que el repartido ordena en el camión, el pregón monocorde del chico de la ONCE... Cuando llego a mi destino decido dejar de analizar mi estado de ánimo actual y dejo las cavilaciones para los tiempos de melancolías. Hoy decido disfrutar de lo que siento y presiento en mi orbe interior. Así que despliego la sonrisa ya desnuda, en la boca y los ojos. En la cafetería habitual, mi camarero favorito me trae el desayuno sin preguntarme lo que deseo; pues él ya sabe lo que tomo siempre... ¡Aleluya! La primavera me ha estallado dentro del cuerpo y los colores se desatan en mi alma. 23/03/2005 01:29. #. Hay 20 comentarios.  Recuerdo la noche que nació. Era madrugada cerrada. Mi tío me sacó de la cama envuelta en una manta y, en brazos, me trasladó a casa de mi abuela; yo tenía tres años. Tengo escasos recuerdos de la niñez, este es el primero. Los demás son ráfagas que asoman a mi memoria como escenas desdibujadas. A veces pienso que fueron los años y las repetitivas historias de mi madre al narrarlo lo que forjó la imagen en mi mente; pero yo prefiero creer que no, que esa escena es la primera noción que tuve de ella. Después como a muchos niños los celos me atacaron, nos llevábamos bien a ratos y mal el resto del tiempo. Los años volaban. Yo trabajaba, ella estudiaba. Yo me casé, ella comenzó su etapa laboral. Yo tuve mi primer hijo, ella se casó y más tarde tuvo al suyo. Fue entonces, ya madres las dos cuando me di cuenta que mi pelusilla se había evaporado hacía años. Ella se empeño en sacarme de mi mundo cerrado. Siempre fue extrovertida y alegre yo más bien triste e introvertida. Me animó a hacer cursos, me integró en su grupo de amigas”Las chicas de oro” de la que ahora, al cabo de los años, me he convertido en la hermana mayor de todas. Pero cuando más nos hemos unido, si eso era ya posible, fue a raíz de mi enfermedad. Ella fue mi primer apoyo, no diré que el único porque tengo una familia estupenda que ha estado siempre ahí, a veces visible otras invisible, según requería la situación; pero con ella he recibido las peores noticias y también las mejores esperanzas. Y lo ha sentido casi tanto como yo misma, hasta el punto de que en principio todos pensaban, al ver la tristeza que se había apoderado de su semblante, que a quién le sucedía algo era a ella. Se llama Jesús, si, así, sin Marías por ningún lado, mi madre se empeñó en tener un varón y le puso el nombre antes de que este naciera. Y nació una niña; pero mi madre en rebeldía se quedó con el nombre: Jesús. Así la bautizaron y hoy es su cumpleaños. Te quiero hermanita… FELIZ CUMPLEAÑOS. 09/03/2005 07:57. #. Hay 23 comentarios.  Cada vez que me pongo los guantes para salir, me acuerdo de él. Curiosamente he olvidado su nombre de pila mas no su apellido. Pineda. Señor Pineda le llamábamos. Durante un tiempo fue director de la bodega donde trabajé de joven. Quince años contaba yo por aquel entonces. El era joven para ser un alto cargo. Digamos que era un adelanto a lo que más tarde llegó a llamarse yuppi. Era muy delgado y a mi me parecía alto. Claro que para mi estatura todo el mundo lo es. Ahora cuando lo recuerdo pienso que su delgadez extrema lo hacía parecer más esbelto de lo que realmente era. Tenía la cara llena de pecas marrones. Recuerdo que en un viaje que hicimos toda la plantilla a Jerez, invitados por Rumasa, uno de los chicos en broma dijo. -A Pineda parece que le hubiese bronceado el sol a través de un colador. Y Pineda que estaba justo detrás, no movió ni una peca de su semblante. Ni que decir tiene que el compañero se puso rojo como la grana y los demás, jóvenes e insensatos como éramos lo coreamos con carcajadas. Desde luego nadie se reía de Pineda sino del chico locuaz y su cara de sandía. Lo de los guantes viene a que yo jamás los he usado para trabajar, ni entonces en la bodega, ni en casa para las labores domesticas, ni en los más de ocho años que he trabajado de empleada de hogar. Nunca he podido con ellos, se me cae todo de las manos y se me ponen los dientes largos, con el fru- fru de la goma. Un día en que formábamos y grapábamos cajas de cartón para embalar botellas en la fábrica, mi compañera los estaba usando y, él que durante el tiempo que pasaba en la zona de trabajo se paraba mucho tiempo a mi lado (no se por qué) me miró las manos y me dijo. - Trinidad ¿A que gato con guantes no caza? Y yo que le tenía un respeto fuera de lo común casi me atraganto al tragar saliva y le respondí una imbecilidad que ahora no recuerdo textualmente, pero que seguro que fue una idiotez, porque a esa edad yo era la timidez personificada. A veces cuando he visto en televisión programas donde se buscaba a gente desaparecida, siempre he pensado que me gustaría saber que rumbo tomó al irse de la fábrica. Algún día por esas casualidades del destino me encantaría encontrarlo y saber de él. Esta mañana al ponerme los guantes de vestir para paliar el frío de la mañana me vino su imagen a la mente y esta tarde al entrar en la Blog de mi amiga Mercedes, he leído su post de hoy, dedicado a un amigo suyo con el mismo apellido. Y me he dado cuenta que tras haber pasado treinta años de aquello, nunca se ha borrado de mi memoria la imagen del señor Pineda, su cara llena de pecas, sus trajes sastre azules, las camisas claras, las corbatas de colores, el reloj, tan grande en proporción a su delgada muñeca, el perfume que usaba. Y sobre todo el alboroto de las niñas en la nave, cuando lo divisaban cruzar el patio que separaba la oficina de la zona de embasado. Qué viene Pineda, que viene Pineda… 17/02/2005 19:50. #. Hay 19 comentarios.  El sábado como teníamos previsto nos reunimos varios amigos para almorzar. En principio seriamos cinco parejas, pero a última hora se unieron dos matrimonios más a la comida. A uno de ellos lo había visto varias veces, eran a su vez amigos de mis amigos; pero a la otra pareja no la había visto jamás. Suele pasar en las reuniones de muchos años que al conocer cada uno la personalidad y el sentido del humor de los otros las conversaciones sean casi calcadas, desenfadas y en nuestro caso algo pícaras. Se admiten y se dan bromas como parte de la confianza que el conocerse proporciona. Pero este sábado, la verdad es, que tardamos en aclimatarnos a los nuevos miembros, hablando educadamente de asuntos variados, sin entrar en la risa fácil ni en la charla disparatada y entrañable. Ya mediada la comida salió a relucir el tema “cáncer”. La señora que yo no conocía, es de Cádiz y lo había sufrido, curado y desgraciadamente reproducido en lugar diferente del cuerpo. Yo para animarla le quité candela al asunto. Comentando que no se preocupase que el cáncer se cura, quizás, demasiado alegremente, lo que chocó, con el por otro lado normal, pánico de la otra. Los que nos creemos sanados de este mal nos sentimos algo culpables de que otros no hayan tenido esa inmensa fortuna. La señora no tomó mis palabras en el sentido en que mi corazón las había fabricado. Tal vez, el nerviosismo nos traicionó. A mi al hablar y a ella al oír… porque ella, veladamente, me reprochó la trivialidad con que yo me había tomado sus cuitas. Me sentí más culpable si cabe, porque en eso, ella tenia razón, no en las formas, pero si en el contenido. Yo al minimizar el tema quise aliviar el dolor de la mujer, eso es cierto, pero a la vez expulsar de mi mente la idea de una recaída. Idea que jamás se evapora del todo, pero que aparcamos con un gran esfuerzo, hasta que nos sentamos a la mesa con la palpable realidad de que podemos enfermar de nuevo. Nunca mejor ilustrado en este caso lo de la mesa. Más tarde, calmado los ánimos con conversaciones más alegres y buen vino, se prendió de nuevo el tema, algo inevitable cuando dos personas que lo padecen o han padecido se sientan frente a frente, pero esta vez con un estilo diferente, más pacifico y reflexivo. Entonces dije lo que he pensado muchas veces pero pocas, he comentado públicamente, confesé ante todos y ante mi misma que en mi caso yo, solamente yo, he salido fortalecida, renovada, redimida, bendecida… de esta odiosa enfermedad que parece ser está en boga; lamentablemente. Porque si lo desmenuzo con detención todas las personas que están cerca de mí y me quieren, han salido perjudicadas infinitamente más que yo por mi mal. Son detalles que la gente desde fuera no atisba, pero que yo que, los conozco bien y los amo si he observado con dolorosa preocupación. Aquí tengo otra cosa por la que sentirme culpable. 08/02/2005 18:49. #. Hay 17 comentarios.  Ayer sufrimos un apagón en mi barrio, justo a la hora de la cena se fue la luz. Seguramente propiciado por tanto aparato de calefacción funcionando al mismo tiempo para combatir el tremendo frío que estamos padeciendo en Sevilla estos días, bueno y en toda España pero mi ciudad está preparada para los cuarenta grados en verano, no para esta ola de aire siberiano que nos deja tan inertes como a reptiles hibernando. Los niños que tragaban deprisa para volver a sus habitaciones rápidamente, gritaron al unísono, uno había dejado en modo pause la videoconsola, la otra el ordenador descargando música. Los dos temían que el apagón destrozara sus cacharros. Nunca se encuentran las velas cuando las necesitas. Un día se va la luz y te dices aquí las guardo para la próxima vez, mas llega ese día y lo has olvidado. Ya los tres, mi marido brillaba por su ausencia, sentados a la mesa, nos pusimos a charlar, cosa que cuando la televisión funciona, es difícil que suceda. Les conté a mis hijos que cuando yo era pequeña y faltaba el fluido eléctrico, cosa que sucedía bastante a menudo en aquellos tiempos, mi hermana y yo solíamos cantar un soniquete monocorde que destrozaba los nervios de mi madre. Qué venga la luz, que venga la luz, que venga la luz... Así hasta que la luz refulgía de nuevo o mi madre desesperada nos daba una colleja a ambas. Mi hija, al oír la historia me dijo – Anda mamá no te prives, canta, a ver si Sevillana Endesa te oye y nos arregla esto. Y claro a mí que cantar me gusta más que escribir y hablar, me puse a hacerlo, a lo que mis hijos asombrados, no tuvieron más remedio que admitir que su madre estaba definitivamente loca. En eso que volvió la luz y los tres terminando ya la cena comenzamos a aplaudir como críos. Por temor a un nuevo apagón no volvieron a conectar ordenador y videoconsola en sus respectivas habitaciones, así que los tres nos sentamos cómodamente en el sofá a charlar y mirar la tele. Hasta que una hora después nos fuimos a la cama, momento que eligió mi marido para hacer acto de presencia y preguntar: ¿Qué habéis hecho con las velas, se ha ido la luz? ¡Qué preguntas tiene este hombre!... 28/01/2005 13:15. #. Hay 4 comentarios.  Hay fechas en el calendario que dejan de ser anónimas por una circunstancia u otra. Como este 22 de enero por ejemplo. Hoy justamente hace un año a muy temprana hora y antes de salir a la calle pues tenía visita con el oncólogo, entré en mi ordenador a mirar el correo. Y en la bandeja de entrada encontré un e-mail. Lo leí y que me causó una enorme pena, ya que un amigo, por motivos que no viene al caso mencionar, me comunicaba su despedida. Sin tiempo para reaccionar al impacto que me causaron sus palabras, tuve que salir corriendo de casa, ya que mi hermana y taxista para esa jornada, llamaba al timbre. Era hora de marcharnos al hospital. Cuando el doctor tras sopesar todas las pruebas que previamente me habían realizado me dijo, que estaba perfectamente, después del penoso tratamiento al que estuve sometida... y que no quería verme por el servicio de oncología hasta pasado diez meses, mi hermana y yo como dos señoras, salimos de la consulta despidiéndonos del médico serenamente. Mas al cerrar tras de nosotras la puerta nos giramos una hacia la otra y prorrumpimos en carcajadas de alegría y un abrazo tal como si nuestro equipo del alma hubiese marcado un gol decisivo,sin percatarnos de lo que sucedía alrededor. Recuerdo que una monjita bastante mayor, nos miraba, quizás ella, después lo pensé, estaba esperando su veredicto también, como yo lo había esperado minutos antes. En definitiva que mi hermana y yo moderamos nuestra euforia, y salimos del hospital en busca del desayuno. En estas que mi compañera llama al teléfono a mi otra hermana que esperaba en su casa las noticias, se la comunicamos y ella a su vez nos dice que se ha puesto de parto. Todo fue una locura, llegar a casa y volver a la clínica con mi hermana pequeña de parto acelerado y casi sin darnos tiempo a reaccionar ni a ponernos nerviosas, a las dos de la tarde, nació Ana. Tal fecha como hoy hace un año, pasaron muchas cosas importantes en mi vida, una sucedía a la otra sin tiempo para saborearlas en su extensión. Cuando volví a casa ya en la noche, por fin en mi cama, pude dar un repaso mental al día completo. Deduje que en apenas seis horas había vivido emociones que en otras épocas tardamos meses en vivir, quizás años. Sin embargo ese 22 de enero está escrito en mi biografía intima con oro y fuego y jamás se borrará. De todo lo vivido hace un año justo no cambiaría nada. Porque aunque la primera emoción fue en verdad triste, las que llegaron a continuación fueron maravillosas. Y Sobre todo mi sobrina Ana, que es un encanto y una alegría no sólo para mi, que soy su tía, sino para todo el que mira sus azules ojos. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, ANA! 22/01/2005 18:24. #. Hay 7 comentarios.  Nunca he sido gran amante de los animales, digamos que me gusta ver los toros desde la barrera, los perros desde la acera opuesta, los gatos en los tejados y de las salamanquesas ni os hablo, no vaya a ser que me denunciéis a la asociación protectora de los animales. Pero desde hace un mes he conocido a “Rayito”. Rayito, es la cobaya de mi sobrina. Al estar mi hermana accidentada voy cada mañana temprano a su casa para ayudarla en las tareas, con cuidado recojo la llave que me deja en la ventana debidamente semi oculta y entro en el hogar mientras aún ella la mayoría de los días duerme. Entro en silencio directa a la cocina que es el lugar más alejado de los dormitorios, y allí empiezo a preparar el desayuno. Desde que cruzo el umbral ya comienzo a oírlo, me forma una fiesta con grititos de alegría para llamar mi atención y cuando ve que abro la puerta de la nevera, comienza a hacer ruido chocando los incisivos contra los alambres de la jaula. Es la señal, ya sé lo que debo hacer, cojo una hoja de lechuga y se la acerco, él se pone a dos patas de pie, alza la boca y jala la comida de mis manos. Os parecerá quizá una tontería, pero es el animal al que más me he acercado en mi vida, ya que siempre he sido una miedica. Pero este Rayito, durante el tiempo que estoy en casa de mi hermana me alegra la jornada. Me sorprendo a mi misma hablándole, jaleándolo, riñéndole cuando con las patas derrama la comida fuera de su jaula hasta el suelo. En verdad estoy empezando a admirar a los animales más de cerca; bueno, pero sin exagerar no pienso tomar en mis manos una serpiente Cascabel. La verdad es que Rayito, claro está, interesado por su estómago (todo hay que decirlo) demuestra más júbilo y alegría al verme que mis desagradecidos hijos. Así que me estoy replanteando seriamente comprarme una cobaya a la que donar todo el amor que me sobra y el que parece no hacerle falta a nadie. Pues nada, ea, a la tienda de animales por un “Rayito” propiamente mío, para adorarlo. 07/11/2004 13:42. #. No hay comentarios. Comentar.  Cuenta mi madre que el primer día que asistí al colegio, tras dejarme instalada en el pupitre, emprendió el regreso a casa. Iba ella caminado por el largo pasillo de la escuela hacía la calle: a la derecha, las clases; a la izquierda, los servicios y la sala de profesores; y ya llegando a la salida, el despacho del director. Cuando alcanzaba el umbral del portalón que daba al exterior, oyó un grito tras ella, que rayaba el pánico. - ¡Mamá, mamá, mamá...! Se volvió asustada y me vio venir corriendo desbocada por el pasillo, con los ojos anegados en lágrimas. - Mamá, no puedes dejarme aquí. ¿No ves que yo no sé leer? A lo que la autora de mis días, sonriendo ya, contestó: - Claro, chiquilla, para eso te he traído aquí, para que te enseñen. Y eso hice: aprender a leer. Siempre sentí pasión por la lectura. Donde quiera que viese letras, ensayaba mi forma de leer: en las vayas publicitarias, en los prospectos de las medicinas, en las novelas del Oeste que leía mi abuelo, en cualquier papel impreso que caía en mis manos... Antes, cuando yo era pequeña, no había dinero para libros, a lo más que podíamos aspirar era a la Enciclopedia Álvarez, que por aquel entonces me parecía un tomo gigantesco y fantástico y que ahora que lo han reeditado, lo veo diminuto en relación con mi niñez. Aún recuerdo algunos dibujos, poemas, fábulas y moralejas de la maravillosa enciclopedia, que, al ser mi único libro, trataba como oro en paño. Ahora, con el tiempo, tengo algunos libros, no demasiados, unos trescientos; “mi biblioteca” la llamo, presumiendo de ella. En verdad me siento orgullosa de ellos y disfruto de verlos allí en la librería, tan callados cuando están cerrados, pero tan mágicos, expresivos y dicharacheros cuando los abro y comienzo la lectura. Y es que un libro me invita a soñar sin moverme de casa, sentada en una humilde silla o en el más cómodo y mullido sofá, e incluso arropada entre sábanas y edredones en mi confortable cama rodeada de cojines. Relajadamente, entre mis manos, una novela, el best seller del momento, ése que todos los amigos te recomiendan y que casi nunca cumple las expectativas creadas por la fama del boca a boca. O quizá un clásico que compré por azar, en mi afán de coleccionar (ahora que puedo) cuántos más ejemplares mejor. Un libro para mí es: una emoción, un volar sin alas y sin viento, un navegar sin barco ni agua, un caminar descalzos o con relucientes zapatitos de cristal, un vagar errante o un pasear a pasos lentos y cortos, mientras con los ojos de la mente nos bebemos cada paisaje, cada escena... Llegamos a imaginar el frío Antártico como si nos rodearan los hielos eternos o, por el contrario, sentimos que la piel se acalora al pensar en el inmenso sol implacable, como bola de fuego, del desierto del Sáhara. Por unas horas dejas de ser simple y predecible y te conviertes en un jeroglífico complejo y misterioso. Ser protagonista en muchas vidas, una vida por historia, una historia por novela leída. Convivir con fenicios y celtas, griegos, romanos y cartaginenses; admirar a Aníbal o sentir terror por Atila y su gigantesco caballo; recorrer las islas griegas con Ulises y soplarle al oído que no se olvide de Penélope, que espera, enamorada, su vuelta... Disfrutar de un libro es soñar con los ojos abiertos, curiosos, ansiosos de saber, de aprender, de conocer, de calmar la sed que todos tenemos por ser lo que no somos, ni hoy ni nunca, pero que seremos al menos por un rato. Es viajar con el aventurero, llorar con la ingenua damisela, investigar con el detective, (como un Hércules Poirot que se precie) combatir al malvado, con armas o palabras, luchar por la justicia con el justo, desear con los amantes, besar con los enamorados, penar con el moribundo. Un libro es una evasión, un respiro de nuevos aires, para las atrofiadas vidas, una odisea para la monotonía cotidiana de las realidades más aburridas... un escape de la rutina diaria. Un día puedes imaginar ser la más extravagante y misteriosa dama; otro, la más pérfida de las mujeres, una rompecorazones sin escrúpulos; la mejor amante, la mujer perpetuamente amada; la más cautivadora princesa o una gris y pobre mendiga; el ladrón, el policía, el benigno, el maligno, ángel o diablo, amo o esclavo. Todos esos e infinitamente más personajes. Uno por lectura, o dos, los que se quieran ser, cada cual elija sus preferencias dependiendo del día o del estado de ánimo. Pero eso sí, siempre, siempre, es una fantástica ilusión que mantiene viva las pasiones, las ganas de vivir y los sueños en alza. Al ser yo medianamente pobre, el mayor tesoro material que poseo son mis libros, a los que amé cuando no los tuve y a los que seguiré amando eternamente, tanto a los que tengo ahora como a los que espero poseer en un futuro. En verdad disfruto más con un libro que con cualquier fría joya u otra fruslería vana. Por lo tanto es lo que legaré a mis hijos. Espero que sepan amarlos como yo los amo. 07/11/2004 06:30. #. Hay 3 comentarios.  He pasado el fin de semana conviviendo con unos amigos, en una casa rural. Como se dispone de demasiado tiempo de ocio se suele hablar de todo, o casi de todo. En una de estas conversaciones para ocupar minutos vanos, hablábamos de Fulano, un señor que ha enviudado recientemente, y al que en mi pueblo de residencia, por lo tanto también el del susodicho viudo, las malas lenguas están lapidando, como a una Maria Magdalena más. El pecado que este pobre hombre ha cometido, ha sido volver a enamorarse tras enviudar. Yo hablé a su favor ya que lo aprecio, al igual que apreciaba a Menganita (su difunta) Entonces para hacerme entender me levanté de la silla y fui a la habitación que ocupaba en la rural casa, volví con un cuaderno donde tengo algunas poesías escritas y que llevé por si me atacaba la inspiración. Tomé de nuevo asiento cerca del calor de la chimenea y comencé a leer un poema mío, titulado”No llevadme flores”. Pretendía como dice el poema, dar mi opinión particular sobre lo de que a mi entender, cuando hay que ser bueno con los que nos rodean, es mientras están vivos. Después de muertos ¿Qué más da lo que continúen realizando los que se quedan aquí? Y Fulano, durante el tiempo que vivió con su malograda esposa había sido un marido modelo, por lo tanto merecía volver a ser feliz. Tenia que continuar la cadena de la vida que lo dejaran vivir en paz. Cuando terminé de leer a mis amigos, las tres mujeres prorrumpieron en llanto. Uno de los hombres irónicamente, me preguntó si a la vejez me había dado por emular a Safo (la poetisa griega) otro me dijo que por qué no escribía de cosas más alegres como mariposillas y amapolas, y el otro no despegó la vista de la pantalla del televisor como si en ello le fuera la vida. A saber que pensaría en su fuero interno, sólo él lo sabe y acaso la pantalla televisiva. Tras leer, comencé a sentirme mal, fue como si me hubiese desnudado ante todos, mostrando mi interior, No sé que demonio me llevó a leer el poema, ante amigos de toda la vida si, pero que no tenían ni remota idea sobre mis inclinaciones literarias. Pero si sé quien lo desató. Un poderoso señor, más potente que el pudor, que la vergüenza, que la conciencia, que los fantasmas personales, que la educación recibida. Incluso más potente que el deseo y que el amor: El ego. Bien es cierto que el poema leído venia a cuento de la conversación mantenida, pero estoy segura que hubiera leído algo escrito por mí, y de lo que en lo profundo de mi misma me siento orgullosa, en cualquier otro momento del vacacional fin de semana. 03/11/2004 18:39. #. No hay comentarios. Comentar.  Fue a finales de un verano, aquel año llegó un pedido urgente, de cajas de vino a la bodega. Vino que sería exportado a Europa. Cuando España aún era el norte de África para muchos. A nuestra fabrica llegaban los camiones cisterna cargados de vino blanco, aquí se le añadía una especie de polvo morado, y así lo convertían en vino tinto. No sé que productos químicos llevaba el colorante pero las manos se nos quedaban manchadas al manipularlo, y no había manera de sacarles el tinte. Ni que decir tiene que a ninguno de los que trabajábamos allí se nos ocurrió jamás probar el brebaje porque si manchas tan perdurables creaba en la piel de las manos cuanto más oscuro teñiría nuestras vísceras. Yo tenía quince años. Ya han pasado veranos por mí. Pero aún recuerdo vivencias de aquellos años de mi adolescencia, cuando trabajaba en la bodega.Por aquel entonces la única empresa que daba empleo en mi pueblo, y que antes de envasar vino se había dedicado a la manipulación de aceitunas de mesa. Y no sé si a todos les pasará pero cuando vienen a mi mente aquellas jornadas se me representan como un inmenso mural, como una pintura, como imágenes quietas, pero brillantes y claras. No recuerdo fechas exactas, ni que sucedió el día antes ni el mes después, solo son flases que por algún motivo más o menos extraordinario quedaron grabadas en mi agenda mental. Y de repente estallan tras mi retina y las rememoro como si fuesen pasajes de ayer mismo. De aquel tiempo recuerdo sobre todo la felicidad. Una felicidad en estado primitivo, rechinante, luminosa y pura. Y la risa, no una sonrisa tibia y pacata sino estruendosas carcajadas que de profundas y sinceras que eran hacían brotar lagrimas en mis ojos. Lagrimas de genuina alegría. Ahora tras tantos años pasados cuando evoco aquellas escenas, siempre veo el cielo más intensamente azul que ahora, y puedo asegurar que en el cielo irradiaban infinitamente más luz las estrellas. Las mismas estrellas, que me han hecho bajar al presente esta instantánea que describo. Fue una noche estrellada y de luna glotona y oronda dibujada en el cielo. Trabajábamos en turno de noche. Empezaba la jornada a las ocho de la tarde y finalizaba a las ocho de la mañana ¿cómo es que a esa edad por mucho que luchara jamás me sentía cansada? A las dos de la madrugada paraban la cadena envasadora. Era la hora de tomar un tentempié. La temperatura aunque nocturna era sofocante, los más jóvenes no nos quedabamos a comer en la nave almacén como hacían los mayores cómodamente sentados en las cajas ya embaladas, sino que salíamos en tropel al inmenso patio de la fabrica. Delante del portón principal un estrecho acerado por el que se caminaba de una sección a otra, y a continuación el césped. Ahí nos sentábamos en el cemento pelado, y los pies reposando en la fragante yerba. Desde ese punto el pueblo se divisaba al frente, algo más bajo que los terrenos de la fabrica que se ubicaba en una pequeña elevación del terreno. Comíamos el bocadillo entre risas y bromas, hablando a borbotones todos a la vez en voz alta y chillona para hacernos oír unos por encima de otros, pero siempre con la sonrisa instalada en cada palabra. Algunos de más comer sacaban fruta, y una imagen que me viene nítida es la de una chica de pie ante mí, mordiendo con su boca grande de grandes dientes, una pera enorme. Una pera Limonera, amarrilla rechoncha y llena de pintas marrones como pecas en cutis. Cada vez que en el mercado veo peras de esa especie, la instantánea de aquella noche estalla en mi cabeza, y es que aquella madrugada fue la primera vez que mis ojos veían una pera de esas tan gruesa, creo que por después nunca las vi de ese tamaño en las fruterías no sé si porque con la edad tendemos a ver las cosas más pequeñas ,que cuando somos jóvenes, que todo lo solemos magnificar en nuestro cerebro. También en esa media hora de asueto jugábamos a hacer cábalas cuando centrábamos la mirada allá abajo en la población y divisábamos alguna que otra ventana iluminada, a esa nocturna hora. Como entonces todos los habitantes de la localidad nos conocíamos y por ende sabíamos donde habitaba cada cual, nos divertíamos entre risas llenas de malicia y pudor en imaginar a Fulano y Mengana haciendo el amor, cosa que nuestras mentes adolescentes y calenturientas daban por cierta por el mero hecho de ver luz en un balcón determinado a las dos treinta de la madrugada. De repente todos gritamos al unísono, uno de los chicos puso en marcha los aspersores que regaban el césped y los periquitos lanzaron agua por doquier mojándonos sorpresivamente a todas las que seguíamos tramando diabluras. Era la hora de volver al trabajo, ya se oían las maquinas traqueteando en el interior. Algunas rezagadas aprovecharon los últimos segundos del descanso en refrescarse bailando bajo la ducha imprevista y así paliar algo el calor. Otras ya corríamos a carrera abierta por la nave almacén, hasta la zona de trabajo. Todos con la sana y sincera felicidad propia de los quince- dieciocho años instalada en el rostro, una especie de felicidad tan intensamente saludable que no he vuelto a sentirla tan fuerte desde entonces. Por un momento mientras escribo me parece que fue ayer y han pasado treinta años. |
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